pamplona. Se ha dedicado a "coleccionar" librerías en sus viajes por el mundo, recopilando material y recuerdos sobre esos espacios, y ha ordenado y dotado de sentido esas experiencias en su obra Librerías, finalista del Premio Anagrama de Ensayo. Una "historia de resistencia", dice Carrión, que, afortunadamente, sigue escribiéndose hoy.
¿Este ensayo es un intento de rescate de las librerías o no es tan inminente su amenaza de extinción?
Bueno, primero es un intento de contar una historia que creo que no se había contado, o que yo no había encontrado nunca contada. Y de esa historia, con momentos líricos, épicos, cómicos, tragicómicos e incluso un poco ridículos, se desprende una lección, que es que las librerías siempre han encontrado el modo de adaptarse y de resistir. Y me gustaría que al final del libro quedara esa moraleja. Hoy leía sobre las tiendas de magia en Barcelona, y veo que la gran queja generalizada es Internet, porque allí venden los trucos más baratos y sobre todo porque revelan los trucos en vídeos en YouTube. Yo creo que las librerías deberían ser lugares que mantengan la magia.
¿Y cuál es su mayor enemigo?
La venta a granel. La gran amenaza es pensar que los libros se pueden vender como se venden en Amazon, al lado de los monopatines o de los colchones. En el momento en que se pensó que los libros se podían vender en grandes cantidades, se produjo el error, y ahora lo que se está haciendo es reajustar el modelo hacia el pormenor, la delicatessen. Hacia una librería como joyería y no como supermercado. Se está volviendo a la sensatez de tomar conciencia del gusto de consumir en un pequeño establecimiento.
¿Cree que el poder celebra noticias como la de la transformación de una librería centenaria en un McDonald's, como ha ocurrido con Catalònia en Barcelona? ¿Hasta qué punto son peligrosas las librerías para el poder?
Las librerías siempre son políticas en un grado superior al que son políticos otro tipo de espacios. Un café tradicional también tiene un componente político, pero finalmente la cafeína no es revolucionaria, y en cambio los libros de historia, sociología, de filosofía o literarios sí lo son. La historia demuestra que las librerías siempre han sido controladas por el poder dictatorial porque veían su amenaza, de modo que uno de los motivos por los cuales hay que conservar y defender las librerías es porque son un laboratorio de cocteles molotov, si se permite la hipérbole.
Es triste ver en muchos escaparates los mismos reclamos...
Sí, esa dictadura del best seller. Además muchas veces el best seller es grande para ocupar más espacio y ser más visible. Es una lucha por el espacio que ganan ellos porque son como los malos de la clase, los más fortachones, los más corpulentos.
¿Cree que las librerías deberían reinventarse con esta crisis de valores, o precisamente deberían defender más que nunca su esencia original?
Yo creo que hay que defender la esencia pero con inteligencia. No desde una posición reaccionaria, sino desde una posición de seducción y de adaptación. No me parece mal que una librería venda café o vino, en absoluto, o que tenga una zona de ludoteca. Hay que ser inteligente, defender valores anacrónicos lo que hace es hipotecar tu futuro.
Esa esencia tiene mucho que ver con la librería como punto de encuentro.
Totalmente. Tienen que ser espacios emocionales, de conversación, físicos, donde haya clubes de lectura, talleres, conferencias, conversación informal entre libreros o entre lectores... Las librerías deben ser lugares de descubrimiento, de magia, de alquimia, lugares donde de pronto se establece una relación química entre un lector y un libro. Y hoy más que nunca es importante reivindicar ese espacio. Que la librería te dé lo que no te da Internet, que es mirada, es tacto, es sonrisa, es cuerpo.
¿Y el librero?
Sería el mediador en esa relación, el que dirige emocional e intelectualmente tu búsqueda hacia una dirección adecuada para que se dé la chispa y salga el fuego. Cada librero es un mundo. El librero está dentro de la persona, y cuando vences la primera capa, el disfraz y la sonrisa, y dialogas con él, encuentras historias.
¿Qué historias ha encontrado en sus vivencias en librerías?
Historias que tienen que ver con tradiciones, familiares o no. Muchos libreros son hijos o nietos de libreros, o muchos libreros empezaron cuando eran jóvenes de aprendices en una librería, de modo que es interesante seguir esas genealogías, esas cadenas, esos mapas que a veces tienen que ver con migraciones. Muchos libreros de Buenos Aires o de Venezuela son españoles republicanos o hijos de españoles republicanos, muchos libreros españoles estuvieron exiliados y trajeron libros de Estados Unidos o de Francia cuando volvieron del exilio... Seguir las genealogías es seguir migraciones.
¿Cuál es la librería más acogedora de las que ha visitado? Porque las librerías tienen que ser acogedoras...
Sí, hay dos tipos de librerías a ese respecto, que son las que te dejan leer y las que no. Las más acogedoras, o tienen un café muy especial o simplemente es que tienen sillas, butacas o sillones, y te puedes sentar a leer. Me gusta mucho una de San Francisco, Green Apple Books, porque allí puedes leer sin ningún tipo de presión. Hay librerías en las que está mal visto leer, o en las que te persigue el librero para controlar que no robes...
¿Ha encontrado muchas librerías que apuestan por fomentar que se lea más allá de lo más comercial?
No, son pocas. Y el librero tiene que tener un punto pedagógico, de leerse los libros que él cree que pueden gustar, y que no sean los obvios, y acompañar al lector hacia esos libros. Pero pocos lo hacen, es muy fácil rendirse ante Las Sombras de Grey o ante Los Juegos del Hambre, que son libros que se venden solos.
¿Cómo va la trilogía que inició con Los muertos
Está acabada, en septiembre del año que viene saldrá con Galaxia Gutenberg una reedición de Los muertos, y a la vez el lanzamiento de Los huérfanos; y la tercera parte, Los turistas, se publicará en 2015.
¿Se puede adelantar algo de estas dos nuevas obras?
Una transcurre en China en un búnker, después de la tercera guerra mundial, y la otra en Oriente Medio. No puedo decir nada más... Espero que sorprendan.