Horas después de que Shai Gilgeous-Alexander fuera proclamado MVP de la NBA, Victor Wembanyama, uno de los tres opositores al trofeo, quiso dar un contundente golpe sobre la mesa en la que se debate quién es el actual número 1, el más determinante de todos, el capaz de gobernarlos. El contexto era inmejorable. Los dos mejores equipos de la temporada regular iniciaban la serie de la final de la Conferencia Oeste. Los Oklahoma City Thunder de Shai recibían en el Paycom Center a los San Antonio Spurs de Wemby. Un cruce épico. Para muchos, la final anticipada de la NBA. Y en ese primer envite, El extraterrestre decidió bajar a la Tierra a los Thunder, que campaban por los play-offs a sus anchas, arrollando con la vitola de invencibles, porque su trayectoria era inmaculada hasta que se estrellaron con el 115-122 definitivo. Una reivindicación como pocas.
El pívot francés de 22 años protagonizó una actuación superlativa en un duelo que contó con dos prórrogas, un escenario en el que los Thunder no había perdido ningún partido este curso. Wemby firmó 41 puntos, 24 rebotes, 3 asistencias y 3 tapones en 49 minutos. Su supremacía fue creciendo a medida que lo exigía el encuentro ante la franquicia campeona de la NBA. De hecho, se atribuyó 14 de los últimos 19 puntos que anotaron los Spurs. El papel de Wembanyama contrastó radicalmente con el de un Shai que mostró una de sus peores versiones de la temporada. El base canadiense consiguió 24 puntos y 12 asistencias con un discreto acierto de 7 canastas en 23 en lanzamientos. “Ante un equipo de este calibre, tenemos que ser mejores, especialmente yo”, lamentó Shai.
"No lo sé ni yo"
“Ha sido pura determinación”, explicó Wembanyama al ser cuestionado por cómo había sido capaz de forjar semejante partido. Instinto de supervivencia, podría haber dicho, a juzgar por sus palabras posteriores. “No lo sé ni yo. Es la primera vez que estamos en una situación así… Ha sido pura determinación. Lo que hiciera falta para ganar esta noche. La verdad es que no estaba pensando demasiado”, expresó.
Guiado por su ambición, confesó la voluntad de un grupo que firmó 62 victorias en la temporada regular, solo superado por las 64 de los Thunder. “Queremos ganarlo todo, y sabemos que tenemos una buena oportunidad. Como equipo estamos preparados para ir a cualquier sitio, en cualquier ambiente, y darlo todo, ser implacables como esta noche”, añadió el formidable pívot galo, que sigue confirmado esas expectativas que le situaban como un jugador capaz de sentar una dinastía en la NBA.
Wemby se convirtió en el jugador más joven de la historia de la NBA con más de 40 puntos y más de 20 rebotes en un partido de play-offs, un récord que ostentaba Kareem Abdul-Jabbar desde 1970, y se unió a Wilt Chamberlain como los únicos jugadores en firmar más de 40 puntos y más de 20 rebotes en su debut en unas Finales de Conferencia. Este último alcanzó los 42 puntos y 29 rebotes. Pero estos datos no son algo que conmuevan a Wembanyama, que se muestra como venido de otro mundo. Como si fuera carente de emociones, un autómata, un robot o un alien que aterriza en la Tierra para conquistar el planeta. “Ganar un partido significa algo, pero no lo significa todo”, advirtió el francés.