Chiara Digrandi, arteterapeuta

"El arte transforma, sin duda; te permite acceder a contenidos íntimos desde otro lado"

Especialista en arteterapia, Digrandi imparte un taller de teatro foro en el seno del NIFF a cuyo resultado el público podrá asistir esta tarde (18.30 horas) en Katakrak

05.09.2020 | 00:46
Chiara Digrandi, en un rincón del Palacio del Condestable.

pamplona – Asistir a una muestra de teatro foro no es como acudir a una función convencional. Supone estar dispuesto a implicarse emocionalmente en lo que los actores y las actrices están representando, hasta el punto de que cualquier espectador puede pedir subir el escenario para ponerse en la piel de uno de los personajes, expresando su propio punto de vista, es decir, el modo en que, en su opinión, se debería actuar para solucionar el conflicto. Porque esta práctica teatral lo que pretende es representar un problema que afecta a una comunidad y obtener propuestas para resolverlo. En este caso, se hablará de la violencia machista.

¿Qué le está pareciendo el Navarra International Film Festival (NIFF)?

–Estuve en la sesión y en la mesa sobre feminismo y me pareció muy diversa. Me encantaron las propuestas y el hecho de tener una charla después de las proyecciones es un valor añadido muy grande. Y también fui a la sesión en la catedral de Pamplona. Ya solo entrar en ese sitio te pone en una disposición diferente por la magnitud de la belleza que te rodea.

Ha venido a impartir un taller de teatro foro, y la primera pregunta es la más evidente: ¿qué es el teatro foro?

–El teatro foro pertenece al teatro social; es una herramienta. La diferencia con cualquier otro tipo de teatro es que involucras al público. Es una manera de llevar al escenario temas sobre los cuales se quiere reflexionar y abrir un diálogo. Normalmente se representa un conflicto; en este caso será el de la violencia machista, y la idea es dividir a los participantes en dos grupos y que cada uno monte una pequeña obra, de cinco minutos. Al día siguiente –hoy– se representará de manera que el público podrá entrar en escena y aportar su manera de ver esa cuestión. En el fondo, se trata de despertar conciencias. Para mí es una práctica muy potente, porque es teatro, pero el público trae sus historias personales. Resulta muy emocionante.

¿La gente que participa en el taller y la que luego acude a la representación debe acudir dispuesta a abrirse a los demás?

–Hay de todo. Hay gente que sabe a lo que va y hay gente que no tanto. Yo me he leído los currículums de las personas que se han apuntado y he visto que hay quien sí ha hecho teatro social y quien está más interesada en el tema de género. La variedad del grupo es fundamental. Si solo hubiera actrices o actores podría dar lugar a un enfoque más homogéneo. La diversidad de orígenes y de edades enriquece mucho la experiencia. Eso sí, cada uno decide cuánto y cómo abrirse. No es una obligación.

¿Por qué han elegido hablar de la violencia machista?

–En algunos talleres solemos decidir el tema cuando nos reunimos por primera vez, pero en este caso no teníamos muchas horas y me pareció más práctico traer un tema elegido. Me parece un conflicto interesante e importante sobre el que hablar.

Sin duda, las mujeres hablamos mucho de este asunto, por eso quizá estaría bien escuchar más a los hombres.

–¡Claro! La idea inicial es que en el taller hubiera mitad de mujeres y mitad de hombres. Obviamente, no ha sido así (ríe), pero sí que hay cuatro hombres, lo que no está nada mal. En efecto, es un tema sobre el que todo el mundo debería hablar porque, si no, no hay solución posible.

Hay que hablar, pero, ¿y escuchar?

–Sí, sí, las dos cosas tienen que estar al mismo nivel, sin duda.

¿Cómo suele ser la primera toma de contacto?

–Depende mucho del grupo, si está acostumbrado a jugar o no. Siempre se empieza desde el juego, no metemos el tema enseguida. Hay grupos más tímidos, otros menos tímidos, pero, en general, conectar con el juego es fácil.

¿Cuáles son los principales referentes del teatro foro?

–Augusto Boal es el creador del teatro del oprimido, que es donde se ha desarrollado el teatro foro. También está Paulo Freire con la pedagogía del oprimido. Nació en Latinoamérica para llevar al escenario situaciones de opresión y de violencia contra los campesinos.

¿Y cuál es el objetivo último?

–Se trata de generar un diálogo con el público. En cuanto a los actores y a las actrices es importante que interpreten escenas lo más reales y cercanas posibles para que tanto ellos como los espectadores puedan identificarse con lo que están contando. Eso hace que quienes actúan se enfrenten a una gran transformación, porque a lo mejor están viendo un tema desde otro ángulo, ya que se juega mucho con el cambio de roles. Y al público le puede pasar lo mismo. La cuestión es si luego eso puede traspasarse a la vida real.

¿Puede?

–Yo creo que con que la gente se quede con una idea, una inquietud o con una semillita de lo que ha visto y piense en ella cuando se enfrente a una situación similar, ya es un éxito. Ahora mismo estoy terminando una formación anual en teatro social y, como actriz, me ha removido mucho interpretar algunos personajes. Me ha dado por pensar en mi propia vida y esa experiencia es algo que me llevo ya para siempre.

¿Este tipo de teatro o de experiencia puede llegar a sanar heridas?

–Sí, a reflexionar, a sanar... Eso depende de cada cual. Asistir a una representación es algo muy potente porque las reacciones del público son muy rápidas. La clave es que todo pasa a través del cuerpo, se viven y sienten las historias como si fueran totalmente reales. Yo soy psicóloga, pero en los últimos años estoy trabajando con el cuerpo y para mí es otro nivel. Se interioriza todo de una manera diferente a cuando se aborda una cuestión solo desde lo mental. En el teatro foro no estás contando un episodio de algo, lo estás viviendo en ese momento. Por ejemplo, cuando a un actor le toca interpretar un rol con el que no se identifica nada, como el del agresor, no lo pasa bien, pero a nivel emocional es muy potente. Remueve mucho. Y el público de pronto puede reconocer que ha vivido algunas cosas en las que ni había reparado.

¿Qué experiencias ha vivido hasta ahora con esta práctica?

–Hasta ahora he participado como actriz y también he acudido como público a distintas representaciones. Y son experiencias muy emotivas. La persona que ejerce de facilitadora debe cuidar mucho al grupo y al público, porque a veces se dan situaciones muy duras. A la vez, hay gente que se abre y se da el permiso de contar su historia. Es muy bonito.

Hace años que trabaja como arteterapeuta, empleando, sobre todo, la fotografía y el vídeo, ¿puede el arte transformarnos?

–Sí, sin duda. La conexión con la belleza es muy transformadora. El arte te permite acceder a contenidos íntimos

desde otro lado. En el momento en que creas algo, te estás proyectando en ese objeto sin pasar por un nivel consciente. Lo simbólico, lo no verbal y ese tercer elemento –el objeto– que completa la relación entre el terapeuta y el paciente es muy interesante.

Trabaja mucho con la fotografía, ¿cuántas cosas dicen de nosotros las imágenes que tomamos?

–Muchas cosas, y también las fotos que guardamos y las que no.

Participó en el taller de Oliver Laxe, ¿cómo fue la experiencia?

–Uf (se emociona), fue transformadora. Volví del taller muy vulnerable, con las emociones a flor de piel, y muy fuerte a la vez. Muy centrada, muy empoderada, y para mí eso lo resume todo. Ha sido una experiencia de vida; el cine ha sido una excusa muy bonita y estimulante, pero a nivel humano ha sido muy potente. Oliver es una persona muy especial y creó el espacio para que pudiera pasar esto.

última jornada del NIFF

Sesión LGTBI+. El NIFF 2020 finalizará hoy con numerosas actividades, comenzando, entre las 11.00 y las 12.30 horas en el Condestable con la sesión de películas que abordan la cuestión LGTBI+. A saber: Salvo Crepúsculo, de Mario Hernández; Preziso Dizer que te Amo, de Ariel Nobre; Para Verónica, de Fran Lipinski; Transversales, de Rafaella Gnecco y Jorge Garrido, y Blue Boy, de Manuel Abramovich. A continuación se celebrará una mesa redonda.

Sesión salud mental. Entre las 17.00 y las 18.35 horas en la ENT, con: Era yo, de Andrea Casaseca; Oscuro silencio, de Ignacio Benedetti, y Monumental, de Rosa Berned. A continuación se celebrará una mesa redonda.

Sesión Quarantine Film Challenge. Entre las 11.00 y las 13.00, en la ENT se proyectarán películas realizadas en Pamplona durante el confinamiento.

Sesión Navarra Film Challenge. Después de las películas realizadas durante la cuarentena, se exhibirán las cintas creadas durante el festival.

Gala final. A partir de las 20.30 en la Catedral. Abierta al público hasta completar el aforo.

"Hay gente que acude como público y que de pronto se abre, como si se diera permiso para compartir su historia; eso es muy bonito?