La lucha contra el fraude fiscal de particulares y empresas no es fácil. Los datos de Navarra lo acreditan: a pesar de que desde el año 2011 la recaudación de la Hacienda Foral se ha duplicado –de alrededor de 3.000 millones a los 6.000 de ahora–, los datos de detección de fraude fiscal se mantienen bajos y muy estables, como ajenos al hecho de que los ingresos han crecido por todas las vías. Menos por esta, claro.

En poco han quedado los esfuerzos políticos y económicos durante la legislatura entre 2015 y 2019, cuando el Gobierno de Barkos aumentó el presupuesto y contrató una decena de técnicos más para bucear en el fraude fiscal. La medida tuvo su impacto, pero fue efímera y no tuvo continuidad. Hoy la lucha contra el fraude fiscal es una línea de trabajo secundaria que ha perdido el foco mediático y que representa un porcentaje de ingresos escaso y muy difícil de conocer al detalle.

Habrá muchos factores. Quedan para otro análisis. Lo que reflejan los datos de lucha contra el fraude recogidos en el último informe de Comptos es cierto estancamiento.

En 2011, Navarra detectó 90 millones en fraude fiscal. La recaudación de aquel año terminó algo por encima de los 3.000 millones. Es decir, que el porcentaje de fraude fiscal detectado no llegaba al 3% de lo que supusieron los ingresos. A cierre de 2024, Hacienda cifraba el acumulado de recaudación hasta diciembre de aquel año en alrededor de 5.400 millones, mientras que indicaba que la detección de fraude fiscal estaba en los 112 millones, un poco por encima del 2% respecto del total de ingresos. En los catorce años que van de 2011 a 2024, el porcentaje de detección de fraude fiscal con respecto a recaudación se ha mantenido en una horquilla del 2% al 5% el año que más, que fue 2023 y porque hubo un gran expediente de IVA absolutamente extraordinario. Queda detallado en esta misma página.

Fraude detectado no es fraude cobrado

Hay que tener en cuenta, además, que el Gobierno foral distingue siempre que el hecho de que haya fraude detectado no significa que ese dinero haya sido efectivamente cobrado por la Hacienda.

Saber exactamente qué cifra real ha sido ingresada por esta vía es misión casi imposible. El consejero de Hacienda, José Luis Arasti, reconoce que el departamento maneja una “estructura contable compleja” que “no facilita” el conocimiento de los datos de forma agregada.

Además, es difícil determinar los ingresos reales porque el fraude puede detectarse en un ejercicio y cobrarse en otro. Comptos, en más de una ocasión, ha recomendado al departamento de Hacienda que modifique el sistema y adapte las aplicaciones informáticas de tal manera que proporcionen “información fiable para la elaboración de los estados financieros”.

La lucha contra el fraude distingue más o menos tres ámbitos: gestión, inspección, y recaudación. Por gestión se entiende la revisión ordinaria de las declaraciones de impuestos que hacen inspectores y técnicos. La mayor parte del fraude detectado es por esta vía. La inspección consiste en investigar posibles fraudes en ámbitos específicos. En 2017, por ejemplo, hubo inspección sobre arrendamiento de inmuebles, incluidos los turísticos. El área de recaudación se encarga del cobro de deudas con Hacienda que han llegado a la vía de apremio, es decir, que han sido reclamadas y se cobran con intereses, diríamos.

Con más técnicos se detectaba más fraude

En 2017, Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E reforzaron con casi un millón de euros la contratación de una decena de técnicos que estuvieron encargados de tratar de cobrar estas deudas. Navarra pasó de localizar 1 millón en deudas a 12. Y aumentó la recaudación efectiva por derivación de responsabiliad, es decir, por reclamar las deudas a quienes las generaron. Esa política no tuvo continuidad a partir de 2019 y lo que Hacienda aflora ahora por derivación de responsabilidades es menos de la mitad de lo que se registraba en 2017.

En 2024, último año con datos completos, Hacienda detectó 50,9 millones de fraude mediante gestión. Por inspección afloraron 61,6 millones, la mitad por actuaciones que rastrearon también el fraude de quienes tributan parte en Navarra y parte en el Estado. De ahí salen los 112 millones reflejados por Comptos para 2024. Cuánto se ha recaudado efectivamente de estos 112 millones, es una incógnita.

En el último informe, Comptos vuelve a alegar que “debido a problemas existentes en el propio diseño” de las aplicaciones informáticas utilizadas para luchar contra el fraude, “no podemos identificar qué importe de la cantidad detectada en la lucha contra el fraude ha sido recaudada efectivamente”. La recaudación de Hacienda sí que informa sobre recargos, sanciones fisclaes e intereses de demora. La cifra refuerza la idea del estancamiento en la lucha contra el fraude: es prácticamente la misma, alrededor de 20 millones, desde 2011. Algo no cuadra cuando la recaudación se ha doblado.