Crimen de Cáseda | "Tanto el padre como los hijos conocían para qué iban allí"

El padre dice que llevaba armas por costumbre y pide que se le apliquen atenuantes de arrebato y confesión

25.05.2021 | 00:39
La escopeta utilizada por el autor de los disparos.

PAMPLONa – Las víctimas no tuvieron posibilidad de defenderse y los acusados se aseguraron de que así fuera, actuando con alevosía. La Fiscalía y la acusación particular del triple crimen de Cáseda, ocurrido en septiembre de 2018, reclamaron ayer al jurado popular que juzgará los hechos que se dejen guiar por las pruebas que se reproducirán en la vista oral para condenar a los procesados por un triple delito de asesinato. La Fiscalía reclama para el padre, Juan Carlos Jiménez, que tenía 54 años, y para sus dos hijos, Juan Carlos, de 22 años entonces, y Emilio, que solo tenía tres días por encima de los 18, hasta 60 años de cárcel mientras que la acusación particular reclama la prisión permanente revisable por el triple crimen. Hoy se les escuchará por 1ª vez, aunque a buen seguro no responderán a todos.

Es este el primer juicio con jurado popular que se celebre en Navarra durante la pandemia y que viene además a enjuiciar uno de los sucesos más horrendos de la memoria negra de la Comunidad Foral. El 18 de septiembre de 2018, Fermín Jiménez Echeverría, de 50 años, y dos de sus hijos, José Antonio y Cristian, de 20 y 17 años, fueron tiroteados con una escopeta que disparó Juan Carlos Jiménez, el padre acusado. Las víctimas eran el padre y dos hermanos de Julián, un vecino de Cáseda. Los atacantes, y ahora acusados, son el padre y hermanos de la mujer de Julián, Amparo Jiménez. Previamente, entre estos hubo una ruptura conyugal y un posterior intento de reconciliación de la pareja, de dos familias de etnia gitana. A consecuencia de unas desavenencias conyugales, Amparo se marchó a casa de sus padres, pero la joven decidió reanudar la relación con Julián, en contra de la opinión de su padre. La joven se trasladó no obstante a Cáseda, aunque su padre le exigió por teléfono que volviera a casa y mostró asimismo su intención de agredir a los dos miembros de la pareja, según el escrito. Por este motivo, el padre y dos hermanos de Amparo acudieron a Cáseda y aguardaron en la puerta del domicilio de los jóvenes para evitar la agresión. A la tarde, fueron a Cáseda los tres procesados en un vehículo en el que llevaban dos escopetas, una en el asiento trasero y otra en el maletero, además de 5 cuchillos, "un auténtico arsenal", según la acusación particular. A su llegada, se entabla una discusión y hubo agresiones físicas.

En un momento dado, el padre disparó a los tres miembros de la familia de Julián a corta distancia, de entre dos y cinco metros. El fiscal superior, José Antonio Sánchez, dirige la acusación y señaló que en su opinión los hijos son partícipes del asesinato al tener conocimiento de lo que iba a suceder y cooperar en el mismo. El abogado de la acusación particular, Ignacio Rodríguez Ruiz de Alda, relató que "los tres salieron de Muniáin previo concierto y llamaron para decir al consuegro que iban a agredir. ecir que los hijos no tenían conocimiento es mentir", zanjó.

"No fue algo premeditado"

La abogada María Lázaro, que defiende al padre acusado del triple crimen y que se atribuye toda responsabilidad para exculpar a sus hijos, señaló ayer ha señalado que es "innegable" que él disparó contra las tres víctimas, pero afirmó que no fue algo "premeditado" e indicó que sus dos hijos no participaron de ello. "No viajó a Cáseda con la intención de matar, no estaba preparado, organizado y mucho menos premeditado. No era consciente de sus actos, se sintió sobrepasado por la situación", aseguró su letrada. Sobre la presencia de las armas en el vehículo, la defensa señala que los tres acusados "son cazadores habituales y habían estado cazando días atrás". "Es habitual dejar las armas dentro del vehículo, no estaban puestas ex profeso para viajar a Cáseda, fue por mera costumbre", señaló la defensora, que pide cinco años por cada delito con las atenuantes de arrebato y confesión. El abogado Ignacio Monreal, que defiende a Juan Carlos hijo, señaló que el joven está "injustamente acusado y ni siquiera tendría que estar sentado" en el juicio. "No disparó a nadie y no animó a nadie a disparar". Finalmente, Diego Sánchez Antuña, letrado de Emilio, destacó la "inexistencia de actuación delictiva" por parte de este acusado. "Está aquí de forma completamente innecesaria".

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