"Las nuevas generaciones de músicos deben formarse, porque el talento sin constancia y estudio no vale para nada"
Estos días visita Tafalla uno de los trompetistas con más proyección internacional, el valenciano Luis González, que ofrecerá dos conciertos y varias clases magistrales
tafalla - La primera edición de Tubala Brass Week, festival dedicado a los instrumentos de viento metal, cuenta con Luis González como invitado de excepción
¿Viene a apoyar esta iniciativa pionera en la Comunidad Foral?
-Por supuesto. Los metales solemos estar relegados a la calle. Normalmente los festivales suelen ser de cuerda, de piano, de coros, así que un festival de estas características, mucho más específico, siempre es bien recibido.
¿Cómo tiene previsto enfocar las máster class que impartirá estos días? Se lo pregunto porque algunas son abiertas al público.
-Intento hacerlas amenas para que la gente que no es ducha en la materia pueda participar.
¿Cómo animaría al público a que asista a los conciertos que se van a suceder hasta mañana ?
-Les diría que se van a sorprender gratamente porque tenemos un concepto equivocado de la trompeta. Pensamos que es el instrumento estridente por el que la gente se tapa los oídos, de hecho lo primero que te preguntan es si tienes buenos pulmones para tocar. Pero es un concepto totalmente distinto. Se trata de música barroca, delicada y espectacular para el público.
¿Qué recuerdos atesora de sus anteriores actuaciones en Navarra?
-Muy buenos. He tocado varias veces como solista, también con la Orquesta Sinfónica de Navarra y con la Royal Concertgebouw de Ámsterdam, con la que colaboro como primer trompeta. Además tengo muchos alumnos navarros y siempre he tenido muy buena relación con la gente de aquí. Me llaman para hacer cosas y estoy muy contento.
¿Por qué la trompeta?
-Soy de un pueblo pequeñito de Valencia en el que hay mucha afición por las bandas y desde pequeñito, cuando veía pasar una, se me iban los ojos a la trompeta. Mi padre también tiene mucha afición a la música y me inculcó el gusto por la trompeta. Se puede decir que se me metió en la cabeza que si algún día llegaba a ser músico tocaría este instrumento.
¿Actualmente cuántas tiene?
-17, aunque prestadas ocho (sonríe).
Su firma predilecta es Stomvi, que también es valenciana.
-Sí. Llevo diez años tocando con ellas. Son de gama alta y están situadas entre las cuatro mejores marcas en cuanto a calidad se refiere.
Imagino que compartir cartel con su propietario, Vicente Honorato, que hoy tiene previsto dar una charla, será especial para usted.
-Desde luego. Es un científico de la trompeta y está siempre investigando como facilitar nuestro trabajo. Es un lujo poder contar con él
¿Se puede vivir de la música?
-Siempre ha estado difícil. De hecho, cuando empecé también me decían que de esto no iba a vivir porque en aquella época no había ni orquestas ni escuelas de música. Pero gracias a haber empezado como un juego, hoy en día es mi trabajo y que te paguen por algo que has hecho toda la vida gratis es el sueño al que aspira todo músico. Es un regalo.
¿Qué consejo daría a las nuevas generaciones?
-Que se formen, porque el talento sin constancia y estudio no vale para nada. Normalmente la gente opta por otras carreras en la transición de niño a adulto. Pero hoy en día, tal y como están las cosas, no te da ninguna garantía estudiar la carrera de Derecho o Arquitectura. Opino que el futuro pasa porque más gente haga cosas para las que verdaderamente tiene talento.
¿Las charangas son un buen medio para ir cogiendo tablas?
-Claro que sí. De hecho mi ilusión de siempre ha sido tocar en una. Y digo más, cuando voy al pueblo sigo tocando por la calle porque es lo que me gusta. Me hice músico por eso.
Normalmente este tipo de formaciones son masculinas.
-Es un mundo machista total. Desgraciadamente para tener el mismo estatus las mujeres tienen que demostrar lo que valen 20 veces más que los hombres.
Lleva años compaginando la docencia, ahora en el Centro Superior de Música del País Vasco Musikene, con los conciertos. ¿En qué faceta se siente más cómodo?
-Me gustan las dos cosas, aunque es muy satisfactorio ver cómo gente que en teoría no tenía posibilidades ahora tiene un trabajo y progresa en la música.
En 2013 sacó su tercer disco, Gestas de un Don Nadie.
-Sí, lo he financiado mediante crowdfunding (micromecenazgo). Lo hago, sobre todo, porque me hace mucha ilusión y por dejar un legado de obras. En el extranjero está muy reconocido el disco porque los profesionales valoran que haya alguien que, a pesar de las dificultades, sea capaz de incorporar obras nuevas al repertorio.Imagino que la subida del IVA cultural también habrá afectado al sector
-Como en todas las artes escénicas. Si ya lo teníamos mal sólo faltaba que subiesen las entradas. Ya lo dice el proverbio chino 'si haces planes para un año, siembra arroz. Si lo haces por dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona'. Y aquí sucede lo contrario. Es un error porque la cultura no es una inversión a corto plazo, es a futuro.
Hablando de futuro, ¿qué proyectos tiene?
-Ahora voy a un seminario patrocinado por Stomvi a Bogotá (Colombia) y de ahí a una conferencia mundial a Estados Unidos.