Entre las tribus que poblaron Navarra en la antigüedad, la primera conocida es la de los vascones. No se sabe de dónde vinieron... como tampoco se sabe cuál es el origen de su lengua. Pero aquí se encontraban ya por la Edad de Piedra, habitando las tierras de lo que hoy es Navarra y alrededores.
Así arranca el relato, ameno y accesible, en formato cómic, de la Historia de Navarra de Rafael Ramos, que se recupera ahora, 34 años después de su primera edición; una obra que, como ocurrió con la de Amaya y los vascos, en su día entró prácticamente en todos los hogares navarros, pero su difusión se quedó ahí y no había podido llegar a las nuevas generaciones.
Cénlit Ediciones, y su sello para ediciones en euskera denonartean, han querido apostar por este libro, que editó la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona en 1980, un año antes que Amaya y los vascos, y que, como la gran epopeya éuskara, también se regaló y llegó a casi todas las casas navarras -se editaron entonces 40.000 ejemplares-. Ahora, el libro se reedita tanto en castellano como en euskera, con los dibujos originales de Rafa Ramos coloreados por su viuda, Nieves Eguiluz, y una ilustración de portada renovada por su hijo, Javier Ramos, quien se ha basado en la lámina original de su padre que era en blanco y negro. La obra, que ya está en las librerías y estos días también en la Feria del Libro y Disco Vasco de Durango, que afronta mañana su último día, “reivindica nuestra historia, nuestra memoria, nuestra identidad”, destaca Nieves Eguiluz, muy “emocionada” ante esta reedición. “Va a permitir que el libro llegue a los jóvenes, muchos querían tenerlo y era imposible conseguirlo. Y también con suerte puede llegar a las ikastolas, a los colegios, como libro escolar”, destaca. Y es que esta Historia de Navarra/Nafarroako historia no llegó en su día a estar en las librerías, así que su difusión fue un acontecimiento puntual que no pudo tener continuidad. “Las nuevas generaciones no han podido disfrutar de este libro”, dice el editor de Cénlit y denonartean, Unai Pascual, quien explica que en esta reedición en tapa blanda -igual que la original-, la mayor novedad es que “se ha actualizado el euskera. En la edición en euskera ha sido un trabajo al cien por cien realizado por Ipar Alkain, y en la edición en castellano se han corregido algunas cuestiones gramaticales”.
A lo largo de sus casi 70 páginas, esta Historia de Navarra, dibujada por Rafael Ramos sobre un guión del Colectivo Tiempo, recoge la evolución de la provincia desde su población por los vascones hasta el año 1900. “Según se indicó en una conferencia de prensa en su día, cuando se presentó la obra a los medios de comunicación, se optó por pararse al comienzo del siglo XX porque, se dijo entonces, es una época demasiado rica en acontecimientos como para resumirla en dos o tres páginas de cómic”, recuerda Unai Pascual. En la edición de 1980, la supervisión de los textos corrió a cargo de Carmen Asensio -licenciada en Historia y directora del Instituto Ximénez de Rada-, Martín Larráyoz -bibliotecario de la Institución Príncipe de Viana- y el célebre historiador José Mª Jimeno Jurío.
acontecimientos
De la Prehistoria al año 1900
El modo de vida de los primeros vascones, los orígenes del euskera, la romanización de Pamplona, la Batalla de Roncesvalles, el momento en que Navarra se independiza de Aragón, el triunfo en la Batalla de las Navas de Tolosa, la guerra entre los burgos de Pamplona, el dominio de los beaumonteses, el arresto del mariscal Pedro de Navarra, la conquista y el último foco de resistencia frente a Castilla en Amaiur, el posterior intento independentista de la Baja Navarra, las guerras carlistas y la construcción del Monumento a los Fueros de Pamplona son, entre otros, acontecimientos que se narran en esta obra de Rafa Ramos, en la que, como destaca su viuda Nieves Eguiluz, “cada ilustración responde a un minucioso proceso de documentación del contexto histórico, las costumbres, la vestimenta, el paisaje, los aperos de labranza de la época, etcétera. En su momento fue una novedad”.
Eguiluz recuerda que ella y Rafa vivían en El Masnou (Barcelona) cuando el dibujante empezó a trabajar en este proyecto de obra histórica. “Allí los dibujantes de cómic tenían más proyección, pero Rafa quería volver a Pamplona. Él, siendo malagueño, era un enamorado de Navarra, estudió euskera y la cultura de aquí con mucho amor. Y a raíz de las publicaciones de estos dos libros, Historia de Navarra y Amaya, pudimos regresar a Pamplona”, relata Nieves Eguiluz, quien recuerda la manera “totalmente artesanal y manual” en la que trabajaba Rafa en estas obras, “con plumilla, y yo coloreando las viñetas. Entonces no teníamos ni ordenador”, dice Eguiluz, quien se reconoce “muy agradecida” al apoyo que encontraron en su día en el que entonces era el director de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, Miguel Javier Urmeneta, a cuya figura precisamente estos días ha rodeado la polémica por la concesión de parte del Gobierno de Navarra de la Medalla de Oro 2014, que el pasado jueves recogieron los familiares de Urmeneta en su nombre. “Éramos muy jóvenes, y nos presentamos allí, en su despacho, con los dibujos de Rafa y la propuesta del libro, y desde el principio apostó por la idea, que le encantó. Nos apoyó muchísimo, abriéndonos un camino, apoyó la cultura, y yo le estoy inmensamente agradecida”, dice la viuda de Rafa Ramos, a quien lo que más le gusta de las viñetas del dibujante, además, de claro está, su estilo y su técnica, es “que reflejan cómo a lo largo de la historia nunca se pudo domar a los vascones, aunque recibieran ataques por todos lados”.