bilbao - Con una amplia trayectoria profesional a sus espaldas, Joseba Santamaria mostró ayer a los redactores en prácticas de Deia su visión sobre el futuro del periodismo. Tras su ponencia en el Curso de Verano de Periodismo, desveló su opinión sobre los entresijos y situación de la profesión.
¿Cree que la cadena entre el poder medios de comunicación y audiencia se ha roto?
-Los periodistas tenemos los mismos problemas de siempre. La cadena sigue funcionando, solo que distinto. Yo creo que en el mundo del periodismo la política, la banca y las instituciones son unos agentes más, pero no los protagonistas. Nunca lo han sido aunque siempre hayan querido serlo. La audiencia tiene derecho a conocer la verdad. La cadena no está rota, pero desde el principio el poder intenta controlar los pasos de esa cadena y los periodistas no nos tenemos que dejar controlar.
¿En la situación actual, los valores periodísticos han llegado al punto del ‘todo vale’?
-Cuando se dice que se ha perdido prestigio en el periodismo creo que se está generalizando. No creo que mi trabajo esté desprestigiado. Dirijo un periódico y llevo 30 años haciendo periodismo. Conozco a muchos periodistas y no conozco a ni uno que no sea honesto. En cualquier trabajo uno se trabaja su reputación. Si el lector no cree lo que se publica en el periódico no estamos haciendo bien las cosas y tiene sus consecuencias, como por ejemplo una disminución en las ventas.
Hablando sobre la precariedad en la profesión, ¿contrataría a una persona que primero se ofreciese a trabajar gratis para mostrar su capacidad?
-El Grupo Noticias remunera las prácticas, por lo que no cabría la posibilidad de trabajar primero gratis. Si el empresario y el gerente no trabajan gratis, nosotros tampoco. Los periodistas no estamos aquí por vocación, aunque tengamos una responsabilidad de proteger el derecho a la información. Y sí, se han precarizado las condiciones de trabajo, pero en la misma medida que con la crisis. Tenemos nuestros derechos laborales y uno de los objetivos que tenemos en el Grupo Noticias es revaluar la información, recuperar la variedad del trabajo de los periodistas, nuestra firma, y tener esa conexión con la audiencia. Siempre habrá muchos periodistas, pero la profesión estará bien o mal reconocida en función de cómo lo hagamos nosotros. Depende de nosotros.
A nivel de grupo editorial, ¿qué les ha costado más en las cuatro cabeceras: ponerse de acuerdo en los principios estéticos o en los editoriales?
-Los principios editoriales venían de antes. Nosotros tenemos una base común: la democracia, los derechos humanos, la justicia social, la cultura vasca y la idea de un proyecto de país normalizado y democrático. Luego cada cabecera tiene su realidad territorial y su realidad sociológica o político-institucional, con sus propias prioridades informativas. El debate se redujo a la estética y forma, había que ponerse de acuerdo todos y observar las consecuencias que tenía el cambio de diseño a la hora de desarrollar el trabajo en la redacción. Cada equipo tiene su propia personalidad, costumbres y organización. Llegamos a unas bases en común aunque es cierto que en el diseño unas cabeceras utilizan unos elementos y herramientas más que otras. Lo que más debate causó fue la organización del trabajo, las ideas básicas y las claves del trabajo para que el periódico tenga más valor visual para el público. Unas redacciones priorizaban una distinta dentro de su realidad de trabajo.
Durante su ponencia ha comentado que el periodismo local es el futuro, ¿cuál sería la motivación?
-Se está invirtiendo mucho en la puesta en marcha de nuevas cabeceras de prensa local en Estados Unidos y el norte de Europa. En muchos sitios está funcionando y tienen mejores posibilidades de salida de la crisis que los grandes medios. Sus informaciones son más manejables, cercanas, con más fuentes de información y cerca de los ciudadanos. En los grandes hay problemas de contenidos por la competición con otros medios. Los periódicos locales tenemos problemas de adecuación al siglo XXI, a la sociedad, acercándonos a las nuevas generaciones, pero tenemos más fácil poder trabajar esas demandas. Nuestros costes de distribución y producción son mucho menores y tenemos un campo amplísimo informativo que los grandes medios no van a abarcar nunca. Hay que equilibrar el nivel de información con la rentabilidad económica. Y para que haya un buen periodismo tiene que haber calidad, y la calidad tiene que estar bien remunerada.