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Del Toro se encarama al cielo

El mexicano conquista en solitario la cima de Plateu de Solaison para festejar el Tour Auvergne por delante de Tuckwell y Ayuso, segundo en la etapa

Del Toro se encarama al cieloA.S.O. / Gaetan Flamme

Francia arrió la bandera de la ilusión y la esperanza cuando supo que Paul Seixas, el elegido, el chico maravilla destinado por los augures y visionarios a ganar el Tour alguna vez, a recuperar el orgullo patrio de más de cuatro décadas sin la gloria, abandonó el Tour Auvergne.

Doliente, penitente, el cuerpo baqueteado por la caída de la víspera, Seixas abandonó el ensayo general del Tour con la sensación de que era el más fuerte hasta que su ambición y el desajuste en la toma de riesgos le descabalgó en un descenso.

El golpe dejó a Seixas repleto de abrasiones. Demasiadas. El organismo, sabio, que le levantó orgulloso por el riego de la adrenalina el día anterior y le ofreció el amparo para una exhibición de lucha, pundonor y resistencia, le dijo que basta.

Momento del abandono de Seixas durante la última etapa.

Sus esfuerzos, focalizados en competición para dotar de energía a los músculos, se centran ahora para recuperar el cuerpo tras la tunda.

El Tour, el Moby Dick de la Francia ciclista, resopla a tres semanas de distancia. El joven prodigio necesita descansar el organismo para ofrecer su mejor versión en el mayor desafío.

Sin Seixas en el decorado, la sonrisa de Francia ondeó a media asta. Plegó con tristeza su estandarte mientras cruza los dedos, invocando a la buena fortuna para julio.

Desplazado del tablero de juego Seixas después de la demostración de orgullo y pasión de la víspera, el Tour de Auvergne corría entre montañas, alumbrado por el sol estupendo, vigoroso, para condecorar a su nuevo campeón.

En la cumbre de Plateau de Solaison se encaramó al cielo Isaac del Toro, apenas 22 años. Repitió la felicidad del Grand Colombier. Alzó los brazos, se golpeó el pecho y se agarró la cabeza antes de sonreír de punta a punta. Saludó la victoria con suficiencia.

Se recreó el mexicano. Vencedor del UAE Tour y campeón de la Tirreno-Adriático, tomó el testigo de Tadej Pogacar, su jefe, en el Tour Auvergne, que cerró con la general y dos etapas para sumar su 29ª victoria en el palmarés. La octava del curso.

Del Toro, campeón, con Luke Tuckwell, segundo, y Juan Ayuso, tercero.

La subida remitía punto por punto a julio. Lo anticipaba. Del Toro descubrió su mirada, la ambición flamígera de sus pupilas, el juego de piernas ligero, los ojos palpando la carretera, recién asfaltada, de negro tizón, donde se iluminó la sonrisa del mexicano, que alcanzó la cima con una renta de un minuto sobre Juan Ayuso, otro joven, 23 años, fue tercero en el podio definitivo.

Johannessen pisó los talones del alicantino. El segundo cajón de la carrera fue para Luke Tuckwell. Con solo 21 años, se defendió con fiereza y dignidad. Solo Del Toro pudo con él la general. Jorgenson, que aspiraba al podio, segundo al comienzo de la jornada, se dislocó en la última montaña del Tour Auvergne que abrazó Del Toro.

Tour Auvergne


Octava y última etapa

1. Isaac del Toro (UAE) 3h35:07

2. Juan Ayuso (Lidl) a 1:00

3. Tobias H. Joannessen (Uno-X) a 1:02

4. Mattias Skjelmose (Lidl) a 1:31

5. Cristián Rodríguez (Astana) m.t.


General final

1. Isaac del Toro (UAE) 29h35:05

2. Luke Tuckwell (Red Bull) a 54’’

3. Juan Ayuso (Lidl) a 1:17

4. Matteo Jorgenson (Visma) a 1:36

5. Tobias H. Joannessen (Uno-X) a 1:46

Hollados el Col du Pré, el Montée de Bisanne y el Col des Aravis, los favoritos fueron convocados para el duelo a quemarropa en Plateau de Solaison, el punto de fuga Hors Categorie que bajaba el telón al simulacro de la Grande Boucle, a la maqueta a escala de la gran carrera francesa.

Del Toro, en la ascensión definitiva.

Un calvario de 11,5 km al 9% en un día pintado sobre el friso nítido azul, limpio el cielo, con algunos penachos de nubes garabateadas por los niños y las montañas luciendo el fulgor verde de la primavera en la Alta Saboya.

La fuga, con Carlos Rodríguez, De Plus, Bisiaux, Steinhauser, Paret-Peintre, Vauquelin, Tejada y Braz alzaba la copa del brindis al sol a las puertas de Plateau de Solaison. De Plus, Carlos Rodríguez y Paret-Peintre eran los últimos mohicanos en las rampas ojerosas y cansadas del puerto.

En un ascensión lacerante, de aliento largo, donde los pulmones crepitaban, agitaba Del Toro la bandera de México, cruzándole el pecho la Tricolor con un águila real para recordarle su carácter depredador. La naturaleza de cazador que le reverbera. Afiló las garras para hacer presa en el Tour Auvergne.

El mini Tour para el gregario de Pogacar. La rapaz mexicana simboliza la fuerza cósmica, la valentía y el sol. 

Representaba específicamente a Huitzilopochtli, el dios mexicano de la guerra y del sol. Las montañas no se dejan seducir ni por poses ni señuelos.

Ayuso, pizpireto un día antes, solo sometido por Del Toro en Grand Colombier, no era capaz de ofrecer su mejor pose entre los claroscuros de las sombras en el arranque de la montaña.

El bravo Luke Tuckwell, el líder, palideció cuando a la montaña le restaba un mundo, pero se agarró a la dignidad para sostenerse en precario equilibrio.

Van Gils pastoreó su esfuerzo para no claudicar del todo. Los costaleros de Del Toro fueron eliminando a la oposición del mexicano.

Jorgenson estiraba el cuello para acariciar su espalda hasta que Del Toro embistió con un cambio de ritmo entre curvas ciegas, sin vistas, y tapió cualquier resquicio de esperanza para el resto. 

El mexicano contactó con Carlos Rodríguez y Paret-Peintre de un chispazo. Les quemó de inmediato. Electrocutados Jorgenson, guiado por Tullet, Juan Ayuso, Skjelmose y Johannessen... A medida que la montaña tomaba altura, se impuso el orden natural. La inercia.

Planeaba en solitario Del Toro, el alumno aventajado de Pogacar. A casi un minuto se esforzaba Juan Ayuso, que despachó al resto. Demasiado lejos del que fuera su compañero de equipo. Una zanja les separaba. Sin vasos comunicantes.

Jorgenson se hizo pequeño. Se agrandó Tuckwell. Creció Johannessen. Todos por detrás del mexicano, que en la antesala del Tour mostró lo mejor de su manual de estilo.

El heredero natural del imperial Pogacar en el UAE evidenció su superioridad para tomar al asalto el cielo del Tour Auvergne. Hollada la cima de Plateau de Solaison, Del Toro se corona.