César Rupérez (Pamplona, 17/05/1975) tomó las riendas del Castillo de Gorraiz Valle de Egüés el pasado mes de noviembre, tras la salida de José Javier Unzué, en un momento delicado para el equipo, que solo había sumado una victoria en las seis primeras jornadas. Alcanzado el ecuador de la competición, el conjunto navarro es 12º con tres triunfos y se mantiene fuera de los puestos de descenso. Ahora, el técnico pamplonés hace balance de sus primeros meses al frente del equipo, analiza la evolución del grupo y explica cómo afronta una segunda vuelta que considera clave para lograr la permanencia.
Llegó en noviembre con el equipo colista y con una victoria en seis jornadas, ¿cómo fue su llegada?
–Fue repentina.Tuvimos que hacer una recomposición del cuerpo técnico entero, más allá de mi llegada. Entraron mis dos ayudantes, Jesús y Aitor, más el preparador físico, Miguel. Aunque fue hace dos meses recuerdo que fueron tres semanas de reorganización del calendario de entrenamientos, del cuerpo técnico, de ir conociendo al equipo, los jugadores, de conocer un poco de cerca la competición… Como digo, fue una llegada repentina y de intentar reorganizar después de conocer cómo estaba el equipo por dentro.
¿Cómo estaba anímicamente el vestuario?
–Tocado, la verdad. Pero sí que es cierto que iba un poco en tendencia positiva, aunque los resultados habían sido, a parte del número de derrotas, contundentes en algunos casos. Aún así la tendencia era positiva, con una victoria conseguida ante el León en casa. A pesar de que el equipo estaba tocado, estaba en crecimiento.
¿Llegar con la temporada en curso supuso una presión extra por la necesidad de resultados inmediatos?
–Honestamente, no. He tenido que vivir un proceso de adaptación personal, a entrenar a este nivel, disfrutando de la experiencia que para mí es nueva después de estar 15 años entrenando fuera de casa, e intentando gestionar las dificultades que tiene el proyecto con una mentalidad constructiva y positiva. En cuanto a los resultados, obviamente, al final de la temporada tiene que haber un número de victorias para conseguir la permanencia, eso es obvio. Pero a lo largo de los años he aprendido que todo es un proceso. Las victorias pueden llegar de forma puntual, pero si no es a través de una mejora en el juego del equipo, si no es a través de una construcción de hábitos y de unos cimientos fuertes como equipo… Una victoria puede ser puntual, pero no dice nada. Realmente de lo que se trata es de que el equipo se vaya construyendo bien y entonces llegarán las victorias. Obviamente las necesitamos en el corto plazo, pero no podemos perder la perspectiva de que llegarán cuando el equipo sea cada vez más competitivo, que es lo que está ocurriendo.
Dos meses después de su llegada, ¿en qué punto está ahora el equipo?
– El equipo está mejorando muchísimo su nivel competitivo. De los ocho partidos que he dirigido, salvo dos partidos contra Caja 87 y Morón, en el resto hemos competido a un nivel muy aceptable o incluso muy bueno en distintos escenarios, ya sea en partidos más ofensivos o defensivos. El equipo es cada vez más sólido, más aguerrido y afronta mejor los problemas desde una mentalidad de equipo y no con una individual. El ejemplo más claro es el partido en Córdoba el pasado fin de semana: estuvimos muy cerca de ganar en la cancha del líder y les pusimos en muchos problemas. Hasta ahora, en cuanto a resultados, esa capacidad de competir se ha trasladado en dos victorias. Me hubiese gustado acabar la primera vuelta con una o dos más, pero bueno, esperamos que en la segunda vuelta se plasme en alguna victoria más. Lo que me gustaría también es conseguir un poco más de estabilidad en el roster (plantilla), sobre todo en las posiciones de pívot, que no hemos conseguido tener ese equilibrio por problemas de lesiones. Cuando lo consigamos el equipo dará un paso adelante en todo lo que he comentado anteriormente.
¿Cómo afronta la segunda vuelta del campeonato?
–Con una mentalidad de confianza. Sabemos que somos capaces de competir prácticamente todos los partidos, de poner en aprietos al rival y de conseguir victorias todas las semanas. A partir de ahí planteamos una segunda vuelta con una mentalidad en la que vamos a tener que sacar alguna victoria más de las que hemos sacado en la primera vuelta, pero siendo conscientes de que con esa mentalidad irán cayendo. Y otra cosa muy importante, que ya lo dije desde que cogí el equipo, que es que nosotros tenemos que hacer bien nuestro trabajo, lo que está bajo nuestro control e intentar sacar el máximo cada fin de semana, una victoria, y si hacemos eso será más fácil apretar el botón de reset, limpiar un poco la mente y afrontar el siguiente partido.
A nivel general, ¿está satisfecho con la evolución del equipo?
– Somos conscientes de que vamos a ser un equipo que esté en la parte baja de la tabla y tenemos que saber convivir con naturalidad, porque nuestro proyecto es el que es. Somos un equipo que vamos a estar luchando abajo, no nos podemos volver locos con una victoria más o una menos. Me hubiese gustado tener una o dos más teniendo el nivel competitivo que hemos mostrado en algunos partidos como en el de Jaén, en el de Clavijo en casa o en el partido de este fin de semana contra Córdoba. Quiero decir, hemos tenido escenarios en los que podríamos haber conseguido una o dos victorias más.Y a partir de ahí, en la segunda vuelta, estoy intentando trabajar en la mentalidad de todo el mundo, de que caerán las victorias con la mejora del equipo a todos los niveles: en competitividad, en los momentos claves de los partidos en toma de decisiones y con mejor estabilidad en el roster. Veremos cómo la competición nos va tratando en la segunda vuelta.
El próximo partido es ante el Cáceres, un rival directo, ¿qué tipo de partido espera?
–Espero un partido muy duro, especialmente a nivel físico. Aunque jugamos fuera de casa, si el partido llega igualado al tramo final, esa presión se traslada al equipo local. Ojalá podamos repetir el escenario de Córdoba, competir y tener el oxígeno necesario para rematar el partido al final.
¿Habrá refuerzos en el mercado invernal?
–Sí, el club y la dirección técnica están trabajando para reforzar la plantilla, sobre todo en la posición de pívot. Ahora mismo contamos con nueve jugadores y solo dos pívots, y necesitamos completar esa posición para afrontar el nivel físico de la competición cuanto antes y poder trabajar con más estabilidad.
Y por último, ¿qué le pide a 2026?
–A nivel deportivo, lo primero salud, especialmente en la posición de pívot, donde hemos tenido muchas lesiones. Y lo segundo, estabilidad en la plantilla. Poder trabajar con los mismos jugadores, dejar atrás esa sensación de estar siempre en una pretemporada continua y llegar al tramo final de la temporada con solidez, buen momento anímico y de juego, que es lo que nos puede dar la permanencia.