A Oteiza, a través de Rodchenko
El artista guipuzcoano Manu Muniategiandikoetxea ha elegido el constructivismo para dialogar con el escultor de Orio, al que llega desde la revisión del arte de Alexander Rodchenko. La obra del creador vasco se exhibe en el Museo de Alzuza.
Dice que "lo que hace grande a un artista es la pequeñez". Por eso, de Oteiza, lo que más le fascina a Manu Muniategiandikoetxea (Bergara, 1966) son "las obras a medio hacer", "los fragmentos", "las ideas medio desechadas o en las esquinas del estudio", las pequeñas muestras del trabajo procesual, más que los grandes hitos que todos conocemos. Las búsquedas, más que los resultados.
En esos detalles fija sus ojos de artista el guipuzcoano, y partiendo de ellos mira a otros creadores, se mira a sí mismo -o se refleja en esos otros creadores-, se nutre de todo ello y, una vez pasado por su tamiz, construye. Juega libremente y crea piezas evocadoras como la que acoge desde ayer el Museo Jorge Oteiza. Bajo el título Rod nº 9, la intervención, que combina la escultura, varios dibujos y un vídeo, permanecerá expuesta hasta el próximo 29 de mayo en el espacio destinado por el centro de Alzuza al programa Interpretaciones, que la Fundación Oteiza realiza en colaboración con la Mancomunidad Comarca de Pamplona, y que ya va por su séptima cita. En esta ocasión, el visitante está invitado a tomar parte en un diálogo que emplea el lenguaje del constructivismo, en concreto el de Alexander Rodchenko, revisado por Muniategiandikoetxea, para mirar a Oteiza, su obra y su pensamiento desde otra perspectiva. En concreto, la pieza que ha revisado el artista de Bergara es Construcción espacial nº 9 (1920-21) de Rodchenko, y la ha elegido "por su relación evidente con la obra de Oteiza, por su pertenencia al constructivismo, por su carácter procesual y por contener, en definitiva, elementos del lenguaje artístico de las vanguardias que activan la obra de Oteiza, especialmente en este lugar", dijo ayer Manu Muniategiandikoetxea refiriéndose al Museo de Alzuza, "donde está muy presente el aspecto procesual, la protoidea, esa visión de la pieza no acabada que cobra tanto sentido y tan importante es en la creatividad de Oteiza".
La propuesta que se expone desde ayer en Alzuza se compone de seis dibujos (acrílico y lápices de colores sobre cartulina, 65x50 cm.), de la pieza Maqueta Rod nº 9 (ocumen y alambre, 45x45 cm.) y del vídeo Espazioa neurtzen, que refleja la instalación de una variante de dicha escultura, que Manu Muniategiandikotxea realizó en mayor formato -algo más de 5 metros- para el Centro de Arte La Conservera, de Murcia. Además, el proceso de la intervención se recoge en un catálogo ilustrado. Este último proyecto del guipuzcoano guarda una estrecha correspondencia con trabajos suyos anteriores en los que se apropia de referencias de artistas como el propio Rodchenko, Popova, Tatlin o Kippenberger, a muchos de los cuales llegó "a través de los escritos de Oteiza". Obras todas ellas procesuales, que están en continua progresión, y de igual modo que fueron concebidas, abren a su vez futuros desarrollos constructivos en torno a otros autores, como Gordon Matta-Clark. "Lo que hago es una especie de teatro. Me apropio de discursos de otros artistas en los que me veo a mí mismo. Soy yo en 1922, estoy ahí", dice Manu Muniategiandikoetxea. Así avanza, afortunadamente para quienes contemplamos su obra.
Todo en la intervención del guipuzcoano en Alzuza son posibilidades: las que ofrece el dinamismo (la escultura pende de un alambre y se mueve), las que proyectan las sombras que crea el movimiento de la pieza, las posibilidades del visitante a la hora de imaginar en torno a esas sombras y a ese círculo que bien puede ser el universo con su lógica y su ilógica, la crisis global en la que estamos atrapados, el propio arte contemporáneo o la intelectualidad de Oteiza en constante movimiento.
Muniategiandikoetxea, a quien la "potencia" del escultor, pensador y poeta de Orio le "abruma", volverá a estar presente este año en Arco con la galería madrileña Espacio Mínimo. "Estoy contento de ir a Arco, aunque pienso que lo estamos convirtiendo en un elemento artístico y al final es una feria", dijo. En este sentido, abogó ayer por que la gente que quiera ver arte "vaya a los museos y las exposiciones. Una feria no creo que sea el sitio para ver arte, y es una pena que ocurra al revés, que todo el mundo vaya a las grandes ferias y nadie a las exposiciones".
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