Ion Lazkano, director del Laboral Kutxa-Euskadi, atiende a este periódico desde la concentración que el equipo vasco está llevando a cabo en Alicante.
Hace buen tiempo, uno de los motivos para asentar el campo base allí antes del comienzo de una campaña en la que la formación vasca tratará de superar las 13 victorias logradas el pasado curso.
Con Usoa Ostolaza como líder, la ambición, pero, sobre todo, el trabajo bien hecho fijará las coordenadas de un equipo que pretende seguir dando pasos adelante.
El curso comienza en breve. ¿Cómo han ido las concentraciones para encarar la nueva temporada?
—De momento todo va bien. Como cada año que empieza, hay cambios. Por ejemplo, tenemos nuevas bicis, de otra marca, y es otro elemento al que adaptarse. Estamos ajustando las necesidades y ultimando los detalles para encarar la competición. Todos los comienzos son distintos y en ese sentido trabajamos con la idea mejorar.
¿Cuáles son los objetivos para el curso 2026 después del exitoso 2025?
—El 2025 fue muy bueno y conseguimos el máximo objetivo posible, que fue tener la opción de estar en todas las carreras del WorldTour. Fue un reto que nos planteamos a principios de año y en ese sentido, estamos muy contentos con lo logrado porque habla muy bien del trabajo que fuimos capaces de desarrollar. De cara a esta temporada creemos que el equipo va a dar un paso al frente y nuestro principal objetivo es mejorar el 2025 y seguir con la progresión que llevamos año tras año. Cada vez es más difícil lograr los objetivos, pero la idea es seguir mejorando. Es un reto y trataremos de estar preparadas para ello.
A medida de que se va mejorando, el margen de mejora se va estrechando. ¿Notan esa dificultad?
—Como ocurre en todas las cosas de la vida, a medida que vas mejorando, la posibilidad de ir progresando es más pequeña, cuesta mucho más. Además el ciclismo femenino es cada vez más competitivo y eso dificulta la mejoría, pero reo que el equipo tiene potencial de crecimiento y esa es nuestra idea. Creo, sinceramente, que 2026 va a ser mejor que 2025.
¿En qué se basa para sostener esa idea?
—Diría que por un lado, las incorporaciones del equipo. Nos servirán para tener más presencia en las clásicas. Nos darán un salto. Por otra parte, considero que la columna vertebral del equipo sigue creciendo y mejorando. Tenemos mucha confianza en Usoa Ostolaza, en Cata Soto y las corredores italianas, que este pasado curso no han brillado tanto, pero creo que darán un paso adelante durante esta temporada. Estoy convencido de que daremos un paso al frente. Mejorar el 2025 es un objetivo ambicioso pero al mismo tiempo factible.
Los galones serán para Usoa Ostolaza, la líder del equipo, que el pasado curso completó una campaña estupenda.
—Creo que se ha ganado su espacio, además de en el equipo, en el pelotón. Ha logrado resultados y cada vez tiene más presencia e impacto en las carreras. Entiendo que todavía no ha tocado techo y tiene margen de mejora. Pienso que su 100% está por venir y por explotar. Confiamos mucho en Usoa.
El equipo se ha ganado en la carretera estar presente en todas la competiciones del WorldTour en caso de quererlo. Entiendo que eso es un gran aliciente.
—Sí, pero no solo están esas carreras. Tenemos un calendario amplio, de todos los colores. Además de las tres grandes, Tour, Giro y Vuelta, pensamos en la Itzulia, en la carrera de casa. Probaremos en las grandes clásicas, también en las Ardenas. Y claro, en las carreras Pro y punto 1. Son competiciones muy importantes para lograr puntos. Son pruebas fundamentales tal y como está el ciclismo, que se rige por los puntos. Los puntos que consigues son lo que marca en cuanto a resultados. Por otra parte, están las carreras románticas, como digo yo. Para nosotros la Itzulia o el Tour están marcados en rojo. ¿Qué equipo no quiere estar en el Tour o en las grandes clásicas como Flandes o Roubaix? En todos esos escenarios trataremos de hacerlo lo mejor posible, pero conociendo nuestros límites. Sabemos que es muy difícil conseguir resultados para obtener puntos en esas carreras, pero servirán para aprender. Es fundamental en ese aspecto conocer las carreras, correrlas, para alguna vez poder brillar en esos escenarios y mejorar. Iremos a probar. Tenemos un buen perfil de clasicómanas para esos escenarios con las incorporaciones que hemos hecho. Tenemos que buscar el equilibrio en cuanto a consecución de puntos y visibilidad del equipo, con el objetivo de seguir creciendo.
¿Qué es lo que más le ilusiona de la nueva campaña?
—Lo que más me ilusiona es que las corredoras sigan creciendo, que las que estén aquí sigan creciendo, mejorando y superando los obstáculos para poder ser mejores ciclistas cuando acabe la temporada. Al final es muy difícil conseguir resultados y no me gusta supeditarlo todo a los resultados, aunque sé que todo se mide en virtud de los resultados. Es injusto, pero es lo que cuenta. Si se hace un buen trabajo y se superaran los obstáculos y si vas mejorando en el día a día con el entrenamiento, el descanso o la nutrición, los resultados van a llegar tarde o temprano. Mi objetivo es que las corredoras vayan creciendo, que confíen en el equipo de trabajo que tenemos. Si eso lo entienden y los hacemos bien, los resultados van a salir.
La expansión del ciclismo femenino es un hecho. En ese impulso, no solo en atención y presencia, se percibe un modo de correr más ortodoxo, menos caótico.
—Se nota un cambio en ese sentido, sí. Es el claro ejemplo de la profesionalización del ciclismo femenino. Al final se está creando su círculo, sus espectadores, su expansión. Cada vez entran más patrocinados y más potentes y eso hace que el ciclismo se profesionalice. La profesionalización conlleva que se incremente el nivel. Vamos a decir que esa profesionalización conlleva que cada corredora pueda centrarse en una tarea, en tener un rol en el equipo. Por eso se corre de manera más estructurada. El ciclismo femenino ha evolucionado mucho en la últimos 5-10 años. El salto ha sido grande.
En ese salto, el Laboral Kutxa-Eukadi se ha convertido en un referente del ciclismo femenino vasco. ¿Considera que esa influencia está sirviendo como elemento tractor del ciclismo base y de cantera?
—Sí, claro que ayuda. Al final es un poco el reflejo que se está creando en las categoría inferiores. En cadetes y juveniles ya se está escuchando que quieren estar en el Laboral Kutxa. Eso es por algo. Las chicas se acercan también al equipo para pedir fotos o autógrafos antes de las carreras. Se está generando el caldo de cultivo. También nos siguen en las redes. Algo se está moviendo. Está claro. Con este equipo, las ciclistas jóvenes tienen la posibilidad de ser ciclistas profesionales, de poder seguir con su pasión, con lo que les gusta. Existe esa posibilidad. No es fácil, pero es un camino que tienen. Entendemos que es una línea a seguir. En eso estamos trabajando.
Usoa Ostolaza es el ejemplo del empuje del Laboral Kutxa, la líder de la formación, ¿pero qué ciclistas considera que tendrán impacto en el futuro dentro del ciclismo vasco?
—Por ejemplo, de lo que viene, acabamos de fichar a Irati Aranguren, que estuvo con nosotras de stagiaire el año pasado. Además, Idoia Eraso y Naia Amondarain, que llevan años en el proyecto, mejoran año a año, van creciendo y se están consolidando en la categoría. En este training camp hemos invitado a Maite Urteaga, Ayala Serrano y Maier Olano para que vean cómo se trabaja. Creo que es interesante que estas corredoras vayan conociendo el equipo, la metodología de trabajo. Son jóvenes, pero creemos que tienen potencial y en el futuro pueden tener cabida en este equipo. Hay que mantener el radar activado con las corredoras vascas.
El Laboral Kutxa debe ser una salida natural para las ciclistas vascas.
—Eso es. El hecho de que tengan la opción de ser profesionales es ilusionante en sí mismo. Resulta ser muy motivador y que cada vez más chicas euskaldunes estén en el equipo es bueno para el ciclismo vasco. Eso es positivo. Una de las funciones del equipo, del Laboral Kutxa, como de la Fundación Euskadi, es promover la cantera vasca y este equipo es un referente para ello. Entendemos que vamos haciendo cosas interesantes para el futuro de las ciclistas.
Dice no ser un resultadista, pero el año pasado, tras una gran temporada, lograron 13 victorias en distintos frentes. ¿Este curso tiene alguna cifra en la cabeza?
—Bueno, todos tenemos cifras en la cabeza, pero existen tantas variables y factores que no se controlan, que no dependen de uno mismo y que no lo podemos controlar, que dar una cifra es lanzar una apuesta. Mirando el equipo que tenemos y el calendario que vamos a encarar, a mí me sale una apuesta en la que tenemos que ganar más de 13 carreras. Ahora, el tiempo dirá si son 15, 16 o 18. Por eso me gusta enfocarme en el trabajo. Una vez que se hagan las cosas bien en el día a día, el día que nos pongamos el dorsal saldrán. Evidentemente, tendremos días malos, pero sí que vamos a tener días buenos y celebraciones.
¿Cuántas carreras correrá el equipo?
—Este año tenemos una previsión de competir alrededor de 110 o 115 días como mucho. La idea es correr unas diez carreras más que el año pasado para que se ajuste mejor todo y sacar el máximo jugo posible al calendario.
¿En qué dorsales nos debemos fijar en este curso dentro del equipo?
—Usoa Ostolaza será nuestro referente. Además, Marjolein van ‘t Geloof, la esprinter holandesa, puede estar muy bien en las clásicas. Paula Patiño puede ser un referente para los días más duros de montaña y de mayor desnivel y luego diría, sobre todo, el bloque que tenemos. Cata Soto siempre da un buen nivel, y dará un paso adelante. Al final, como año tras año hemos crecido, se han ido dando pasitos. Tengo la confianza de que cada una en su área va ir dando pasos adelante y progresando para conseguir los objetivos.