“Pongo en papel cosas que tengo aturulladas en la cabeza y que saco para no volverme loca”
Tadea Lizarbe, de 26 años, estuvo entre las diez finalistas al Premio Planeta con ‘Comiendo sonrisas a solas’, su primera novela que presenta mañana en Pamplona
pamplona - Tiene 26 años, es pamplonesa y acaba de publicar su primera novela, Comiendo sonrisas a solas, con la que llegó a estar entre los diez finalistas al Premio Planeta y cuyo jurado destacó su frescura y “excelente” calidad. Tadea Lizarbe presenta mañana a las 19.00 horas en el ámbito cultural de El Corte Inglés su primera obra, que ve la luz después de más de un año de intenso trabajo.
Terapeuta ocupacional en el Hospital de Día Infanto-Juvenil de Salud Mental, en Pamplona, compagina su labor con el desarrollo de una actividad de Psicobasquet para niños con discapacidad intelectual y con la escritura, y considera que su trabajo es “una buena fuente de información e investigación” para sus proyectos literarios.
Quedó finalista del Premio Planeta y ahora publica la novela que presentó. ¿Cómo lo ha conseguido?
-Cuando acabó la gala sabía que la Editorial Planeta tenía reservados los derechos de autor de la novela hasta enero. Igualmente me puse en contacto con editoriales, presentándome y contándoles mi situación, y desde Ediciones B me contestaron muy interesados. Les mandé el manuscrito, les gustó, quisieron publicarlo y Editorial Planeta me liberó de esos derechos.
Fue todo un espaldarazo.
-Realmente sí. Quedar finalista al Premio Planeta me ha abierto muchas oportunidades.
En ese momento, aunque dijo que no creía que fuera a ganar, ¿se sintió decepcionada?
-No. La situación te abruma porque te presentas a un premio por primera vez con tu primera novela y te dicen que has quedado entre las diez finalistas de más de 400 novelas. Choca. Vas con ilusión y ya está. Pero no me llevé disgusto la verdad.
Como dice, ha sido su primera novela y nada más escribirla se lanzó a presentarla al premio más importante. Fue a por todas.
-Sí. Soy una persona bastante racional e hice una lista con todos los premios que había y el prestigio que tenían. El Premio Planeta estaba el primero y pensé que no tenía nada que perder. Y desde que lo mandé hasta que tuve el veredicto lo pasé muy bien. Estuve todo el verano haciendo planes con mi pareja, pensando en lo que haríamos si ganase, pero todo desde la inocencia.
¿Cómo fue ese momento?
-Yo había estado investigando y sabía que los finalistas se conocían una semana antes del veredicto. Y todos los días miraba en mis ratos de ocio. Ese día estaba echándome la siesta y lo miró mi pareja. Cuando me lo dijo pensaba que no podía ser, pero lo vi y me puse como una loca. No me lo creía y aún me cuesta.
La obra gira en torno a dos mujeres relacionadas entre sí por un libro, Eloísa y Alona. Son dos mujeres muy distintas... ¿Se siente identificada con alguna de ellas?
-Ahora, que estoy preparando otros proyectos, me he dado cuenta de que cuando escribo una historia me fijo más en los personajes que en cómo va a acontecer esa historia. Y Eloísa surgió cuando me fui a estudiar a Zaragoza, sin conocer a nadie, la primera vez que me independizaba... No sé, me surgió esa protagonista un poco más dudosa y que se siente sola, algo que sientes cuando te mudas a una ciudad por primera vez. Al contrario, Alona es una mujer más fuerte y decidida. Me encantaría ser así y sé que a veces he actuado así, pero realmente no soy ninguna de las dos. Supongo que soy algo intermedio.
Perfila antes a los personajes y la historia va surgiendo. ¿Por qué?
-Me gusta que el lector empatice con la protagonista y que viva la historia tanto como ella, entonces creo que lo principal es labrar bien los personajes. Es curioso porque no los describo mucho físicamente, pero también es divertido porque así cada lector se hace su propia imagen y elige cómo quiere que sea.
¿Podría decirse que es su estilo, sus pautas a la hora de escribir?
-Yo empecé a escribir sin saber si lo que escribía iba a salir a la luz o no. Era algo emocional, de poner en papel cosas que pensaba y que sentía, cosas que a veces tenemos aturulladas en la cabeza y que o las sacamos o nos volvemos locas. Es mi primera novela y no sabía tampoco cómo tenía que hacerla. Después sí que he leído que el método habitual es tener un inicio y un final más o menos elaborado para que la historia tenga coherencia y los protagonistas sean coherentes a lo que ocurre, pero sí, yo lo hago al revés. Mi método sería hacer unos protagonistas a los que lo que les ocurre es coherente con su forma de ser.
También ha utilizado una elipsis a través del ‘Pensamiento intruso’, que se cuela de vez en cuando en la mente de Eloísa...
-El Pensamiento intruso es algo que tiene Eloísa en la cabeza, que le desvela y no sabe que es. Tal y como lo uso es una manera de que el lector tenga una información extra sobre lo que le pasa a la protagonista, con el objetivo de que se involucre y que quiera ayudarla, que le apetezca avisarla de lo que le va a ocurrir. Es divertido para el lector, para que tenga más información.
¿Sería una novela difícil de catalogar? ¿Una mezcla de romanticismo e intriga?
-Eloísa es bastante neurótica y le da muchas vueltas a la cabeza, reflexiona mucho... Es una parte que a veces se dice que puede asustar a los hombres, pero luego sorprendentemente hombres que la han leído les ha gustado muchísimo. Por eso no me gustaría catalogarla como una novela solo de amor porque la parte de intriga tiene mucha carga.
Así que la respuesta del público está siendo positiva.
-Sí. Desde que salió mi familia, mis amigos y conocidos me han apoyado muchísimo y lo han promocionado, cosa que me hace ilusión. Pero me está haciendo mucha más ilusión que ahora que lo están leyendo les está gustando, y que se esté propagando por cuánto les gusta y no porque sea una familiar o una amiga la que lo ha escrito. Como te digo, las reacciones en los hombres es que les atrapa mucho la historia y las mujeres se sienten muy identificadas con Eloísa y admiran mucho a Alona. Es lo mismo que me pasó a mi al escribirlo. Y creo que se puede aprender mucho de Alona. Yo lo he hecho.
Es terapeuta ocupacional y desarrolla una actividad de psicobasquet para niños con discapacidad intelectual. ¿Le ayuda su trabajo a escribir?
-Sí, me ayuda mucho. Al final mi trabajo es en salud mental y estoy en contacto día a día con las mentes, lo que me da muchas ideas para los libros. Es una buena fuente de información e investigación.
¿Cambiaría su mundo por el mundo de la literatura?
-Me lo han preguntado varias veces y no sé todavía la respuesta. Me encanta hacer terapia ocupacional por lo que sería una decisión muy difícil. Llevo trabajando de terapeuta cinco años y el mundo de la literatura me está surgiendo ahora. Si tuviera que dedicarme solo a escribir sería otra experiencia, pero no tengo por qué decidir para siempre que vaya a dejar una de las dos cosas.
Antes ha comentado que ya está trabajando en otros proyectos relacionados con la literatura. ¿Qué puede avanzar?
-No quiero hablar mucho todavía pero sí que estoy preparando una segunda novela que se relaciona en parte con esta primera. No en personajes, pero sí ocurre en la misma ciudad y se comparten algunos rincones. Y así como en la primera las dos protagonistas son mujeres, en esta segunda me he tenido que poner en el papel de un hombre. Con las mujeres era más sencillo, pero con el hombre he disfrutado mucho y le he cogido mucho cariño.