Enrique Urbizu rueda la serie 'Libertad' para Movistar+

El relato de aventuras, basado en la España de 1807, constará de cinco episodios de 50 minutos

13.02.2020 | 01:12
Foto de familia del equipo de la serie y, a la derecha, el director Enrique Urbizu prepara una escena con los actores. Fotos: Emilio Pereda

Pamplona Enrique Urbizu rueda, junto al mismo equipo creativo de Gigantes, un sorprendente relato de aventuras en una tierra dura y bellísima, en la España de 1807, y cuyo título es Libertad, una serie original de Movistar+ producida por Lazona.

Urbizu aborda en Libertad una historia de delincuencia y de la ley y el orden que intentan someterla. Un universo indómito y crudo poblado por personajes que viven al margen de cualquier norma en un territorio de aventura, pasión e intriga abordado desde una visión personalísima y realista de la época. Protagonizada por Bebe, Isak Férriz, Xabier Deive, Jorge Suquet, Sofía Oria y el joven Jason Fernández, incorpora, además, colaboraciones especiales de actores como Pedro Casablanc y Luis Callejo. El rodaje de la serie, con 5 episodios de 50 minutos, tendrá una duración total de 15 semanas y se desarrollará en distintas localizaciones de Madrid, Segovia, Cuenca y Guadalajara. Miguel Barros y Michel Gaztambide, guionistas de las dos temporadas de Gigantes, vuelven a reunirse en Libertad, una historia de bandoleros, salteadores y burgueses, seres duros y llenos de cicatrices que poblaron una época, los primeros años del siglo XIX, apenas conocida.

Para acercarse a este universo bronco y lírico, Urbizu cuenta con Isak Férriz como Aceituno, con quien repite tras Gigantes; con la cantante Bebe como La Llanera; con Xabier Deive en el papel de Lagartijo; con Jorge Suquet como John; con Sofía Oria como Reina y con el joven Jason Fernández como Juan, el hijo de La Llanera, nacido en cautividad. Cuenta, además, con la colaboración especial de Luis Callejo como El Gobernador, y de Pedro Casablanc como Don Anastasio. La cantante Bebe vuelve a ponerse delante de la cámara. La valenciana ha hecho incursiones en teatro, cine y televisión. Su último papel fue en Caótica Ana (2007) de Julio Medem; y un año antes en La educación de las hadas, de José Luis Cuerda. El equipo técnico está formado por profesionales que ya han trabajado con el director, como Unax Mendia, Manuel Ludeña, Patricia Monné, Eli Adánez y Sergio Pérez, Licio Marcos de Oliveira y Mario de Benito, que compondrá la música de la serie.

85% de exteriores Uno de los grandes retos es la fusión de la estética y la geografía con la historia de búsqueda de la libertad en la que se embarcan sus protagonistas, lo que hace de Libertad un ambicioso proyecto en términos de producción. Las características y la iconografía de los espacios abiertos propias del género, paisajes naturales con niebla y noche, hacen que casi la totalidad del rodaje sea en localizaciones exteriores naturales (85%). Además, cuenta con un equipo humano de más de 150 técnicos, más de 600 sesiones de rodaje con caballos o más de 100 armas de época, entre otros datos que revelan la amplitud del nivel de producción. El director bilbaino asegura que "personalmente, rodar Libertad, una historia de aventuras ambientada en el siglo XIX, protagonizada por un puñado de personajes fascinantes, y hacerlo en unos magníficos exteriores naturales supone un ajuste de cuentas con mi vocación de cineasta. Libertad es la historia de Lucía, La llanera; y de su hijo Juan. Comienza con su puesta en libertad tras 17 años en presidio. Una vez fuera deberán luchar sin cuartel por hacerse dueños de sus destinos", asegura Urbizu.

La Llanera sale de prisión tras 17 años. Durante su encierro, ha sido sentada todos los años en el garrote vil e indultada en el último momento. Su hijo Juan nació en la celda y no conoce a su padre, el célebre bandolero Lagartijo. Madre e hijo intentarán vivir la libertad que tantos años les ha sido negada mientras son perseguidos por bandoleros y escopeteros del Gobernador. Lagartijo, Aceituno y el Gobernador buscan a La Llanera, pero también se buscan entre sí. En la España del siglo XIX no hay sitio para todos, y mucho menos para traidores.