Con la llegada del verano, una de las actividades que más se realizan es pasar el día en la piscina. Un plan en teoría, agradable, para refrescarse y olvidarse del calor y el sudor de esta época. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce: hay personas que estropean el buen ambiente, afectando a todos los presentes y obligándolos a tener que abandonar el lugar. Así lo cuenta un anécdota que ha compartido la cuenta @LíosdeVecinos en redes sociales.
Una advertencia muy clara y directa
El suceso en cuestión, que ha sido publicado en un tweet, que ya lleva más de 160.000 reproducciones en la plataforma de X (anteriormente Twitter), más de 2.000 likes o ‘me gusta’, ha agitado esta red social por lo indignante que resulta.
El mensaje, titulado “Así andamos…”, contiene la imagen de un cartel que se ha puesto en una comunidad de vecinos: “Se ruega que presten atención, porque hay una persona defecando todos los días en la piscina. Se le denunciará a Sanidad”, concluye.
Una acción que choca de lleno contra las normas de higiene y de convivencia que se establecen en estas zonas y que, más allá de impedir el baño, obligan a vecinos y a usuarios a prescindir de este área de disfrute.
Las redes no dan crédito
Esta publicación que ha subido la cuenta @LíosdeVecinos a X ha hecho que muchos internautas estallen, ante la impotencia de lo ocurrido. Muchos lo han hecho con enfado, mientras que otros han recurrido a la ironía o el humor para expresarse.
“¿Qué clase de educación recibe la gente? Alucinante... ", “Si defeca todos los días, que nos diga qué Activias toma”, ”Unas cámaras acuáticas lo solucionan rápido”, y “¿Cómo saben que es de la misma persona? Quizá haya más de uno… ”, han sido algunos de los comentarios más destacados en redes sociales.
Basado en algunos retos virales
Este fenómeno no es nada nuevo pues, en los últimos años, han ido a más los retos virales relacionados con acciones como defecar en piscinas comunitarias. Una acción que, por mucho que busque llamar la atención en las redes sociales, no resulta para nada justificable.
Por si fuera poco, ponen en riesgo la salud pública al contaminar el agua con bacterias y parásitos resistentes al cloro, obligando a cerrar los recintos y a realizar procesos de desinfección, gastando recursos económicos y ocasionando molestias a los usuarios.
En lo que a la ley respecta, supone una sanción grave que conlleva multas de hasta varios miles de euros. Los infractores pueden llegar a asumir el coste total del vaciado y limpieza del agua (de hasta 20.000 euros), así como la expulsión temporal o permanente de las instalaciones.