Diversión y fantasía
LA pieza teatral más famosa del gran Luigi Pirandello, Seis personajes en busca de autor, es, según su autor, producto de la fantasía. Y la fantasía es la base de la misma pero, ante todo, la obra persigue la implicación del espectador ( y del lector) en la trama y, sólo por ello, leer el libreto de una obra como ésta supone adentrarse en un juego, ya que a un juego parece conducir su desarrollo, que aporta, en definitiva, mucho más que diversión.
Puede definirse, además, como "juego", el tipo de obra que representa: gracias al entramado de la misma y a unos personajes que no renuncian a ese divertimento (ni al disfrute de la vida), se renueva, como en muy pocas ocasiones se había hecho con anterioridad, la estructura del teatro tradicional. Desde luego, refresca de un modo evidente la estructura de la escena de XIX y, gracias a ello, despeja el camino del teatro moderno, algo que el paso del tiempo pondría de manifiesto.
Otras obras teatrales suyas y novelas de Pirandello como El difunto Matías Pascal, llegarían a ser, varias décadas después, tan populares como ésta, si bien la fama alcanzada por ella terminaría siendo tal que se convertiría muy pronto en objetivo prioritario del aficionado, escaso en número hasta bien entrado el siglo XX. Y, para entonces, el propio Pirandello ya había considerado a los miembros de la inquieta familia que protagoniza Seis personajes en busca de autor como aquellos seres que, "nacidos vivos, querían vivir".