Pamplona no deja que la lluvia le agüe el carnaval
Los colectivos del Casco Viejo han continuado hoy con la fiesta del carnaval bajo el lema 'Con el barrio no se juega', para reivindicar un “espacio digno”
El Casco Viejo se ha vuelto a disfrazar hoy para celebrar el carnaval, aunque esta vez lo ha hecho con el paraguas en la mano y las altas precipitaciones como protagonistas de la jornada. Los más valientes no han dejado sus máscaras en el cajón y han decidido salir a las calles de la ciudad para festejar una fiestaque, como han asegurado varios participantes , “es muy nuestra, muy de Nafarroa”.
Bajo el lema Con el barrio no se juega los colectivos del Casco Viejo han aprovechado la cita para reivindicar la “gentrificación y turistificación” que han asegurado sufrir los vecinos de la zona.
En el corazón de esta resistencia ha estado la puxkabiltza, una tradición que se hacía en su día con motivo del carnaval y que consistía en ir por los caseríos de la zona y pedir alimentos básicos como embutido o lácteos. Esta vieja tradición continúa viva gracias a Aldezar. Asociación del Desarrollo de Chiquis y Jóvenes del Barrio, junto con la ayuda de la APYMA.
Desde primera hora de la mañana, una veintena de txikis han recorrido los comercios del Casco Viejo, finalizando su gran cita en el Mercado de Santo Domingo, en la que han conseguido chorizo, queso, agua y leche, entre otros. Esta recolecta culminará el lunes con una merendola “abierta a todos y a todas” en la Plaza Compañía a las 17.30 horas.
La temática de este año, Con el barrio no se juega, ha sido acompañada de todos aquellos disfraces y vestimentas que representaran a la clase obrera. “Es una manera de plasmar la diferencia de poderes y la que nos impiden tener un barrio digno”, ha explicado Irantzu Ezpeleta, voluntaria de Aldezar desde hace un par de años.
“Encontrar vivienda asequible o digna es prácticamente imposible”, ha señalado Ezpeleta, subrayando cómo estas dificultades impiden que las familias puedan quedarse y que el barrio mantenga su identidad. Junto a la voluntaria, se han encontrado también sus compañeros Eneko Lasa y Sugoi Izco bajo la piel de un obrero y un cocinero.
“Son profesiones que nunca han estado muy reconocidas y que, sin embargo, son esenciales”, ha declarado Izco. Ambos monitores han confesado, además, el trabajo y compromiso que hay detrás de este día lleno de color e ilusión. “Requiere de mucha organización, pero todo merece la pena cuando ves la alegría y las caras de los más txikis”, ha continuado Lasa.
Una motivación que, a pesar de estar respaldada por una veintena de txikis, ha esperado una mayor acogida. “El año pasado vinieron muchos más niños”, ha relatado Espeleta, aunque también ha destacado que la asociación ha aprovechado cada tregua temporal. “La lluvia ha sido un impedimento, pero cualquier momento de parón lo aprovechamos para seguir jugando y aprendiendo juntos”, ha añadido.
A pesar de que las precipitaciones han apagado parte del bullicio, los habituales no han pasado por alto una de sus fechas más señaladas. El grupo de gaiteros Haiziberri, que este año celebra su 15º aniversario, ha transformado a sus miembros en auténticos mexicanos.
Aunque han cambiado el mariachi por las tradicionales Dianas de Iruña. “El ambiente está más triste que otros años. Nosotros hacemos lo que podemos y si podemos alegrar el barrio, fenomenal”, ha confesado Aitor Pérez, integrante de la banda.
Estas notas han indicado la inauguración del carnaval pamplonés. Un festejo que ha sido anunciado hace una semana con Muskilak, la fiesta popular que ha tomado este año el relevo de los tradicionales caldereros, y que ha continuado hoy con una comida popular en la Peña La Única, mientras sigue mañana con “El clero se despendola” a las 18.30 horas en la calle Jarauta.