En un fútbol cada vez más marcado por la inmediatez y la volatilidad de los proyectos, hay trayectorias que destacan por su consistencia. La del delantero Marcos Mendes es una de ellas. Los datos recientes apuntan a un patrón difícil de ignorar: tres temporadas en equipos distintos de Segunda Federación y tres campañas en las que su rendimiento goleador ha coincidido con el ascenso de su club a Primera Federación. Nacido en Guinea Bissau, pero criado en Navarra, el ariete, de 33 años, tuvo un breve paso por Osasuna cuando se encontraba goleando en el fútbol navarro. Ahora, en plena madurez futbolística, se ha convertido en un pilar fundamental para el conjunto catalán, en el que también se encuentra el exrojillo Iñaki Álvarez, con el que ha logrado este histórico ascenso.
Un rendimiento sostenido en el tiempo
Según las estadísticas, el atacante tiene cogida la medida a la categoría, ya que ha firmado cifras de doble dígito en tres cursos diferentes, todos ellos con desenlace exitoso en términos colectivos:
- Temporada 2022/23: 14 goles con la SD Tarazona, culminados con el ascenso a Primera Federación.
- Temporada 2023/24: 13 goles con el Hércules CF, nuevamente acompañados de un ascenso de categoría.
- Temporada 2025/26: 12 goles (a falta de dos jornadas) con la UE Sant Andreu, en una campaña que también apunta al salto a Primera Federación.
Las cifras, en sí mismas, no solo reflejan regularidad anotadora, sino también impacto directo en objetivos colectivos. En todos los casos, el equipo del delantero ha logrado promocionar de categoría, lo que sitúa al jugador como una pieza recurrente en proyectos exitosos dentro de la Segunda Federación, y ahora tratará de dar un paso más y aumentar sus registros goleadores con el conjunto quadribarrats.
El contexto: la dureza de la Segunda Federación
La Segunda Federación es una de las categorías más competitivas del fútbol semiprofesional en España. Con múltiples grupos, desplazamientos largos y una alta rotación de plantillas, lograr el ascenso exige no solo consistencia táctica, sino también jugadores capaces de marcar diferencias en momentos clave.
En ese ecosistema, los delanteros con capacidad goleadora sostenida son especialmente valiosos. Los registros de Mendes —14, 13 y 12 goles en tres campañas distintas— encajan en el perfil de futbolista determinante en contextos de igualdad competitiva.
Más que cifras: continuidad en proyectos distintos
Uno de los elementos más llamativos del caso es la capacidad del jugador para adaptarse a contextos diferentes. Tres clubes, tres entornos y tres vestuarios distintos, pero un mismo resultado final. En el fútbol de categorías inferiores, donde los proyectos suelen reconstruirse temporada a temporada, esta continuidad no es habitual.
El paso por Tarazona, Hércules y Sant Andreu refleja, además, distintos niveles de exigencia institucional y presión mediática. Especialmente significativo es el caso del Hércules CF, una entidad con aspiraciones históricas de regresar al fútbol profesional y una masa social exigente.
Efímero paso en Osasuna Promesas
Después de pasar por clubes como el Valle de Egüés o la Peña Sport, Marcos Mendes se enroló en las filas de Osasuna Promesas para la temporada 2019/2020 en la que anotó cuatro goles en 25 encuentros disputados. Era esa su segunda campaña en la extinta Segunda División B, después de su debut con la Peña Sport la campaña anterior, y su salto a una categoría de bronce en la que fue defendiendo las camisetas de Algeciras y Murcia antes de que el fútbol español sufriera la reorganización de sus principales categorías y se dividiera la Segunda B en las actuales Primera y Segunda RFEF.
De hecho, en esa temporada en el filial rojillo el delantero compartió vestuario con Iñaki Álvarez, con quien ha coincidido en el Sant Andreu y quien, siendo un pilar fundamental para Natxo González, también es partícipe del histórico ascenso del cuadro catalán.