La segunda carrera se caracterizó por un calor asolador, muy cerca de los 40 grados, y el viento en un recorrido con un solo alto, el de Peralta. La etapa se cerró con el pelotón de ciclistas, encabezado por Diego Ruiz de Arcaute, de Vitoria, cruzando la meta a más de 60 km/h tras tres horas de sol abrasándoles la espalda.
Ocho años después, la Vuelta Navarra regresó a la Ribera, entre Marcilla y Ribaforada, y lo hizo recibiendo a los ciclistas a su modo, con temperaturas extremas y el viento, aunque de forma leve, azotando a los atletas.
Así, la etapa se la ha llevado el corredor de Smartlog Nest que ha llegado a la última recta con prácticamente todos los participantes a su espalda. El ganador, que en la primera etapa terminó 11 minutos y 56 segundos más tarde que Tadeo, consiguió sacar fuerzas para dar ese arreón final en los últimos metros y ponerse en la cabeza del enjambre de ciclistas.
A pesar de que al final llegaron en bloque, durante los 140 kilómetros de pedaleo consiguieron escaparse dos extranjeros: Seppe Leman, de Chemical, y Xabi Sasco, de Oreka. Desafortunadamente para estos atletas, no consiguieron sacar la suficiente ventaja y el pelotón terminó por cazarlos en los últimos kilómetros antes de la meta. Sin embargo, el de Chemical se llevó el maillot de Metas volantes, al imponerse a Sasco y Unax Olano, el portador del maillot tras la primera etapa.
El líder, Aimar Tadeo, compartió que ha logrado conservar la corona gracias a la estrategia y el trabajo de sus compañeros: “Me ha llevado el equipo en camilla todo el día prácticamente, me han guardado del viento todo lo posible”.
El lakuntzarra logró conservar los maillots de líder general y mejor navarro y cree que los seguirá llevando: “Me veo capaz de poder mantener estos maillots. Igual mañana cambia la cosa, pero ahora mismo me encuentro seguro de mis sensaciones, del equipo que tengo alrededor”.
El ganador, Diego Ruiz de Arcaute, de Smartlog Nest, también ha valorado todo el esfuerzo y trabajo en equipo para terminar la etapa victoriosos: “El trabajo de equipo ha sido perfecto y ha sido una locura lo que ha podido hacer para que lleguemos aquí Conejero y yo”. En esta etapa tan ajustada también pudieron ver cómo iba a ser la llegada a la meta, ya que en el recorrido pasaban por delante de la meta, sin cruzarla, pero animándose para conservar la energía de ser los primeros en cruzarla.
Al terminar la carrera, algunos ciclistas se dejaron llevar por el momento y decidieron abandonar las bicicletas en el asfalto para bañarse en la Pileta central de Ribaforada, la fuente que hay tras la meta. Todo con intención de librarse de las temperaturas abrasivas que les habían acompañado durante tres horas.