Carmelo Gómez | Actor

"Acercarse a la obra de Lorca es acercarse al poeta, en él no puede separar lo creado de lo vivido en ningún instante"

25.07.2020 | 01:04
Carmelo Gómez es actor de cine y teatro. Foto: cedida

'A vueltas con Lorca' estructura un viaje que va desde el amor del hombre hedonista y apasionado que fue el poeta, hasta llegar a la tragedia de su muerte

OLite A vueltas con Lorca se llevará a cabo esta noche a las 22.00 horas, en el escenario de La cava. Acompañado por el piano de Mikhil Studyionov, Carmelo Gómez recitará algunos versos y textos de Federico García-Lorca.

¿Qué tal ha llevado el confinamiento?

–Pues mira, yo estudié en un colegio de curas y hacíamos ejercicios espirituales todos los años. Eran 15 días de aislamiento total y de reflexión, así que no es la primera vez que me ha tocado estar encerrado. No te niego que ha sido mucho tiempo, pero es verdad que a mí me ha venido bien para poner un poco en orden algunas cosas que tenía desordenadas y desubicadas.

¿Esos ejercicios espirituales le han influido en su carrera como actor?

–Hombre, para empezar, yo tengo claro que todo lo que tiene que ver con esa primera época, cuando uno tiene el poder de la sorpresa, todo lo que le ocurre a uno le sirve para la vida posterior, pues estás creando tu imaginario. En un lugar de retiro como en el que yo estaba –encerrado, con los padres muy lejos–, es, por un lado, muy desgarrador y no creo que eso sea bueno para el desarrollo de ninguna infancia, pero, por otro lado, creo que me dio armas para el desarrollo humanista, que es lo que me ha terminado convirtiendo en actor. Hay muchos elementos del arte y la religión que se parecen. No en el dogmatismo de esta última, sino en muchos de los hábitos que, realmente, no me parecen ninguna tontería. Soy un poco calderoniano en este sentido.

Usted ha trabajado en el cine –premiado en más de una ocasión por los Goya–, en el teatro y ahora se lanza a los recitales de poesía.

–[Ríe] Estoy en un momento en el que pienso que tengo que salir de la rutina, de este redil en el que te va colocando el mercado y en el que te vas colocando tú también, por edad, por comodidad... te vas yendo a lo cómodo. Siempre he admirado mucho a El Brujo [Rafael Álvarez], que es capaz de subirse al escenario con cuatro textos y aderezarlos de forma que pueda hablar de ellos y de los que le dé la gana, porque siempre va a tener esa relación directa y abierta con el espectador. Para mí eso era un reto. Quería seguir un poco los pasos del brujo, que es mi referencia. Y el que realmente me ayuda ahí es Lorca. Quiero decir, los versos de Lorca, que nunca fallan, siempre gustan. Hagas lo que hagas, la obra de Lorca siempre llega al público.

Se ha adelantado a mi pregunta, que era: ¿por qué Lorca?

–Porque es de una profundidad apabullante. Entras a Lorca y entras a todos los contrarios posibles. De eso hablaremos –sin ponernos dogmáticos– en el escenario. Hablaremos de ello para que el público entienda la magnitud de poeta que traemos. Lorca no es solo un poeta andaluz que cantó a los gitanos, a los negros y que era el poeta de las mujeres. Lorca tiene una profundidad de calado... cómo decía Alberti: Yo le he visto en las noches más altas, apoyando en unas extrañas barandas, cuando la luna se correspondía con él y le plateaba el rostro. Y he sentido que sus brazos se apoyaban en el aire y sus pies hundían en el tiempo, en los siglos, en la raíz remotísima de la tierra hispánica. Eso es lo que yo siento con el poeta granadino, y mostrar esto es el objetivo que tengo con el recital.

¿Y no le da respeto tener que expresar tanta hondura?

–Hombre, yo como actor llego hasta donde llego. Yo trato de recitar, es decir, trato de implementar las palabras dichas por una poeta y hacerlas sentidas, sentidas desde el alma. Si está bien o está mal, como yo digo. se non è vero, è ben trovato.

¿A vueltas con Lorca es un acercamiento a la obra o al poeta?

–Acercarse a la obra del granadino es acercarse al poeta. En Lorca no puedes separar lo vivido de lo creado en ningún instante. O sea, el tiene tal compromiso con la vida –por eso es tan doliente–. Alberti dice que no, pero yo creo que Federico García-Lorca era más él cuando escribía que cuando vivía porque cuando vive tiene pasajes de auténtica frivolidad, lo cual es normal porque sino la vida es imposible, no se puede soportar. Pero escribiendo es de una honestidad enorme y ahí es donde encuentras al hombre.

Y no solo los versos, sino la música tiene un papel importante.

–Efectivamente. Nosostros hemos tenido dos pianistas: Gorka Pastor, con el que empezamos, que es un músico navarro que se ha ido a un grupo de rock, y ahora Mikhail Studyonov, que es ruso y tiene una formación mucho más clásica. Desde que estamos con él, las composiciones son muy distintas. No hay una coherencia de títulos y autores. Lo único que yo hago es tratar de bailar con el piano en la propuesta musical que me hace, que son propuestas que él siente. Los arreglos musicales son fragmentos de partituras de Lorca –que también componía y era pianista– y de Joaquín Turina. Pero no es una composición cantada –aunque la poesía de Lorca es tan musical que, con una melodía de fondo, a veces me entran ganas de hacerlo– : hay veces que la música va sola y hay otras que el poeta recita solo.

"Yo trato de recitar, es decir, trato de implementar las palabras dichas por un poeta y hacerlas sentidas"

"No es una composición cantada: hay veces que la música va sola y hay otras que el poeta recita solo"