Mercedes de Vega: "Literatura es canibalizarlo todo y luego contarlo"

De Vega pertenece a ese amplio grupo de escritores a los que les suele gustar echar una mirada seria al pasado.

15.06.2020 | 21:25
La escritora madrileña Mercedes de Vega pone su mirada de socióloga en todo lo que escribe.

Mercedes de Vega recorre con pulso firme en su nueva obra, y navegando entre la ficción y la realidad, parte del siglo XX, un siglo con muchas sombras y algunas luces, en ocasiones débiles. Se centra en una etapa que a muchos se nos escapa de las manos, la Guerra Fría, ese momento de la historia que tiene aún muchos extremos oscuros por desentrañar, como los experimentos con la mente de las personas y las manipulaciones psiquiátricas. En El largo sueño de Laura Cohen el lector puede sumergirse en un thriller médico donde junto con los más atroces crímenes se puede encontrar también con hechos venerables. A los pocos días de perder a su marido en un accidente de tráfico, Laura Cohen, una psiquiatra española afincada en Montreal, toma como paciente a un hombre traumatizado por su pasado. Cuando este desaparece sin dejar rastro tras la tercera sesión, Laura comenzará su búsqueda atraída por una conexión entre el hombre y su marido fallecido. Esta investigación la sumergirá en una red de conspiraciones, secuestros, experimentos ocultos y torturas que se remontan a la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Esta socióloga madrileña no tiene una obra extensa, aunque sí reconocida, y casi siempre que publica da de qué hablar.

Hablemos de sueños, en este caso el de Laura Cohen. ¿Cómo surge esta novela que rompe con los escenarios de sus otros libros?
Sale de un proceso muy personal. Yo no escribo porque sí; siempre hay un motivo detrás que para mí es importante. Quería plantear una historia en Montreal, que siento como una ciudad muy querida. Quizá surgiera fruto de una pequeña frustración, y desde luego que quería también hablar de Historia, porque en todas mis novelas hay trozos de Historia.

Pero en esta da un salto y cambia de registro.
Es cierto, pero también es intencionado. La versatilidad que exige desarrollar una novela fuera de España ha sido también difícil. No soy canadiense ni vivo en Canadá, y aunque conozco el país, no pasa lo mismo que en las dos anteriores novelas, que están ambientadas en la Segunda República española. Esta ha sido todo un reto e introduzco personajes que son medio indios, medio europeos, pero enclavados en ese país norteamericano. En el fondo, quería hacer algo diferente.

¿Por qué centra su novela en el personaje de Laura Cohen?
Porque va a desvelar toda una trama de secretos, de conspiraciones y de torturas que incluyen a su marido. El tema de la memoria, algo que ya estaba en mis dos novelas anteriores, vuelve a surgir en este libro.

"Mis novelas son una mezcla de historia y suspense"


Vuelve al pasado de una forma constante, ¿por qué?
Porque el pasado es importantísimo para saber quiénes somos y nos ayuda a entender cómo estamos construidos como sociedad en estos momentos, en el siglo XXI. Tenemos que saber qué ha pasado antes, qué hicieron los que vivieron en este mundo antes que nosotros. Mis novelas son una mezcla de historia y suspense. Son una sucesión de hechos históricos. Yo intento retratar retazos psicológicos y sociológicos de esa historia.

¿Un juego de espejos?
Sí, eso es exactamente, un juego de espejos muy bonito. Escribir me permite llevar a la literatura un montón de objetos psicológicos. Al final, la literatura es canibalizarlo todo y luego contarlo, pero contarlo bien.

En El largo sueño de Laura Cohen se ha ido al thriller, un género que parece estar muy de moda.
No he escrito un thriller porque esté de moda. Sí que lo es, es un thriller médico protagonizado por psiquiatras, pero que esté en este género no quita para que mis intenciones sean las de contar todo bien, crear un buen estilo literario para que nos envuelva, para que nos haga soñar y nos lleve por ese recorrido que me planteo. Quizá sea un laberinto en ocasiones, pero prometo que llevaré y guiaré bien al lector y que mi intención es no defraudarle; es más, mi mayor intención es apasionar a quien me lea.

¿Pone su mirada de socióloga en lo que escribe?
Sin ninguna duda. Miro hacia el comportamiento social, algo que es innato a la sociología. El ser humano es un animal social, no nos podemos escapar, no somos nada solos. Es quizá por eso que construimos estas sociedades tan complejas. Laura Cohen lo hace en esta novela y se sumerge en una sociedad que no es la suya.

El humano es además un animal capaz de cometer las mayores atrocidades contra su propia especie.
Por supuesto, el humano es capaz de lo mejor y de lo peor, y eso es algo muy interesante en literatura. Podemos ver cómo los personajes pueden desdoblarse y hacer todo el bien y todo el mal. En este thriller médico veremos a personas que hicieron mucho bien a sus pacientes, pero también que tuvieron su parte malvada e hicieron mucho daño a la gente. En la novela cuento el tema de las experimentaciones mentales que realizó la CIA a finales de los años 50.

¿Qué se buscaba?
Una droga que pudiera controlar la voluntad del enemigo, que pudiera conseguir el control mental al completo, y en ese experimento estuvo metida mucha gente.

¿Incluye su novela a personajes reales?
Muestro biografías de personas que existieron. Esta historia es una mezcla de realidad y ficción. Creo que El largo sueño de Laura Cohen es una transgresión continua de géneros.

¿Se sigue haciendo en la actualidad este tipo de control mental?
No lo sé, porque lo que intento con esta novela es hablar de un momento crucial de la Historia como es la Guerra Fría, cuando las naciones parecía que se habían vuelto locas. Teníamos la guerra de Vietnam, la de Corea, y empezaba el principio sin fin de los conflictos de Oriente Medio. La Guerra Fría supuso un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Ahora el control mental se ejerce de otra forma, no es algo directo. Antes, los científicos buscaban respuestas.

¿Ahora no?
Es mucho más sutil; ahora se manipula.

"La Guerra Civil española fue un experimento de  tecnología de guerra"


Centra sus novelas en el siglo XX, ese que muchos historiadores consideran el más cruel de la historia de la humanidad.
Sí que fue un siglo muy cruel, aunque creo que todos han tenido grandes crueldades, pero sin duda la del siglo XX ha sido la más perversa. Es cuando empezamos a tener herramientas tecnológicas, cuando se desarrolla la tecnología del crimen. Date cuenta de que la Guerra Civil española fue un experimento de esa tecnología de guerra. La Primera Guerra Mundial fue terrible en cuanto a número de víctimas, pero la Segunda fue especialmente retorcida, y los crímenes los cometieron sociedades supuestamente avanzadas.

Como exponente de terror tendríamos que hablar del Holocausto.
En la novela, más que del Holocausto y las atrocidades que se cometieron –este año se cumplen 75 años de la liberación de los campos de exterminio– he querido rescatar memorias, testimonios€ Hablo de los niños que fueron liberados de los campos de concentración, de la llegada del Ejército rojo...

¿Una novela de víctimas?
Y de verdugos. En la investigación que hice para la novela llegué a una biografía de una niña que escribía cartas. Esas cartas me llegaron y me emocionaron mucho. Decidí investigar sobre ella y supe que fue detenida junto a su madre en las redadas del Velódromo de Invierno en París. Nunca más se supo de ella, solo que escribió siete cartas a su padre€

¿Desgarradoras?
Son cartas muy inocentes y se pueden leer en el libro; son las cartas de una niña de diez años donde le cuenta a su padre cómo se siente en los campos de concentración, lo enferma que está...

Decía que en la Guerra Fría las naciones se habían vuelto locas. Muy cuerdas tampoco parecen ahora.
Es otro momento distinto. Las naciones siguen estando igual de locas, pero se ven las cosas de otra manera. Hemos avanzado, aunque el mundo está muy polarizado por las democracias con sus mecanismos imperfectos, y también por el resto.

¿Hay mecanismos perfectos?
No, posiblemente no.

¿Y el resto?
Oriente Medio sigue siendo un territorio convulso, quizá hoy lo sea menos, quizá aparentemente menos, pero sigue convulso. Ahora, los mecanismos que rigen el mundo son completamente distintos a los que había en la época de la Guerra Fría, pero sigue habiendo mucho en lo que trabajar, hay que avanzar aún mucho en temas de Derechos Humanos. Hay hambre, esclavitud infantil€ Se vive en una sociedad de una paz relativa. Ahora la guerra es de otra manera y las batallas se libran de otra forma. Actualmente vivimos una guerra económica€

¿Más cruel?
Muy cruel. Es la guerra que se establece entre los países ricos y los pobres. 

PERSONAL
Edad: 59 años (24 de junio de 1960).
Lugar de nacimiento: Madrid.
Formación: Es licenciada en Sociología y cursó estudios de literatura en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en Nueva York, en el banco de inversiones Merrill Lynch. Ha cursado estudios literarios en la Universidad Complutense de Madrid y participado en numerosos talleres de escritura creativa.
Trayectoria: Ha publicado las novelas  El profesor de inglés (2013),  Cuando estábamos vivos (2015) y Todas las familias felices (2017), que fueron un gran éxito de público y crítica, y traducidas a diversos idiomas. También firma los libros de relatos Cuentos del sismógrafo (2010) y Lo que no puedo ver (2018), además de diversos relatos en antologías colectivas, artículos y publicaciones, aunque quizá el grueso de su obra lo confirman biografías de personajes relacionados con la literatura como Onetti, Chejov, Camus o Faulkner. Con su última novela, El largo sueño de Laura Cohen (2020), se interna por primera vez en el thriller.