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Joaquín Lizasoain: “Oteiza buscaba atrapar al espectador a nivel físico y metafísico”

El arquitecto publica su investigación sobre el concepto de muro del artista vasco

31.01.2020 | 06:16
Joaquín Lizasoain, retratado con su libro ‘El muro de Jorge Oteiza’, ayer en la sede navarra del COAVN.

pamplona - Dos años de estudio y trabajo ha invertido el arquitecto Joaquín Lizasoain en la investigación que ahora ve la luz en forma de libro bajo el título El muro de Jorge Oteiza. Un sistema para proyectar en el espacio. La publicación, que supone el séptimo título de la colección Prometeo, ha sido editada por la Fundación Museo Jorge Oteiza y la Delegación de Navarra del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro (COAVN), con la colaboración del Ayuntamiento de Egüés.

A la venta al precio de 23 euros y con prólogo del investigador y profesor de la Universidad de Reus Guillermo Zuaznabar, la obra plantea un recorrido cronológico que identifica las circunstancias que motivan el origen del concepto de muro en Oteiza, así como el contexto de la primera expresión teórica de dicho concepto, y las revisiones que posteriormente realizó el creador vasco a través de sus distintas manifestaciones creativas y sus reflexiones teóricas.

"El muro es uno de los conceptos recurrentes en el discurso estético de Oteiza. Aparece por primera vez en su Carta a los artistas de América del año 1944, en oposición al muralismo mexicano que Oteiza consideraba caduco y agotado, y tiene una aplicación práctica en toda su labor creativa: siempre está ligado a sus experiencias con el espacio, y desde esta condición espacial salta a otras disciplinas como el teatro, el cine o la poesía", explica el autor de esta tesis, quien afirma que el muro en el que pensaba Oteiza podría "suponer un sustrato común a toda su obra".

Según ha estudiado Lizasoain, "Oteiza detectó un conflicto en la representación tridimensional de su escultura, que él identificó como una ecuación mal resuelta en la relación entre obra y espectador. Y como alternativa, planteó su concepto de muro para resolver el nuevo arte mediante reducción de dimensiones espaciales, es decir, a la inversa de lo que venía haciendo la tradición plástica". El escultor de Orio desplegó distintos tipos de aplicaciones del muro, que tienen su ejemplo cumbre en el proyecto de Arantzazu: "Ahí se comprueba con total evidencia la especial relación que establece el muro proyectado conjuntamente por Oiza y Oteiza con los feligreses que se aproximan a la basílica", cuenta el arquitecto y profesor del Área de Proyectos Arquitectónicos en la Universidad de Alcalá de Henares. En su tesis, Lizasoain plantea que Oteiza deduce la necesidad del muro de la pintura, lo experimenta en la estatua y lo traslada y comprueba de manera más amplia en la arquitectura y en otras expresiones culturales que involucran al hombre en un sentido público. "Mi conclusión es que el objetivo que se propone Oteiza con el muro es involucrar al espectador con sus propuestas, es decir, atrapar al espectador a nivel físico pero también metafísico, provocando en el observador cierto cuestionamiento de tipo existencial o espiritual".

Este concepto, defiende el investigador, "tiene plena vigencia". "Cualquier artista contemporáneo preocupado por integrar las múltiples dimensiones de su obra con las coordenadas físicas del público al que va dirigida, está haciendo uso de una herramienta muy similar al muro de Jorge Oteiza", asegura.

La publicación presentada ayer, que incluye una visión comparada acerca de las nuevas consideraciones del espacio en las artes y la arquitectura a cargo de una selección de los principales críticos de arte de los años 50, "lleva dentro", según su autor, "algo de la sustancia del muro oteiziano, que era siempre abierto y mutante, y pertenecía más al artista que a la obra o realidad física", en el sentido de que este libro "quiere tener al lector activo para que saque sus propias conclusiones".