En paralelo a la carrera espacial, al encuentro con el lado oscuro de la Luna, a las misiones que exploran Marte como punto de fuga de la humanidad en el cosmos, una estrella, que no parece fugaz, ha atravesado el cielo de la Itzulia iluminando la carrera de punta a punta.

Con la velocidad de un meteorito desatado, Paul Seixas, el astro que viene, ha impacto de lleno en el corazón del ciclismo, atónito ante otra figura emergente, de apenas 19 años, que desafía todos los registros. Otra extraterrestre en una época de ciclistas atómicos.

Con Pogacar como referencia absoluta respecto a las capacidades y límites del ser humano, más próximo al poder omnipotente de los dioses, el francés ha mostrado su supremacía en la Itzulia con un actitud fresca, insolente, valiente y muy sólida.

Seixas, en pleno esfuerzo en San Miguel de Aralar. Unai Beroiz

Campeón desde la apertura de la carrera en Bilbao hasta la clausura en Bergara. Por el camino, Seixas ha condecorado su pechera de general con exhibiciones formidables.

Aplastó al resto en la crono de Bilbao y voló hasta la estratosfera en San Miguel de Aralar para posarse con el maillot de líder, amarillo, su color, en las Cuevas de Mendukilo. Remató su tríptico feliz en Eibar.

Tres etapas y la general para un ciclista con el que sueña la Francia ciclista, que añora un campeón del Tour desde 1985. Seixas parece un candidato a recuperar el trono de la Grande Boucle

El joven de Lyon, que con 18 años ganó el Tour del Porvenir, fue octavo en el Dauphiné, tercero en el Campeonato de Europa tras Pogacar y Evenepoel, segundo en la París Camembert y séptimo en Il Lombardía.

Seixas, cuestión de Estado

“Paul es un guerrero sobre la bici. En la vida normal es tranquilo, pero en la bici se transforma, es otro. Corre para ganar, ya sea para él o para su equipo. No tiene otra opción”, sostiene su entrenador, Alexandre Pacot.

Seixas se ha convertido en una cuestión de Estado en el país galo. Se encuentra en plenas negociaciones con su equipo, el Decathlon, para prolongar su continuidad con un contrato millonario tasado entre 5 y 7 millones.

El francés completó una actuación prodigiosa en la etapa de Nafarroa. Unai Beroiz

Para esa operación, los propietarios del equipo parecen estar dispuestos a fijar la sede fiscal de la estructura en Suiza para rebajar la presión fiscal. El UAE, por su parte, desea contar con Seixas cuando este acabe su vínculo con el Decathlon, vigente un año más.

“Estoy muy feliz. En la misma semana, ganar tres etapas y el título. Qué más puedo pedir. Es una locura (...) Esta semana ha sido increíble”, afirmó Seixas tras lograr la txapela.

Preguntado si disputará su primer Tour este verano, optó por mantener la incógnita y lo condicionó a su rendimiento en sus dos próximas citas, la Flecha Valona y la Lieja-Bastoña-Lieja. “Ya veremos”, apuntó enigmático el francés. Seixas, hasta el infinito y más allá.