UN año más, la alfombra roja volvió a acaparar todas las miradas y todos los flashes pocos minutos antes de que comenzara la XXVII edición de los Premios Goya, celebrada por primera vez en el Centro de Congresos Príncipe Felipe de Madrid. Los vestidos brillantes en ellas, y las pajaritas en los hombres fueron los patrones en torno a los que giraron la gran mayoría de los atuendos elegidos por los actores y actrices durante la fiesta del cine español.

La presentadora de la gala, Eva Hache, fue una de las primeras protagonistas que desfiló ante las cámaras, enfundada, en este caso, en un vestido azul, ya que a lo largo de la gala cambió continuamente de vestuario. Por su parte, el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, que ya había llegado pocos minutos antes, no se salió de la tónica habitual y deseó que en la gala fuera "todo bien".

También se dejaron ver por la alfombra roja actrices como Amaia Salamanca, que deslumbró con un espectacular recogido y un vestido brillante con drapeado en la cintura y un hombro al descubierto. La actriz Goya Toledo fue una de las que se decantó por los brillantes, y lució un espectacular vestido dorado. A los pocos minutos hizo su aparición Michelle Jenner que sorprendió con un vestido color perla con brocados por el que sintió "amor a primera vista".

Enfundada en un elegante vestido de lentejuelas de color verde esperanza, la actriz Paula Echevarría fue una de las más aclamadas y deslumbró con su belleza. "He elegido un vestido color verde esperanza, que nos hace mucha falta en el cine y en el país en general. Y también porque el verde me sienta bien, por qué nos vamos a engañar", señaló la asturiana entre risas en referencia al vestido de la diseñadora Dolores Promesas. La que sin duda fue una de las más guapas de la noche se atrevió a pronunciarse sobre las películas nominadas y quiso destacar "la originalidad" de Blancanieves y "el equipo" de Grupo 7.

El actor José Coronado, que se hizo con la estatuilla al mejor actor en la edición pasada, reconoció a su llegada que estaba "mucho más tranquilo que el año pasado" y destacó, mientras desfilaba elegante con traje y pajarita, que "un Goya sabe a felicidad". A continuación llegó la pareja formada por Fernando Guillén Cuervo y Ana Milán. Él con pajarita, quiso recordar a su padre, recientemente fallecido, y agradeció el "trato" otorgado "a su persona, a todo su recorrido". Además, destacó "la variedad temática de las películas". Milán, por su parte, quiso pasar desapercibida con su vestido y destacó que la de ayer era "la noche del cine. Me duele cuando se habla de vestidos y no de películas".

La nominada en la categoría de mejor actriz por la cinta Blancanieves, Maribel Verdú, sorprendió con una floreada y abultada falda. La actriz se mostró satisfecha por el hecho de "estar nominada", que "ya es un premio". Además, en referencia a su papel, señaló que "hacer de mala es una gozada".

La pierna de Blanca Suárez fue también otra de las grandes protagonistas, ya que la joven actriz presumió de cuerpo y desafió a la lluvia y al frío con un vestido negro de Pucci que dejó ver su pierna izquierda al completo. Estuvo acompañada por Hugo Silva, uno de los más informales, completamente de negro y sin pajarita ni corbata.

La familia León llegó unida al centro de congresos. Paco y María León, acompañados por su madre Carmina Barrios, nominada como mejor actriz revelación por la película dirigida por su hijo. "Nadie nos podía decir que íbamos a estar aquí nominados tres miembros de una misma familia por una película sin financiación", comentó el director novel.

También se dejaron ver María Valverde, con un vestido en crepe de seda color azul noche, de Nina Ricci; o Nieves Álvarez, con uno de los modelos más controvertidos, un traje de costura de falda blanca y cuerpo negro, y un detalle abultado rojo en forma de flor, de Stephan Rolland. Juana Costa, por su parte, entró a la gala con vestido rojo de Armani Prive dispuesta a disfrutar de la gran noche del cine español.