Juan Casero/ Codirector del festival

"El flamenco en la calle es una seña de identidad del festival y este año se adaptará a la situación actual"

23.08.2020 | 02:01
El flamenco regresará al balcón del ayuntamiento. Foto: Iban Aguinaga

La séptima edición del Festival Flamenco On Fire se celebrará en Pamplona

En un año difícil para el sector cultural, el Flamenco On Fire reivindicará que la cultura es segura y celebrará su séptima edición del 26 al 30 de agosto en Pamplona y en Tudela. Juan Casero, codirector del festival junto a Arturo Fernández, desgrana la programación de este año, que han diseñado adaptándose a la situación actual. Porque sí, reivindica, "es posible celebrar grandes acontecimientos culturales con todos los criterios de seguridad".

Meses atrás podía parecer imposible, pero sí, el Flamenco On Fire va a celebrar su séptima edición. ¿Se temió en algún momento por la cancelación definitiva del festival?

–Desde que nos planteamos hacer el festival, hemos trabajado muy duro en pensar un diseño de producción y en unos protocolos de seguridad y prevención que lo hicieran posible. Ahora mismo todos los escenarios cumplen cualquier normativa.

El flamenco en la calle y las actuaciones abiertas y populares eran ya uno de los sellos del festival. ¿Ha sido un reto tener que limitar ese carácter callejero del FOF?

–El desafío de organizar un festival a día de hoy es muy fuerte. Es todo nuevo y exige reinventar cualquier cosa que hubiésemos hecho antes. Ha habido dos cosas que son señas de identidad del festival, pero que hemos tenido que adaptar: una es no poder hacer el tablao, por motivos evidentes; y la otra es limitar y adaptar ese carácter popular y gratuito que le otorga al festival las actividades de calle. Esa parte abierta es fundamental en el festival y una parte esencial del éxito y del crecimiento que ha tenido y este año la mantendremos, con flamenco en la Plaza del Ayuntamiento, en la Plazuela de San José, en civivox Condestable y en el patio del Palacio de Ezpeleta.

Escenarios donde es posible controlar el acceso y ofrecer un concierto seguro al público y artistas.

–Eso es, todos esos escenarios tienen un aforo muy reducido de acuerdo con la normativa, todo el mundo estará sentado, existe un control de acceso y una butaca preasignada, puntos de desinfección, salidas y entradas con distancia de seguridad, pasillos para entrada y desalojo sin aglomeraciones... Una serie de medidas para poder disfrutar de los escenarios de calle, pero adaptados a la situación actual.

La convivencia entre la transgresión y tradición es ya parte de la filosofía del festival y este año tiene su propio escenario en la Ciudadela, donde podremos ver a bandas primerizas como Romeromartín, compartiendo cartel con veteranos como Los Chichos.

–Esa es la idea. Nuestro criterio desde que comenzamos consiste en dar la visión más completa y abierta del arte flamenco y este año hemos pretendido continuar en esa línea y hacer una muestra lo más amplia y variada posible de todo lo que va entre el flamenco más puro y ortodoxo, a la visión más transgresora e innovadora. Ese Escenario Ciudadela SXXI simboliza cómo en un escenario entre murallas del siglo XVI, tratamos de mirar hacia delante y recoger una muestra variada. Están las propuestas transgresoras de Romeromartín, de María Peláe, de Labudú –que es un grupo que va a ser una revelación y que apenas acaban de comenzar–, junto con una madrina y unos padrinos de lo transgresor como son La Macanita y Los Chichos. Queríamos conjugar esa visión de futuro, pero respetando a aquellos que dieron pasos para la evolución del flamenco.

Sí que comentaron en la rueda de prensa de presentación que, por cuestiones de limitación de aforo, las propuestas de baile se han visto reducidas por obligación este año€

–Sí, la presencia del baile, muy a nuestro pesar, este año es más pequeña. Tendremos dos propuestas: la de Farruquito, en Baluarte; y la de Carmen Talegona en la plazuela de San José. Queremos que el baile siga teniendo su representación dentro de las dificultades que representa, en este momento, contar con compañías de baile ya que de puertas para adentro normalmente tienen un elenco más grande y exigen medidas de prevención muy fuertes, que hacen mucho más complicado el trabajo con baile.

Llevar el Flamenco On Fire a otras ciudades ha sido una idea que siempre ha estado ahí, pero hasta ahora se habían centrado en que el festival creciese en Pamplona. ¿Se ha decidido viajar este año a Tudela porque el festival ya está más que asentado en la capital navarra?

–El festival ha tenido su proceso de consolidación y ya la quinta y la sexta edición representaron un salto en cuanto a respuesta del público y nivel de asistencia. El año pasado ya colaboramos con Bardenas Reales y era el salto natural. Dentro de la labor de la fundación de promover y acercar el flamenco a todos los públicos, queríamos empezar a hacer cosas fuera de Pamplona. Es un pequeño paso que esperamos consolidar y hacer crecer en un futuro, pero nos pareció que este año tenía especial sentido el hecho de programar algo fuera de Pamplona y atender en este caso al público de la Ribera ya que igual resulta más difícil desplazarse.

Sabicas, siempre presente en el espíritu del festival, cobra más protagonismo si cabe este año al cumplirse 30 años de su muerte. Se han organizado unas jornadas en torno a su figura en Baluarte y Civivox Condestable, es previsible que en las actuaciones se hagan guiños hacia él€ Pero, ¿no se planteó la opción de organizar un concierto por y para Sabicas?

–Bueno, un concierto como tal no, pero si se fija, la programación está salpicada de la figura de Sabicas... Empezamos el primer gran concierto de Pamplona con Vicente Amigo, uno de los grandes guitarristas de todos los tiempos de la guitarra flamenca y va a dedicar su concierto a Sabicas, lo cual para nosotros tiene un carácter simbólico. El jueves, en las jornadas, contaremos con la presencia de José Manuel Gamboa, que seguramente es el mayor experto y quien más ha profundizado e investigado sobre la figura de Sabicas.... También hemos querido tener guiños sutiles en la programación.

¿Cuáles?

–Primero con la presencia de nuestro embajador del festival, Pepe Habichuela, por su especial relación con Sabicas, muy fructífera a nivel artístico. También está Víctor Monge Serranito, una de las figuras importantísimas de la guitarra flamenca, que no había estado en el festival y que inicia su gira de despedida de los escenarios en Pamplona. Serranito, al igual que Pepe Habichuela, estuvo implicado en los homenajes que se hicieron a Sabicas en el Teatro Gayarre y nos parecía interesante. Y el otro guiño, más allá de las jornadas, es traer a Kiki Morente, el hijo de Enrique Morente, que es un artista con una proyección enorme y que actuará junto a Pepe Habichuela –29 agosto, balcón del Ayuntamiento–. Era como rendir tributo al último disco de Sabicas, Nueva York - Granada, que se empeñó en hacer Enrique Morente, porque era un visionario con todo lo que hacía y él hizo el disco que ya casi era la despedida de Sabicas. Y Kiki es además familia indirecta de Sabicas, ya que tiene ese vínculo por el lado de su madre... Así que su actuación con Pepe rendirá homenaje a ese momento de la carrera de Sabicas.

Por tanto, no contará con un espectáculo como tal, pero de alguna manera estará presente en muchos.

–Nuestra filosofía es intentar que, transversalmente, toda la programación esté impregnada del homenaje a Sabicas, más que producir un espectáculo en homenaje a Sabicas, que nos parece una cosa un poco más complicada.

El pasado año se contó con un presupuesto de 600.000 euros, de los cuales 90.000 eran aportados por patrocinadores privados. Ya han avanzado que este año el presupuesto será inferior –todavía sin cifra exacta, según apuntaron en rueda de prensa, dado que se encuentran ajustando gastos del coste de producción que supondrá adaptarse a las medidas necesarias para desarrollar los espectáculos con seguridad– ¿la colaboración público-privada ha sido más que clave para sacar adelante la edición?

–Absolutamente. Esta colaboración es también seña de identidad del festival. Este año hemos sacado el festival adelante como un gran desafío y en parte por el compromiso de las instituciones que hacen que esto arranque. Estamos muy agradecidos tanto al Gobierno de Navarra como al Ayuntamiento de Pamplona, pero también hay una serie de empresas que hacen posible esto. Creemos plenamente en este modelo de festival y las empresas se van acercando progresivamente, aunque este año ha sido difícil... Pese a eso, hemos recibido interés y cariño por parte de las empresas. Y más de lo que esperábamos.

Las entradas se pusieron a la venta hace ya unas semanas, ¿cómo está funcionado la venta?

–Va bastante bien. Este año el movimiento de compra lógicamente es diferente, pero tanto con los grandes conciertos, como con el resto de actividades, estamos positivamente sorprendidos porque la acogida del publico es muy buena. En dos días se agotaron todas las invitaciones para las actividades de calle. Es un reflejo de que se pueden hacer cosas en nuestro ámbito, que es el de la cultura, como en tantos otros. Exige reinventarse y trabajar muy duro en diseñar de nuevo todo, pero que existe un público con muchas ganas.

Entre esas ventas, ¿se está notificando compra de entradas desde fuera de Navarra, como parte de ese público turista que acostumbra a acercarse a Pamplona?

–Sí, estamos detectando compras y reservas desde fuera de Pamplona, aunque en menor medida que otros años, como es lógico.

Con esta séptima edición del Flamenco On Fire a punto de comenzar, ¿qué objetivos se marcan en la fundación FOF?

–Por un lado, desarrollar un festival en el que lancemos un pequeño mensaje de esperanza, tanto al público como al sector, de que es posible reinventarse y salir adelante. Ante la posibilidad de quedarse uno quieto, nosotros hemos preferido intentarlo. Nuestros objetivos son que podamos hacer el festival, que parece que va a tener buena respuesta del público, y con responsabilidad. Desde Navarra, lanzamos ese mensaje: es posible celebrar grandes acontecimientos culturales con todos los criterios de seguridad.

Y mirando al futuro, ¿cómo va a afectar esta edición atípica al crecimiento del festival?

–Creemos que el festival tiene su recorrido y que esta situación que vivimos no va a durar unos meses, sino que se va a prolongar un tiempo y de alguna manera, va a cambiar la forma en que la gente se acerca a la música y a la cultura. Pero dicho eso, seguimos. Consideramos que el festival esta asentado y ahora queremos crecer por la vía de salir a Navarra, por un lado, y también queremos empezar a desplegar una mayor actividad de la fundación de acuerdo con sus objetivos de acercamiento, difusión y conocimiento del flamenco a lo largo del año ofreciendo actividades que vamos a ir anunciando después del festival.

¿De qué tipo de actividades hablamos: conciertos, talleres...?

–Por un lado, tenemos la idea de empezar a hacer una serie de actividades que tengan una continuidad respecto la difusión de la figura de Sabicas. Y por otra parte pretendemos poner en marcha a partir de octubre un archivo para la difusión e investigación en el que estamos trabajando desde hace tiempo. Queremos ofrecer a investigadores y aficionados contenidos de interés y de valor en el contexto digital tanto de las actuaciones y artistas que ha tenido el festival después de siete años de trabajo, como por los contenidos que tengan que ver con Sabicas. Y por último, otro de los objetivos que tenemos planteados es contribuir a fomentar la cantera y fomentar el nuevo talento flamenco, especialmente el navarro, pero también de cualquier lugar. Estamos trabajando en diferentes ideas, como establecer residencias, becas para artistas jóvenes... Hasta ahora nos hemos centrado en poner en marcha el festival y consolidarlo, pero ahora la idea es pese a la dificultad y desafío que presenta trabajar en este contexto, queremos empezar a desplegar estas actividades como una base y con continuidad.

"Lanzamos el mensaje de que es posible celebrar grandes acontecimientos culturales con responsabilidad"

"Nuestra filosofía es que toda la programación se impregne del homenaje a Sabicas, más allá de un espectáculo en sí"

"Queremos fomentar la cantera navarra y trabajamos en la idea de establecer becas o residencias"

EN CORTO

Cuándo y dónde. La séptima edición del FOF se celebrará del 26 al 30 de agosto en Tudela –por primera vez– y Pamplona. Se desarrollará en el Teatro Gaztambide y la sede de Bardenas Reales en la capital ribera y en Baluarte, civivox Condestable, la Ciudadela, la plaza del Ayuntamiento, la plazuela San José y el patio del Palacio de Ezpeleta en Iruña.

Los artistas. Fiel a su filosofía de acercar desde el flamenco más ortodoxo a las propuestas más transgresoras, el festival contará este año con artistas como Miguel Poveda, Vicente Amigo, Remedios Amaya, Pitingo, María Peláe, La Macanita, Labudú, RomeroMartín, Los Chichos, Kiki Morente, Pepe Habichuela, Víctor Monge Serranito o Carmen La Talegona.

Flamenco en la calle, pero con aforo limitado. Las habituales actuaciones callejeras y en los balcones, este año se desarrollarán con aforo limitado y control de accesos, bajo el nombre de Calles, Balcones y Patios. Las invitaciones para asistir están agotadas.

 

Un taller infantilUna de las novedades de esta edición es el desarrollo del taller infantil Flamenco para niños, impartido por Torombo y que tendrá lugar en el Palacio de Ezpeleta durante los días 29 y 30 de agosto. Con entrada libre, las invitaciones se pueden retirar en la web del festival.


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