josetxo goia-aribe |saxofonista y compositor

Los sonidos del silencio, la música por excelencia

25.04.2020 | 23:52
una imagen histórica

 "Posiblemente y desde la epidemia o peste de 1.600, jamás ha reinado en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona una imagen (y sonido) de tal excelencia.

Hoy, 400 años después y desde una de mis ventanas, observo atónito y a veces emocionado este espacio de culto y enorme veneración; este lugar donde hace muy pocos días podía observar el trasiego de gentes, proclamas de todos los colores, eventos de todo tipo, guiris foráneos y locales, peregrinos en su simpático despiste, un bullicio de charangas a veces en demasía (no saben hacerlo en aledaños), efervescencia y energía popular en suma.

Y miro por la ventana, y me parece un momento histórico. No hay ni un alma; la Plaza del Ayuntamiento ha recobrado –por fin– la suya. El silencio con todos sus adoquines callados, atrapa.

Añadir a este pentagrama natural sonidos sería un despropósito, no quiero ni puedo desalmar a este espacio de mi infancia y que habita a escasos metros conmigo. Ponerle música a este descubrimiento que veo desde mi ventana sería demasiado fácil, banal y oportunista.

Pero sí me viene a la cabeza una música y un músico: John Cage y su obra de título 4'33'' .

Me va a permitir decirle señor John Cage, y no es mi voluntad, que será posiblemente acompañado en muchos de sus compases de esos cuatro minutos y treinta y tres segundos por el sonido de bronce de las muchísimas campanas que dialogan y tañen entre sí el paso de las horas en este atrezzo único como es este espacio que veo desde mi ventana.

Permítame decirle también que va a tener de público a una figura femenina con su cabeza laureada haciendo sonar un clarín dorado desde la cúspide de este edificio de corazón abierto y puertas confinadas. Gracias".

 

melancolía creativa Josetxo Goia-Aribe (Santesteban, 1959) vive el confinamiento leyendo mucho, haciendo meditación y tocando el piano, "un instrumento que no es el mío pero con el que desarrollo la intuición armónica", cuenta. "El saxo lo cojo muy poco, si no hay conciertos a vista lo tengo un poco confinado, el pobre me mira a todas horas", confiesa.

Ha tenido que posponer cuatro conciertos, y en el horizonte mantiene de momento citas de directos en un festival de jazz en La Rioja en agosto, en Tarragona y Villava en septiembre y otros dos en Burdeos en el mes de noviembre. "En fin, ando cuadrando agendas y cruzando los dedos", dice el músico y docente en Musikene.

La situación, apunta, es "de verdadera incertidumbre para nosotros los músicos. La tristeza en momentos está servida, si bien la tristeza y la melancolía que puedan generarse posibilitarán, estoy seguro, espacios para la creación", opina.

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