El Reino Unido suelta amarras tras 47 años en la Unión Europea

Arranca un periodo de transición que concluirá el 31 de diciembre

01.02.2020 | 06:18
Personal de la UE retira la bandera británica del Consejo Europeo en Bruselas.

Johnson celebra una "nueva era" y llama a superar la división del país

El primer ministro difunde su breve discurso solo en redes sociales

Defensores y opositores salen a las calles en un día histórico

las consecuencias

Erasmus, a salvo... de momento

Pacto. Reino Unido podrá seguir participando en el programa de movilidad de estudiantes Erasmus+, uno de los más populares de la UE. El programa permite la participación de estados que no pertenecen a la UE, como sucede con Turquía, Noruega, Islandia, Macedonia del Norte y Liechtenstein. Además, la continuidad de Reino Unido en el programa está garantizada hasta el 31 de diciembre de este año. El hecho de que el brexit haya sido pactado ha permitido esta situación transitoria, que no afectará a los estudiantes españoles que se encuentren este año en un programa de movilidad, sin embargo, lo que ocurra a partir del 1 de enero de 2021 está por ver.

pamplona - El Reino Unido ha consumado el divorcio con la Unión Europea y ha iniciado la cuenta atrás hacia nueva fecha para el precipicio: el 31 de diciembre. El primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, llamó anoche a superar la división social que ha provocado el proceso del brexit en el Reino Unido y celebró la "nueva era" que inicia el país al abandonar la UE. "Para mucha gente este es un asombroso momento de esperanza, un momento que pensaban que nunca llegaría. Hay muchos, por supuesto, que tienen una sensación de ansiedad y pérdida", admitió Johnson en un discurso pregrabado que se emitió una hora solo en redes sociales antes de materializarse el brexit.

Cuando los relojes marcaron las 23.00h en Londres (medianoche en España), el Reino Unido puso fin a 47 años de membresía de la Unión Europea y se abrió un nuevo periodo de intensas negociaciones para redefinir las relaciones con Bruselas. El día D del brexit llegó, lo que parecía imposible, o al menos se venía en un horizonte muy lejano, ocurrió, el Reino Unido se convirtió a todos los efectos en un país tercero. Un paso irreversible, o no.

"Nuestro trabajo como Gobierno, mi trabajo, es unir a este país y llevarlo hacia adelante", agregó el primer ministro, que en los próximos once meses debe negociar los términos de una nueva relación con los 27 socios restantes de la UE. "Lo más importante que hay que decir esta noche es que esto no es un final, sino un principio. Este es el momento en el que amanece y se levanta el telón de un nuevo acto de nuestra gran obra nacional", declaró Johnson, que encabezó la campaña a favor del brexit antes del referéndum de junio de 2016.

En una noche histórica, los británicos salieron a la calle para vivirla, para celebrarlo, llorar o protestar por la salida de la UE. Se quemaron banderas europeas y las británicas dejaron de ocupar sus mástiles en los edificios de Bruselas. Tras la intervención del primer ministro, un reloj proyectado sobre los muros de Downing Street, su residencia oficial, comenzó a marcar una cuenta atrás hacia la hora oficial del divorcio.

"A pesar de todas sus fortalezas y admirables cualidades, la Unión Europea ha evolucionado en los últimos 50 años en una dirección que ya no encaja con este país", sostuvo el líder conservador.

El brexit, recalcó, es un "momento de auténtica renovación y cambio nacional" que permitirá al Reino Unido "controlar la inmigración", "crear puertos francos" y "liberar" a la industria pesquera.

Johnson aprovechó la última jornada antes de la ruptura para reunirse por la mañana con su gabinete de ministros en Sunderland, ciudad al norte de Inglaterra en la que el brexit registró una contundente victoria en el plebiscito de hace tres años y medio.

Precisamente en las zonas industriales deprimidas del norte de Inglaterra logró el primer ministro arrebatar un gran número de votos al Partido Laborista en las últimas elecciones generales.

"Este es el amanecer de una nueva era en la que ya no vamos a aceptar que vuestras oportunidades vitales, las oportunidades vitales de vuestras familias, dependan de la zona del país donde habéis crecido", dijo anoche Johnson.

En los tres años y medio transcurridos desde el terremoto del referéndum del brexit, la Unión Europea ha vivido en un estado de negación constante. Hasta el último día, muchos dirigentes comunitarios confiaron en que los británicos rectificarían, detendrían la cuenta atrás y se acabarían quedando; o que al menos habría una segunda consulta. Una esperanza que se esfumó definitivamente el miércoles durante la votación del acuerdo de divorcio en la Eurocámara.

aislamiento Después de tres años y medio, duras negociaciones, mil peripecias y tres prórrogas, el despegue del Reino Unido tuvo lugar. De momento, con pocas repercusiones en la práctica cotidiana , no se notarán de verdad hasta enero del 2021, pero un impacto enorme sobre la Unión Europea que, por primera vez, pierde un socio, y no cualquiera; y por supuesto, sobre el Reino Unido, que empieza una aventura en solitario. Una apuesta por el aislamiento que, vista desde Bruselas, es claramente perdedora.

Pese al tiempo que ha pasado desde la fatídica fecha del 23 de junio de 2016, cuando la opción de marcharse se impuso por un exiguo margen del 51,9% frente al 48,1%, en Bruselas sigue sin haber consenso sobre los motivos del brexit. Algunos culpan a la irresponsabilidad de David Cameron, que convocó un referéndum para resolver los problemas internos del partido conservador británico.

Por el camino se cruzaron una sucesión de graves crisis a las que la UE no fue capaz de dar respuesta: crisis financiera y del euro, de atentados yihadistas, de refugiados. La tormenta perfecta. Otros ponen el énfasis en las mentiras y las fake news difundidas durante la campaña por Nigel Farage o Boris Johnson. El brexit es para los dirigentes comunitarios la primera manifestación de la explosión populista que continuó con victoria de Donald Trump en EEUU y cuyas réplicas aún se sienten hoy.

En Reino Unido, el brexit ha sido una trituradora que ha tumbado a dos primeros ministros y tres negociadores. Tras lograr de la UE concesiones para mejorar el estatus británico, Cameron dimitió al día siguiente de perder el referéndum. Su sucesora, Theresa May, envió el 29 de marzo de 2017 a Bruselas la carta pidiendo el divorcio, que iniciaba la cuenta atrás de dos años para el brexit. Tras 17 meses de tortuosas negociaciones, la UE y May alcanzaron un acuerdo sobre el divorcio en noviembre de 2018.

El principal escollo fue la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, que obliga a la primera ministra a rectificar su rumbo. Frente a la ruptura radical que defendía al principio, acabó aceptando que Reino Unido se quede indefinidamente en la unión aduanera. Un brexit blando que enfureció a los más radicales de su propio partido. El Parlamento británico rechazó su acuerdo hasta en tres ocasiones y May acabó dimitiendo.

Nada más llegar al poder en julio de 2019, su sucesor, Boris Johnson, uno de los arquitectos del brexit, amenazó a la UE con una salida salvaje sin acuerdo: dinamitaría la recuperación económica en la eurozona, pero inesperadamente, las dos partes cedieron y lograron un compromiso en tiempo récord. Johnson volvió a la versión más dura del brexit, pero con un estatus especial para Irlanda del Norte en la UE con el fin de evitar una frontera en la isla. Para garantizar que esta vez el divorcio sí fuera ratificado, convocó elecciones anticipadas y logró la mayoría absoluta el pasado 13 de diciembre. El brexit se produjo finalmente 10 meses y tres prórrogas más tarde de lo previsto. - M.G./Foto: Efe

las claves

Plazo corto. Boris Johnson ha prometido no pedir ninguna prórroga al periodo de transición, que concluye el 31 de diciembre de 2020. Eso deja apenas 11 meses a la UE y a Reino Unido para negociar su relación futura, plazo insuficiente si se tiene en cuenta que los últimos acuerdos concluidos por la UE han tardado 5 años en el caso de Japón y 7 años en el de Canadá.

Paraíso fiscal. El principal miedo de la UE es que Reino Unido se convierta en una especie de paraíso fiscal, cuyas empresas hagan competencia desleal a las industrias europeas.