Francis Hernández: “En este 2026 pedimos un poco más de comprensión a las instituciones con el deporte”
El presidente del Grupompleo Pamplona Atlético ha explicado cómo afronta el club la nueva temporada, cuáles son los objetivos y qué necesitan para lograrlo
Francis Hernández Rivero (Pamplona, 15/12/1964), presidente del Pamplona Atlético, ha analizado el inicio de la temporada 2026 en plena campaña de pista cubierta, repasa los objetivos deportivos del club a corto y medio plazo y pone el foco en la importancia de las instalaciones, los nuevos fichajes como Adriana Rodríguez de Cuba, la cantera y el apoyo institucional para sostener a una de las entidades históricas del atletismo navarro en la élite nacional.
2026 arranca en plena temporada de pista cubierta, ¿cómo se presenta este inicio de año para el Pamplona Atlético?
–Desde noviembre y diciembre ya hemos estado trabajando pensando en 2026. La pista cubierta es la primera vez que se afronta dentro de la temporada y ahora estamos enviando los estadillos para la Copa del Rey y la Copa de la Reina, donde entran los ocho mejores clubes a nivel nacional. Todavía no se sabrá hasta dentro de un par de semanas si estaremos dentro, pero el inicio ha sido bueno. En las competiciones de clubes disputadas aquí en Pamplona hemos ganado las dos como club en Navarra, así que las expectativas son positivas.
La pista cubierta suele ser el primer gran termómetro de la temporada, ¿qué les puede indicar este tramo del año?
–Nos sirve para ver realmente cómo está el equipo y con qué cara vamos a afrontar la temporada de aire libre. Estas competiciones te dan una guía bastante clara de cómo estás como club y de qué nivel puedes esperar cuando lleguen las ligas al aire libre.
Uno de los temas importantes es el nuevo módulo de pista cubierta de Larrabide, ¿qué supone esta instalación para el club y para el atletismo navarro?
–Es una instalación que va a ser clave. Va a permitir hacer calentamientos antes de entrar a competir y, de cara al verano, cuando haga mal tiempo o llueva, va a permitir entrenar sin perder sesiones. Va a descongestionar mucho la pista y va a ayudar tanto en pista cubierta como en aire libre. No es solo para el Pamplona Atlético, sino para todos los atletas y clubes de Navarra. Además, está en el centro de Pamplona y junto a la pista de aire libre, lo que es una ventaja enorme.
En febrero se celebra el Campeonato de España de pista cubierta, ¿con qué objetivos acude el Pamplona Atlético?
–El objetivo siempre es intentar llevar al máximo número de atletas del club. Es una competición individual y muy complicada, sobre todo en concursos, donde hay un máximo de 14 participantes. Pero la idea es que se nos vea como club, que nuestros atletas compitan y que el patrocinador tenga visibilidad, que al final también es importante.
¿Hay opciones de que el club tenga representación en el Mundial de pista cubierta de marzo?
–Las competiciones de invierno puntúan para el ranking mundial. Hay dos vías de acceso: la mínima que exige World Athletics y la posición en el ranking. Es muy complicado entrar en un Mundial de pista cubierta porque hay muy pocos participantes. Aun así, (Louis François) Mendy, que ya estuvo en los Juegos Olímpicos, tiene posibilidades. Con que tengamos uno o dos atletas ya estaríamos muy contentos.
Ha mencionado nombres propios, ¿qué atletas pueden destacar esta temporada en el club?
–Tenemos a Adriana Rodríguez, una atleta muy prometedora en pruebas combinadas y longitud, con 6.70 en longitud y 12.97 en 100 vallas, que creemos que puede ser muy puntera. También hemos reforzado el 400 con atletas como Ana Garitaonandia y Nuria Pacheco. No ha habido muchos fichajes, pero intentamos cubrir las pruebas donde flojeamos, porque en ligas compiten dos atletas por especialidad y mueves casi 40 personas por jornada, y solo con atletas navarros es muy complicado.
¿En qué momento se encuentra el Pamplona Atlético a nivel de estructura y cantera?
–El club está fuerte. Tenemos dos equipos en la máxima categoría nacional. El equipo femenino es el decano de la División de Honor porque nunca ha descendido. En total, entre todas las categorías, estamos cerca de las 300 o 400 licencias. Es una estructura muy grande que requiere muchísimo trabajo.
A nivel navarro, se ha habido un descenso de medallas en campeonatos de España en los últimos años, ¿a qué cree que se debe?
–Esto es muy cíclico. Hay pruebas que requieren instalaciones específicas y otras no tanto. Aquí tenemos la suerte de contar con Larrabide, que es un centro de alto rendimiento, especialmente bueno para lanzamientos. Pero también hay especialidades como la pértiga donde depende mucho de las generaciones. Además, el atletismo no es profesional y muchos atletas, cuando llegan a la universidad, lo dejan. Aun así, creo que esta tendencia se va a revertir.
¿Es un aspecto que se analiza dentro del club?
–Nosotros creemos que es clave la especialización. Probar de todo está bien cuando son niños, pero cuando se acercan a categorías sub-18 o sub-20 es muy importante empezar a especializarse en pruebas técnicas.
¿Puede servir como motivación para las nuevas generaciones?
–Yo creo que sí. Hay muchísimos atletas en categorías menores y ver que otros han llegado sirve de aliciente. Hemos tenido años con 12 o 14 medallas y otros con menos, pero creo que dentro de unos años volverá a subir el nivel general.
Mirando ya a la temporada de aire libre, ¿qué objetivos se marca el Pamplona Atlético para 2026?
–El objetivo principal como club son las ligas. Mantenernos en División de Honor otra vez y tratar de estar con ambos en la fase por el título, es decir, entre los ocho mejores clubes de España. Esa fase, además, se va a celebrar el 17 de junio en Pamplona. Todo esto tiene mucho mérito porque contamos con uno de los presupuestos más bajos de la categoría y, aun así, estamos consiguiendo mantenernos al máximo nivel. Dependes de las subvenciones, cada vez todo está más caro y creo que con tan bajo presupuesto estamos haciendo milagros.
¿Cree que con el paso de los años el apoyo de instituciones ha ido a menos?
–Totalmente. Este año hemos recibido (por 2025), respecto al año pasado (por 2024), un 30% menos de ayuda. Las ayudas se rigen por una serie de baremos, pero muchas veces no se analiza qué necesita realmente cada club. Cada vez se nos exige más, pero las ayudas no crecen al mismo ritmo. Para que te hagas una idea, hoy recibimos menos dinero que hace 20 años, cuando el coste de la vida era más barata que ahora. Así es muy complicado.
Si esta tendencia de menor apoyo institucional se mantiene, ¿qué consecuencias puede tener para un club como el Pamplona Atlético?
–Si esto sigue así, habrá que replantearse objetivos, de ser un club más modesto. Si no podemos estar en División de Honor, no estaremos. Nuestro objetivo también es mantener a los entrenadores, que son de los mejores de España, mantener también a los atletas y darles una salida. Estar en la máxima categoría es muy bonito, pero si las ayudas no llegan, llegará un momento en el que no es sostenible. También darle gracias a nuestros dos grandes patrocinadores:Grupompleo e Izquierdo Ibáñez, y luego patrocinadores pequeños que tenemos, pero si algún día uno de los patrocinadores te dice que no continua, igual tienes que bajar la persiana. No es fácil gestionar un club tan grande.
Es ya su tercera etapa como presidente del club, ¿cómo ha cambiado el equipo y la gestión respecto a sus anteriores mandatos?
–Antes era más cómodo trabajar porque teníamos menos burocracia. Ahora los clubes se gestionan casi como empresas, con IVAs, seguridades sociales y muchas obligaciones. Me parece bien que se hagan las cosas correctamente, pero si te exigen eso, también deberían ayudarte más, porque las cuentas no salen.
Para terminar, ¿qué le pide a este 2026 que acaba de comenzar?
–Un poco más de comprensión por parte de las instituciones, que ya ayudan, no digo que no, pero que sean más sensibles con el deporte en general. El deporte es una vía de salud y merece más consideración, sobre todo los minoritarios. La mayoría de los presidentes somos aficionados que dedicamos tiempo y dinero, y si no hay apoyo, llega un momento en el que es muy difícil continuar.