Ópera

Una gran función de ópera

08.02.2020 | 17:37

otello: ópera en cuatro actos con música de verdi, sobre libreto de boito / shakespeare

Con: Gregory Kunde (Otello), Svetlana Aksenova (Desdémona), Angel Odena (Yago), y Francisco Corujo (Cassio) al frente del reparto. Coro de la AGAO (director Iñigo Casalí). Orquesta Sinfónica de Navarra. Director de escena: Alfonso Romero Mora. Director musical: Ramón Tebar. Producción: Baluarte, Palma de Mallorca. Lugar: sala principal del Baluarte. Fecha: 31 de enero de 2019. Público: lleno (74, 54, 40 euros).

Una impactante proyección de olas embravecidas sobre las paredes y techo del auditorio da comienzo a la gran función de ópera programada por el Baluarte. En el escenario, el jaleo del puerto veneciano que recibe a Otello, en medio de la tormenta, es sublimado por un coro extraordinario, que desarrolla su comprometida parte con garra, conjunción, plenitud sonora y espectacularidad teatral. La orquesta -con un formidable Tebar al frente-, desde la abrupta narración de la tormenta, hasta el increíble sonido de la preparación del Ave María final, va a hacerse con toda la gama de matices que exigen los personajes, y, a cada uno le va a dar la música que le corresponde: triunfante, pero también dubitativa para el vencedor Otello; tenebrosa; para el malvado Yago, dulcísima para Desdémona; y categórica y rotunda para todas las situaciones. El barco del León de Venecia estará presente toda la representación, como símbolo del triunfo del moro -con la quilla hacia el público-, e inclinado y con las velas rotas, representando su desmoronamiento e inestabilidad. Una iluminación, que va de lo radiante a la más absoluta frialdad de la muerte, y un vestuario talar, clásico y elegante, completan la puesta en escena: sencilla, pero eficaz.

Acto 1ª: gran actuación del coro: soluciona muy bien sus entrecortadas intervenciones. Kunde (Otello) se presenta con su característica voz, poderosa y llena de armónicos en la parte central y el agudo; pero que cambia de color en algunos momentos del fraseo. Aksenova (Desdémona), nos resulta, al principio un poco oscura -(muy de escuela rusa)-, pero luego lucirá una voz muy hermosa. El primer gran dúo de amor es correcto, pero no nos emociona.

Acto 2ª: es de Yago -(y de la orquesta, siempre la orquesta)-. Angel Odena está sublime: me gustan más los barítonos que vienen de la voz de bajo -como es el caso- que los que van a la voz de tenor, -hoy casi todos son baritenores-. Borda su rol malvado; su solo Creo en un Dios cruel, verdadero catecismo del mal, es impactante y muy bien apoyado por la acción teatral de desclavar el crucifijo. Kunde -que está muy cómodo en la bravura y el enfado- le da la réplica. Del libreto nos choca que Otello sea tan tonto, y se crea todo a la primera, pero, claro, hay que resumir a Shakespeare, y, además es un personaje victorioso sí, pero acomplejado e inseguro por ser moro, en medio de la corte veneciana -("odio a ese moro de cabellos rizados y labios gruesos", dice el racista Yago)-. Este acto sostenido por los dos es un verdadero disfrute del volumen caudaloso de ambos.

Acto 3º: de nuevo lucimiento del coro en la marcha triunfal (un guiño a Aida, con sus trompetas y todo), y solemne y estupenda salida a escena de la delegación de Venecia y su séquito: voz segura y autoritaria de su jefe. Desdémona apunta muy bien teatralmente no una mujer débil, sino incrédula de lo que se le está reprochando.

Acto 4º: es, fundamentalmente, para Desdémona. Aksenova borda la canción del sauce. Investida del papel, penetra en el fondo del personaje y en su resignada angustia. Su fraseo es reposado y acariciador, con homogeneidad en toda la escala, con cuerpo y presencia de voz siempre, y una suave reciedumbre que solventa cualquier ñoñería; su posterior Ave María está en la misma línea, añadiendo el matiz de plegaria y el hermoso timbre más grave. La orquesta crea un acompañamiento de referencia, pianísimo.

Cassio -un poco más fluctuante en la voz-, y el resto del reparto, se defendió bien en su cometido. Muy buena acogida del público. Una gran noche de ópera.