La inteligencia artificial (IA), más allá de todas las críticas que está recibiendo por sus implicaciones éticas en algunos ámbitos, por la capacidad del hombre para hacer el mal usándola de manera inadecuada, por la enorme cantidad de energía que necesita para funcionar o por los muchos puestos de trabajo que está destruyendo, tiene aplicaciones que realmente son valiosísimas, especialmente las que se ciñen al mundo científico y, en concreto, al de la medicina y la salud.
Esta nueva tecnología, que todavía se encuentra en una fase inicial de desarrollo y por tanto tiene muchísimo margen de mejora, está permitiendo que se mejoren los diagnósticos de enfermedades, que se puedan predecir dolencias y que se apliquen tratamientos más adecuados y personalizados, por poner sólo unos ejemplos.
Predecir enfermedades
Así se puede corroborar con lo que han conseguido científicos de la prestigiosa Universidad de Stanford, que han creado el primer modelo de inteligencia artificial que podría ayudar a predecir el riesgo de manifestación de unas 130 enfermedades a partir de información recogida en una sola noche de sueño. Así se ha conocido en el estudio que se publicaba este pasado martes en la revista especializada Nature Medicine.
El modelo, al que han denominado SleepFM, ha sido entrenado con casi 600.000 horas de datos de sueño de unos 65.000 participantes, combinando señales cerebrales, cardíacas, musculares y respiratorias, recopiladas a través de la polisomnografía (PSG), que es el “estándar dorado” para el análisis del sueño, según afirmaron los investigadores en el artículo, destacando que esta sería la primera investigación en utilizar la IA para analizar datos del sueño a gran escala.
Infarto, demencia y más
La nueva herramienta sería capaz de identificar riesgos de padecer enfermedades con altas tasas de mortalidad como la demencia, el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal crónica, el accidente cerebrovascular y la fibrilación auricular. "SleepFM produce representaciones latentes del sueño que capturan la estructura fisiológica y temporal del sueño y permiten una predicción precisa del riesgo de enfermedades futuras", explican en el texto.
El estudio insiste en que la inteligencia artificial permite salvar los desafíos de analizar la cantidad de datos obtenidos de la polisomnografía. "Desde una perspectiva de IA, el sueño está relativamente poco estudiado", indicó James Zou, PhD, profesor asociado de ciencia de datos biomédicos y coautor del estudio, en la web de la Facultad de Medicina de Stanford, uno de los centros académicos de élite estadounidenses, ubicado en California.