postraos, mortales, ante las palabras con las que el gran dios del metal nos ha deleitado.
-Pamplona vivió el nacimiento de Gigatron a través de la desaparecida Brutus Discos, ¿cómo recuerda Charly Glamour el inicio de esta era divina?
-Pese a no tener sentimientos la recuerdo con mucho cariño. Para nosotros aquella época fue una locura. Nosotros veníamos de los USA, estábamos un poco desnortaos y los únicos que nos acogieron fueron los chicos de Brutus. Nos jubilaron, nos llevaron a terapia, nos limpiaron y nos dejaron listos para presentarnos ante el público, y es que estábamos bastante descerebrados y todavía por civilizar. Tengo un recuerdo entrañable también de la vieja sala Artsaia, ahora Movie.
-Tras el éxito mundial de Gigatron, ¿'El barco de colegas' se ha convertido en yate de Sodoma y Gomorra?
-Se convirtió, se convirtió... Y surcó los mares lleno de vicio en las bodegas y de esclavos, pero zozobró en islas remotas. Ahora hemos vuelto a los orígenes, nos dimos cuenta de que llenar las bodegas con tantas cosas no sirve para nada, que lo importante es trabajar y guerrear. Actualmente tenemos una pequeña txalupa con la que de nuevo navegamos los mares, las cloacas y lo que haga falta.
-¿Qué piensan los Manowar de que os autoproclaméis los Dioses del metal?
-No tienen ningún problema. Ellos son los reyes, nosotros los dioses, y se lo consentimos. No nos metemos en asuntos de mortales; además, Manowar es un grupo que nos gusta y les hemos dejado que nos versionen algunas canciones. Tiene que haber de todo y los chavales que empiezan también tienen derecho a estar en esto del metal; pero nosotros estamos en otro nivel.
-En un mundo dominado por las radiofórmulas, ¿cómo es posible que Gigatron no suene en los '40 Principales'?
-Gigatron no suena en los 40 Principales porque cuando lo han intentado les ha temblado todo. Pero no sonamos ahí porque no queremos, Gigatron no pertenece a este sistema ni a este mundo, no sigue a las corrientes decadentes que nos están arrastrando hacia el hoyo, vivimos en otro mundo, nos comunicamos por ouija y telepatía con nuestros fans, no necesitamos el apoyo de las radios. De hecho, las radiofórmulas siempre han sido nuestros enemigos; nosotros tenemos el poder del volumen, la caña y los decibelios.
-¿Qué papel ocuparían los pijos en una sociedad dirigida por vuestra metalocracia?
-El pijo tiene una labor muy importante en la metalocracia porque es el sector primario, de ellos se puede extraer un montón de materia prima como la piel, líquidos... Todo es aprovechable para el ocio y la diversión. Además, los heavies también necesitan pijos para aprender a cazar. Nosotros somos ecologistas, mantendríamos el ecosistema intacto pero invirtiendo los valores... A los que hemos estado tragando durante tantos años nos tocará mandar y a ellos les colocaremos en su sitio, que es servir de alimento y de recreo.
-¿Aborrece Gigatron de su 'hit' 'Te peto el cacas'?
-No, en absoluto. Te peto el cacas significó una época juvenil en la que todo eran chicas, peces, ganado y gallinas, todo era amor. En aquellos años era nuestro hit, algo que aún utilizamos cuando queremos ligar. Lo bueno que tiene el heavy es eso, que igual que tenemos dos huevos, tenemos dos pares de cuerdas vocales y podemos dedicarnos a varias actividades, podemos ser románticos y furiosos.
-¿A quién le dedicarías hoy 'Mi hacha hizo tu culo'?
A los mismos a los que se la dediqué cuando la compuse, a todos aquellos que nos amargaron la infancia. Hoy en día hay tanto mindundi que cree que tiene poder y lo único que hace es manejar hilos... Se la dedicaría al nuevo Papa.
-¿Teme Charly Glamour que se le aparezca en sueños Antonio Flores después de 'Me Chutaría'?
-No solo lo temo sino que ya me ha sucedido. Ha venido a visitarme varias veces y hemos tenido conversaciones de bajón, muy profundas hasta el punto de que yo le he dicho que lo siento mucho, lo respeto, no quiero provocar y que ahí lo dejo. Además, él ahora está muy rehabilitado y creo que le han dejado llevar la cantina del Valhalla. Y es que Antonio era heavy, aunque la gente se piense que era del flamenco; está consiguiendo que les guste la rumba a los vikingos, algo muy importante. Yo con Antonio tuve lo mío pero somos dos almas gemelas, hermanos.
-Los jóvenes del mundo se preguntan, ¿qué tengo que hacer para llegar a ser un 'Warrior of de barrio'?
-Para llegar a ser un Warrior of de barrio hay que volver a ser un niño en el sentido de saber diferenciar el bien del mal. El bien es lo divertido y el mal es lo que da asco. Hay que hacer lo que te diga tu libertad; la vida es breve y tiene demasiadas cosas entretenidas para hacer caso a los demás. El Warrior of de barrio es el que se busca su propio norte a base de patadas.
-Para aquellos pobres seres que nunca han oído hablar de Gigatron ni han acudido a alguno de sus conciertos, ponles la miel en la boca, o el kalimotxo en este caso, y resume lo que se pierden.
-Tienen la oportunidad de abrir una nueva dimensión, un túnel en el tiempo hasta una época en la que todo era más genuino, auténtico y los límites estaban más definidos. Y van a asistir a un espectáculo de metal, con todo lo que ello conlleva: lujuria, salvajismo, barbarie, volumen... También se van a poder frotar con chicas, chicos y todo tipo de animales que lleven. Podrán sacar la bestia que llevan dentro para entender qué coño es esto del rock and roll, porque desde que el heavy metal se convirtió en hobby metal, no ha vuelto a haber otro grupo como Gigatron.