En todo el mundo, existen casos de estafa de lo más extravagantes. Tanto es así, que hay algunos de lo más surrealistas y que parecen sacados de una película, a pesar de que hayan sucedido en la vida real. Un perfecto ejemplo lo muestra una mujer de 37 años, del estado brasileño de Santa Catarina, en el que la protagonista se ha hecho pasar por una menor de doce años con autismo para ser adoptada por una familia.
Una falsa historia de abandono
Amanda Maria Souza de Oliveira, la estafadora, empezó con este disparatado plan en la ciudad de Joinville, al sur del Brasil. Para ello, se puso en contacto con un pastor de una iglesia de la zona, haciéndose pasar por Gabriela, una supuesta menor del estado de Pará que presuntamente huía de una familia que la maltrataba.
Poco a poco, la protagonista empezó a ganarse la confianza del religioso y gracias a esa falsa identidad recibió ayuda económica. Más tarde, fue presentada a una familia que, convencida de que era una menor vulnerable, apostó por darle protección.
Actuación perfectamente preparada
Tras ser adoptada, Amanda María tomó una actitud que tendría una menor necesitada de cuidados. Es decir, bebía leche en biberón, utilizaba chupete, cambiaba su voz, hablaba en tono infantil e incluso fingía tener miedo por las noches.
Por si fuera poco, la familia adoptiva llegó a celebrar una fiesta de 12 cumpleaños, para después empezar los trámites para adoptarla de manera legal. No obstante, nadie sospechaba la historia oculta que se escondía detrás.
Largo historial de suplantaciones
En estas circunstancias, un familiar solicitó a las autoridades que revisaran los antecedentes de Amanda María. Como fruto de la investigación, descubrieron que todo el relato era un fraude. Y no solo eso: la implicada ya tenía otros antecedentes de suplantaciones.
Para darle más credibilidad a su historia, ‘Gabriela’ argumenta que, a lo largo de su infancia, había sufrido numerosos tratamientos hormonales, al igual que muchos abusos físicos que terminaron afectando su crecimiento.
De hecho, la policía afirmó que la protagonista había repetido este tipo de estafas en lugares como São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais. Asimismo, señalaron que, en 2023, ésta decía ser víctima de brujería, llegando a colocarse agujas metálicas en su cuerpo.
Consecuencias legales y evaluación psicológica
Finalmente, Amanda María no tuvo más remedio que confesar en el interrogatorio todo el fraude que había llevado a cabo. Por lo tanto, fue acusada de fraude y suplantación de identidad, y trasladada a la prisión de Joinville.
Lejos de terminar aquí, su abogado exigió una evaluación psicológica para concluir si había algún tipo de trastorno mental que pudiera explicar este tipo de actitudes. En esos momentos, el caso sigue siendo investigado.