pamplona. Pablo Muñoz estuvo arropado por numerosos amigos, varios de ellos rostros conocidos de la política y la sociedad navarras, durante la presentación de Cruz de tramposos ayer por la tarde en la librería Elkar Comedias de Pamplona. El autor realizó una breve introducción antes de pasar a firmar ejemplares de esta novela histórica con toques de intriga escrita con "tremenda ironía y mordaz crítica", a juicio de la editora, Idoia Arozena, que destacó lo bien que se ha documentado el autor para narrar los acontecimientos que se producen en un viejo y destartalado convento franciscano ubicado en Navarra. Un lugar apartado habitados por frailes que siguen un rígido código de comportamiento en busca de la perfección y la santidad. Estrictas normas que la ambición y la codicia harán saltar por los aires cuando se descubra en la cripta una obra de arte muy valiosa, la Cruz de San Damián, icono del siglo XIII, a través del cual la tradición asegura que Cristo habló a San Francisco de Asís.

Para el director editorial del GRUPO NOTICIAS, la novela no es tanto una crítica hacia las órdenes religiosas, como una constatación de que "el hábito no hace al monje" y de que "no tiene sentido buscar el bien como algo impuesto, obligatorio". Sobre todo porque, en ese contexto, cuando sucede algo extraordinario, caso de los hechos que narra la novela, todo explota y las normas tan imprescindibles antes dejan paso a los instintos más primarios.

Pablo Muñoz dejó claro ayer que, pese a haberse documentado abundamente para describir situaciones concretas que aparecen en el libro, éste es "pura ficción". Y, dado que su primera novela, Puertas coloradas, tenía mucho del oficio periodístico, sumergirse en el mundo de la invención literaria "no ha sido fácil", reconoció el autor, que, sin embargo, dijo que el proceso ha sido "gratificante". Tanto que "he sentido que a lo mejor con el tiempo puedo llegar a ser escritor", apuntó Pablo Muñoz, que, como hace también con sus textos periodísticos, entrega al lector unas buenas dosis de "mala leche, sorna e ironía" para que se ría, comenzando, como él hace, por sí mismo.