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El malditismo persigue a Mikel Landa

El coche médico de la Itzulia provocó la caída del alavés, que sufrió varios golpes debido al impacto, si bien las pruebas médicas realizadas descartaron fracturas

El malditismo persigue a Mikel LandaEiTB

El malditismo parece perseguir aMikel Landa. Después de una notable puesta de escena en la crono inaugural de la Itzulia, el ciclista de Murgia sufrió una dura caída en el veloz descenso de San Miguel de Aralar mientras perseguía al grupo que rastreaba a Paul Seixas, en plena exhibición. Finalmente, ha tenido que retirarse de la carrera.

Sin embargo, una fea caída cortó de cuajo la progresión del alavés, que se fue al suelo cuando restaban apenas 8 kilómetros para el final de la etapa. 

Las imágenes mostraron sobre el asfalto a un dolorido Mikel Landa, atendido de inmediato por los servicios médicos de la carrera vasca. 

El ciclista, aunque dolorido y con el cuerpo magullado, continúo la marcha y alcanzó las Cuevas de Mendukilo con 13 minutos de pérdida respecto al líder y vencedor, Paul Seixas. Después se acercó al bus del equipo y saludó a sus padres.

Mikel Landa durante la segunda etapa de la Itzulia 2026

Sin fracturas

Más tarde, el ciclista alavés fue trasladado en un vehículo de su equipo, el Soudal, al centro médico que regenta el prestigioso traumatólogo Mikel Sánchez en Gasteiz. 

Tras varias horas en las que el ciclista fue sometido a diferentes pruebas y exámenes, los doctores determinaron que Landa no padecía ninguna fractura, aunque su cuerpo era un mapa de fuertes golpes y abrasiones derivados de la caída. 

El coche médico, responsable

Mientras el ciclista estaba siendo atendido, se determinó que la responsabilidad del accidente fue del coche médico que vela por la seguridad y la integridad física de los ciclistas. 

En el descenso de Aralar, una bajada muy rápida y estrecha, el coche médico, que conducía el exciclista Santi Blanco, atropelló el ciclista vasco, lo que provocó la caída de éste. 

Según el reglamento de la UCI, ese coche, en realidad el conductor de la infracción, fue expulsado de la Itzulia. 

Los jueces de carrera decidieron multarle con 500 francos suizos y con la expulsión de la carrera por “infringir las normas de circulación”.

Doloroso historial

La mala fortuna parece encontrar en Landa un lugar en el que anidar. El murgiarra y la fatalidad convergen de nuevo en la Itzulia. El alavés se cayó en 2024 en Mañaria, antes de encarar la subida a Urkiola. 

Como consecuencia del fuerte impacto, Landa, que mostró evidentes síntomas de dolor sobre el asfalto, tuvo que ser evacuado en ambulancia. Las posteriores exploraciones determinaron una fractura de clavícula.

El historial de accidentes de Landa es amplio y doloroso. El golpe más reciente data del pasado Giro de Italia, cuando el alavés se fue al suelo en la primera jornada de la carrera italiana, que se disputaba en Tirana (Albania). 

Mikel Landa desalojado en camilla

La caída le provocó una fractura en la vértebra T11, que provocó que se perdiera gran parte de la campaña. Tras varias semanas llevando un corsé que le fijara la fractura, reapareció en el Vuelta a Burgos para disputar después la Vuelta.

En el Giro de 2021, un fuerte impacto contra una señalización con la carrera lanzada buscando la meta le causó fracturas en la clavícula y varias costillas. 

Su impacto contra el asfalto camino de Cattolica, retorcido Landa en el suelo, preso del dolor, desvió el curso del alavés, crucificado. Landa dejó el Giro entre los aullidos de las sirenas de la ambulancia, su banda sonora. 

En el Tour de 2019 también impactó contra el suelo. Si bien pudo seguir en carrera en una edición que finalizó en sexto lugar. 

Un curso antes, en la Clásica de Donostia un accidente múltiple le provocó una fractura lumbar que le condicionó el rendimiento durante el resto de la temporada. 

En 2017, en el Giro de Italia, una moto mal aparcada de un policía provocó una caída en cadena que también arrastró al alavés justo antes de encarar la subida del Blockhaus

El escalador de Murgia perdió 27 minutos debido al percance, aunque pudo alcanzar la meta y vencer posteriormente en Piancavallo, una de las cumbres de esa misma edición del Giro. El abrigo de plomo de la fatalidad le viste. El malditismo persigue a Landa, que abandona la Itzulia triste y golpeado.