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Personas y pensamientos en sepia

la artista alicia otaegui presenta en el gayarre su exposición 'pienso, pero no existo', una muestra de fotografía antigua

Personas y pensamientos en sepia

eL encuentro por casualidad de fotografías de comienzos del XX en un mercadillo del sur de Francia despertó la curiosidad de la artista navarra Alicia Otaegui por las personas que, antiguamente, acudían a inmortalizar su imagen a los estudios fotográficos. "Me pregunté en qué pensaba la gente de aquellas imágenes durante los minutos que debían permanecer inmóviles antes de ser fotografiados", comentó la artista, que asimismo, imaginó una historia para cada uno de aquellos retratos y decidió comenzar a recopilar imágenes antiguas, de finales del siglo XIX y de principios del XX.

A raíz de esta reflexión, surgió Pienso, pero no existo, una muestra de fotografía antigua expuesta en el Gayarre, que estará disponible hasta diciembre. Hace unos días, Otaegui ofreció una visita guiada al público, que pudo leer las breves líneas aportadas por el fotógrafo y periodista José Luis Larrión al lado de cada retrato. Estas recogían el supuesto pensamiento de las personas inmortalizadas antes de ser sorprendidas por el flash. "Los textos son pequeñas introducciones que pretenden conseguir que el lector elucubre sobre ellas", señaló Larrión. Así, la Niña disfrazada de payaso se cuestiona si su "falso yo es el del disfraz o el que se viste de faldas plisadas" y considera que su ego sufrirá "serios desvaríos hasta descubrir cuál es la impostura que más le conviene".

Por otro lado, Otaegui juega con una variación de la conocida frase del filósofo Descartes, Pienso, luego existo, para dar título a su exposición de fotografía. Pienso, pero no existo, hace referencia al hecho de que todos los protagonistas de la muestra ya no están aquí. "Es un proyecto que da voz a quienes ya no están a través de pensamientos recreados. Es posible que resultasen incompresibles para estas personas, en el supuesto de que pudiesen escucharlos", indicó Otaegui, tal y como sucedería en el caso de la fotografía de La familia decuatro miembros, en la que una de las hijas dice soñar con palabras "cuyo significado nadie sabe explicar: fax, teléfono móvil, canal satélite, prima de riesgo, Internet..."

fotografía navarra Alicia Otaegui recopiló imágenes antiguas en lugares como Madrid, Barcelona y Zaragoza. Además, algunos de los retratos expuestos en el Gayarre fueron tomados en los estudios de Estella y Pamplona. "El hecho de que procedan de estas ciudades puede fomentar la investigación de la historia de la fotografía en Navarra", afirmó la artista, que recordó anecdóticamente que uno de los retratos de Estella lo encontró en un puesto de Burdeos.

Asimismo, tal y como señaló Larrión, esta muestra es una forma de recopilar la fotografía de estudio, ya que con las nuevas tecnologías, esta práctica ha caído en desuso. "La gente ya no busca un escenario artificial para recrear un ambiente. Ahora, sacar fotos resulta una actividad obvia, mientras que antes esto estaba únicamente destinado a las personas con un bolsillo pudiente", señaló Larrión, que también consideró que, con los nuevos avances, la profesión de fotógrafo podría desaparecer, "porque, hoy en día, la gente tiene mucho acceso a ella".

La exposición está acompañada por una vitrina que contiene elementos de atrezzo como botas, corsés, guantes o peines propios de la época en la que se tomaron las imágenes. Al igual que en otras exposiciones, los elementos de la cristalera pretenden recrear, en este caso, cómo serían los complementos que portaban las personas inmortalizadas o cómo serían los elementos decorativos del estudio fotográfico.