BARÇA 31 (4)

SPORTING 31 (3)


Barça (13+18) Nielsen (Hallgrimsson); Aleix Gómez (3), Mem (6), Makuc, Frade (4), N’Guessan (8) y Dani Fernández (1) –siete inicial–. Fàbregas (1), Bazán, Djordje Cikusa, Janc (2), Grau, Elderaa, Oriol San Felipe e Ian Barrufet (6, 2p).

Sporting (15+16) Kristensen (Ali); Salvador (3), Porkelsson (6), Francisco Costa (6, 1p), Moga, Víctor Romero (3) y Martim Costa (3) –siete inicial–. Carlos Álvarez (3, 1p), Berlin (3), Natán Suárez, Jan Gurri (1), Pedro Martínez, Branquinho (3), Monteiro y Gassama.

Marcador cada cinco minutos 3-4, 6-7, 8-8, 10-9, 10-12, 13-15 (descanso); 16-19, 19-19, 24-23, 27-26, 29-29 y 31-31 (final). Tras los penaltis (4-3): 35-34.

Árbitros Cesar Florencio da Silva (POR) y Alberto Jorge Braga (POR). Excluyeron dos minutos a Ian Barrufet (m.23) del Barça y a Moga (m.55) del Sporting. Expulsaron con tarjeta roja a Gassama (m.49), del Sporting.

Pabellón Centro de Deportes y Congresos de Matosinhos (Portugal).


El Barça se proclamó campeón de la Supercopa Ibérica masculina por cuarta edición consecutiva este domingo tras derrotar al Sporting en una final disputada en Matosinhos (Portugal), que se decidió en la tanda de penaltis (31-31, 4-3), con una parada de Viktor Hallgrimsson en el quinto lanzamiento del conjunto luso, obra de Carlos Álvarez.

De esta forma, el pivote de Zizur Antonio Bazán suma un nuevo título. Cuenta ya con dos Supercopas Ibéricas, una Copa de España, una Liga Asobal y una Copa del Rey.

El equipo entrenado por Carlos Ortega tuvo que emplearse a fondo para ganar un partido igualado, que perdía por dos goles a falta de tres minutos. En el momento más delicado, Timothey N'Guessan, máximo anotador (8), salvó a su equipo con dos tantos.

Más allá del francés, en el conjunto catalán destacaron Dika Mem e Ian Barrufet, ambos con 6 goles, mientras que en el bando lisboeta brillaron Francisco Costa y Orri Porkelsson, con 6 dianas cada uno.

Mermado por la ausencia de última hora de Petar Cikusa, que estará entre 10 y 14 días de baja por una lesión en el aductor de la pierna derecha, el Barça se apoyó de inicio en el talento de Dika Mem para marcar -fue el máximo goleador azulgrana de la primera parte con 4 tantos- y asistir a Luis Frade -con tres goles antes del descanso-.

El prometedor inicio barcelonista se vio frenado por la reacción del Sporting, que endureció la defensa y castigó las imprecisiones del equipo catalán para acelerar el juego. Los goles al contraataque, sobre todo por parte de Porkelsson -6 en la primera mitad-, hicieron despegar a los lusos con un parcial de 0-4 (10-13, m.25).

El Sporting tira de defensa y de Francisco Costa

El equipo lisboeta protegió la renta al descanso (13-15), pero los ajustes de Ortega surtieron efecto tras la reanudación. Impulsado en ataque por la contundencia en la zona central de N'Guessan y de Ian Barrufet en la esquina, el Barça ajustó las tuercas atrás y aprovechó las paradas de Nielsen para voltear el marcador (23-21, m.33).

Sin embargo, el Sporting, que usó una rotación más amplia y llegó más fresco al tramo final, remontó una vez más gracias a la dureza defensiva y la irrupción de Francisco Costa, muy discreto hasta entonces (29-31, m.57).

El Barça estaba contra las cuerdas, pero en el momento más crítico tiró de experiencia para resistir y forzar la tanda de penaltis con dos goles de N'Guessan, el último a falta de 26 segundos (31-31). Y desde los siete metros, el equipo azulgrana impuso su acierto para ganar la Supercopa Ibérica por cuarta vez en cuatro ediciones.

El Ademar de Albizu, sin el bronce

Por su parte, el Abanca Ademar León, en el que juega el navarro Aitor Albizu, se despidió con una nueva derrota, esta vez ante el FC Porto (28-23), pero con una imagen mejorada respecto al encuentro de semifinales ante el Sporting, en el que cayó por 42-27. El central estellés aportó tres goles.

El conjunto leonés fue capaz incluso de ganar el parcial de la segunda mitad y colocarse a tres goles en dos ocasiones en el tramo final, pero volvió a adolecer de los problemas en ataque ante la falta de lanzamiento exterior y, pese a mostrar un coraje ilimitado, mostró también las carencias ofensivas.