“Ya tengo a Amaia metida muy dentro y sigo mi instinto”

Etura se siente “feliz” por interpretar a un personaje “emocionalmente muy duro”, pero con “un gran recorrido”

07.02.2020 | 20:55
Marta Etura.

pamplona - Marta Etura (Donostia, 1978) está "feliz" de volver a ponerse en la piel de Amaia Salazar, protagonista absoluta de la Trilogía de Baztan. Toda la historia está contada "a través de los ojos" de esta inspectora de la Policía Foral que es fuerte y frágil a la vez y que en Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta descubrirá que los acontecimientos desatados no solo tienen algo que ver con ella y con su familia, como ya intuía en El guardián invisible, sino que ahí está la raíz de todo.

La actriz donostiarra confesó ayer que filmar las dos películas a la vez está resultando muy exigente. "Estoy sacando la energía de mi amor por esta profesión y de mi pasión por estas historias. Amaia es un personaje duro porque siempre está al borde del abismo, enfrentándose a problemas terribles, policiales y personales, que en su caso, además, están totalmente vinculados". Esto es algo que Salazar irá conociendo a medida que avancen sus investigaciones. Y es que si "la primera película era la punta del iceberg, en las dos siguientes desvelamos el iceberg completo", formado con "capas de conflictos que parecen no tener relación, pero que están totalmente ligados a ella", y que en la tercera entrega desencadenan "una tragedia". En ese sentido, la intérprete afirma que "es muy gratificante" encarnar a un personaje "con tanto recorrido" y que comparte con ella su maternidad reciente. "En ese aspecto me identifico con Amaia, ella acaba de tener un bebé que la necesita y con el que quiere estar el mayor tiempo posible, pero a la vez tiene que trabajar para pagar las lentejas, igual que muchas mujeres", indica Etura, que hizo un trabajo "muy profundo" para encarnar a la policía en la primera película. "Ya la tengo muy metida dentro y me dejo guiar por mi instinto", dijo, y contó que antes de empezar a rodar ensayó durante dos meses con González Molina "para tener claro dónde está emocionalmente la protagonista en cada momento. Amaia es una mujer fuerte, pero a la vez frágil por lo que le sucedió; el hecho de que una madre no te quiera tiene que ser una de las cosas más terribles que te pueden pasar, por eso sus afectos están desmoronados y por eso ella elige su profesión: quiere cuidar de los vulnerables porque a ella no la cuidaron", apuntó.

conexión Precisamente, para afrontar el complicado "viaje emocional y físico" que implican estas tramas y este rodaje en el que está prácticamente en cada plano se ha llevado con ella a su hija y a su marido. "Sin ellos me resultaría muy duro", agregó. Y sobre el trabajo junto a Leonardo Sbaraglia señaló que es un "maravilloso actor y una bellísima persona. Conectamos desde el minuto uno, creo que entendemos el trabajo de un modo parecido, desde el placer y la creación. Es muy fácil trabajar con él y, además, es atractivo y guapo, así que estoy encantada". La química entre ambos personajes es fundamental, "se admiran y se desean"; a Amaia seguramente le atrae por "ese lado oscuro que ella también tiene", apostilló la actriz. - A. Oliveira Lizarribar