La moral mundial, a examen en un thriller

25.09.2020 | 01:27
Candela Peña y Raúl Arévalo protagonizan 'Black Beach'.

Carlos, un alto ejecutivo, debe mediar el secuestro de un ingeniero de una petrolera americana en áfrica

'black beach'

Dirección: Esteban Crespo. Guion: Esteban Crespo, David Moreno. Reparto: Raúl Arévalo, Candela Peña, Paulina García, Melina Matthews, Luka Peros, Amber Williams, Emilio Buale, John Flanders, Kristof Coenen, Jimmy Castro, Bella Agossou, Julius Cotter, Fred Adenis, Olivier Bony, Babou Cham, Fenda Drame. Género: Thriller. País y duración: España (2020), 110 minutos.

 

la injusta realidad que rige África, el alcance de los hilos invisibles de las multinacionales y la supremacía del hombre blanco son el telón de fondo de Black Beach, de Esteban Crespo, como radiografía de la moralidad y el contraste social que parecen regir el sistema global. Protagonizado por Raúl Arévalo y Candela Peña, el thriller llega a las salas de cine tras su paso por la Sección Oficial de la 23 edición del Festival de Málaga, para ofrecer cierto ejercicio de reflexión.

El propio Crespo, que debutó en la gran pantalla en 2017 con el filme Amar, explica que en la trama "se hace patente el engranaje gigantesco, complejo e incomprensible que sustenta en la actualidad cualquier conflicto en cualquier lugar del mundo". Y lo muestra a través de un viaje, el de Carlos –Arévalo–, un alto ejecutivo a punto de convertirse en socio de una gran empresa, que recibe el encargo de mediar en el secuestro del ingeniero de una petrolera americana en África. El incidente pone en peligro la firma de un contrato millonario, pero pondrá en jaque también al protagonista, al enfrentarle con las consecuencias de sus acciones del pasado como cooperante en el país y obligarle a decidir entre sus intereses profesionales y personales.

Precisamente ha sido personal, y mucho, el proyecto para el propio director, ya que la idea original partió de un trabajo que realizó en Guinea Ecuatorial como cooperante. De hecho, una cárcel del país centroafricano llamada Black Beach, conocida por todas las atrocidades que sufren sus presos, da título y poso a la historia, cruda y real, que además de entretener, busca sacudir la conciencia del espectador.

Porque la película, rodada en Ghana, Bruselas, Canarias, Toledo y Madrid, "tiene un complejo contenido dramático que gira más en torno a lo personal que a lo general. Y el interés está más próximo a los sentimientos de los personajes", explica Crespo, nominado al Oscar en 2012 por su cortometraje Aquel no era yo.

En este desarrollo será clave el personaje de Arévalo, quien después de años regresa a África con el objetivo de evitar el secuestro de un ingeniero, pero al reencontrarse con los fantasmas de su pasado, deberá lidiar con su compromiso laboral. En opinión del actor, la clave de la película está en que "la ambición de poder mueve el mundo y que no vale lo mismo la vida de un negro que la de un blanco".

Se inicia así "un thriller de acción que pretende ser una descarnada historia de redención", avanza Crespo, sobre "un mundo gobernado por una elite empresarial sin escrúpulos capaz de manipular la política internacional, e incluso hasta las Naciones Unidas" que dibuja en el largometraje. ¿Y en este escenario, queda algo de luz que ilumine tenuemente esta Black Beach? El desarrollo del filme dicta sentencia.