Angel García-Sanz Marcotegui: "Hay que superar tanto el panvasquismo a ultranza como la oposición por principio a cualquier manifestación vasquista"

06.06.2021 | 00:37
García-Sanz Marcotegui, catedrático de Historia Contemporánea y profesor en la UPNA. Foto: cedida

García-Sanz Marcotegui (Morentin, 1949) refleja en su último libro la opinión de los diferentes sectores sociales acerca del euskera en Navarra entre los años 1860 y 1939

Presentada hace unos días en la Feria del Libro de Navarra que concluye hoy, la obra de García-Sanz Marcotegui bucea en el pasado para comprender el devenir de la lengua vasca en Navarra.

¿Cómo define la situación del euskera en nuestra comunidad en el periodo estudiado, de 1860 a 1939?

–La situación fue siendo cada vez más crítica, a pesar de la conciencia generalizada de que su uso retrocedía progresivamente en numerosos valles, sobre todo de la parte nororiental de Navarra, y de los continuos llamamientos a su conservación.

En el libro puede leerse que las clases altas desdeñaban el euskera, y que se consideraba "el lenguaje de la clase rústica e ignorante" que, en cuanto podía, aprendía castellano para no ser considerada inferior... ¿esto era así o era parte de una manipulación contra esta lengua?

–En líneas generales puede decirse que es cierto, pero, excepto lógicamente los vascófilos más entusiastas, gran parte de la población, no solo las clases altas, tenían una actitud pasiva y de indiferencia hacia el euskera; por lo demás, los casos de Ituren, Garralda, Baztán, revelan que había un interés evidente por aprender castellano por las ventajas que reportaba su conocimiento.

¿Desde qué sectores y qué opiniones se acorralaba entonces la lengua vasca?

–Los ataques directos al euskera eran muy escasos, lo que había era un repudio frontal a las actividades que se atribuían a muchos de sus defensores. Los que más se oponían eran los liberales y los republicanos, al considerar que aquellos perseguían objetivos políticos con los que estaban en completo desacuerdo: la unión vasco-navarra y el nacionalismo vasco, así como la utilización del euskera para atacar al liberalismo y más tarde a la República. Cuando algunas iniciativas en pro del euskera eran promovidas por personalidades que proclamaban su españolismo, los liberales, caso del periódico El Demócrata Navarro, y los republicanos las apoyaban.

Llegó a prohibirse en muchos pueblos de Navarra que se hablase euskera en las escuelas... ¿Cómo ocurrió esa prohibición, de dónde vino?

–Al igual que sucede con los clérigos, por lo que hoy sabemos no se puede generalizar. Hubo maestros que prohibieron hablar en euskera, pero es difícil concretar en qué medida lo hicieron también fuera de la escuela o en cuál utilizaron el anillo dentro de ella. Paradójicamente algunos de los pocos casos conocidos de esta última práctica fueron navarros euskaldunes. De otros se sabe que hablaron en la lengua propia durante toda su carrera profesional o que procuraron solventar el problema pedagógico derivado de que sus alumnos no hablaran castellano (por ejemplo, una maestra en Bera). Para avanzar en esta cuestión habría que consultar las colecciones completas de los periódicos profesionales del Magisterio (El Magisterio Navarro, El Amante del Maestro, La Escuela y el Hogar, El Faro Escolar, El Boletín Escolar o El Boletín de Educación), casi todos hoy prácticamente desconocidos.

Cuénteme alguna otra polémica que le haya llamado la atención de aquel periodo, o que crea que ahora, en estos tiempos que vivimos, nos llamaría mucho la atención...

–Me ha llamado especialmente la atención la diferente opinión dentro de los propios pueblos respecto a la conservación del euskera y la utilización del castellano. Una polémica muy interesante es la que surge a finales de la tercera década del siglo XX entre quienes tenían una visión negativa del porvenir del euskera (Fermín Irigaray, Larreko) y otros para los que era más positiva (Bonifacio de Echegaray). En sentido contrario, en lo que había unanimidad es que, más allá de la represión, la responsabilidad última del retroceso del euskera era de los propios navarros por su "vergonzosa pereza", "indolencia", "abandono", "desidia" "incuria", "inercia" "apatía", "falta de voluntad" o "desprecio de los mismos naturales". En estos dicterios destacaron los euskaros y los nacionalistas vascos que también llegaron a hablar de "traidores", "criminales" o "malos navarros". A este respecto, se aludió a la "debilidad de la raza", pese a presentar siempre a los navarros como indómitos y valientes frente a sus adversarios. Incluso Campión llegó a echar de menos la energía y la decisión de la Ribera para defender el euskera.

¿Cómo ha sido la labor de documentación e investigación para llevar a cabo este libro? ¿En qué fuentes ha buceado?

–Los materiales para este libro, que sigue la línea de otros de mayor calado, como los de Blanca Urmeneta, Xabier Erize o Juan Madariaga, los he venido recogiendo desde hacía muchos años, pero fue la pandemia la que me impulsó a redactarlo mientras estuve confinado en el pueblo. Además de fuentes de diversos archivos (General de Navarra, Diocesano de Pamplona, etc.) he utilizado la prensa periódica de todas las tendencias, así como publicística de signo ideológico muy variado.

Por sus investigaciones en la Historia, ¿desde cuándo puede decirse que el euskera se ha utilizado como arma política?

–Llama la atención la suspicacia de algún periódico al considerar que los viajes del príncipe Bonaparte a mediados del XIX para estudiar la lengua podían esconder un propósito de anexión del país vasco-navarro a Francia. Después la Asociación Euskara de Navarra y los euskaros en general despertaron la sospecha de que actuaban por motivaciones políticas, lo que, desde luego, se hizo evidente con la fundación del PNV en Navarra en 1910. Desde luego, tales apreciaciones se vertían desde una perspectiva política españolista que ponía énfasis en la unidad nacional.

Lamentablemente, aunque se ha avanzado, todavía hay muchas cosas que superar... A su juicio, ¿cuáles?

–Para evitar una fractura social es necesario llegar a un consenso mínimo entre todos los sectores sociales, lo que únicamente se conseguirá superando las reticencias mutuas, justificadas o no, de unos y otros. En concreto es preciso superar tanto el panvasquismo a ultranza como la oposición por principio a cualquier manifestación vasquista.

Al leer en algunas páginas del libro la palabra 'euskaros', me viene a la mente Joxe Ulibarrena, su voluntad incansable de conservar esa cultura de la que descendemos y por la cual creó su museo etnográfico, hoy lamentablemente poco apoyado... ¿Corremos todavía el riesgo de ver desaparecer esa cultura que ha sido constructora de nuestra identidad?

–A fuer de sincero, no puedo ir más allá de la mera especulación sobre la suerte del euskera y de la cultura vasca entre nosotros. Ahora bien, considerando que no pocos tratan de diseñar el futuro de la lengua en función de lo que dicen que ocurría en el pasado, creo necesario que quienes tiene que tomar decisiones al respecto deben huir de interpretaciones simples de ese pasado. En este sentido tendrían que reparar en que el ayer presenta numerosos interrogantes y es erróneo considerar las posturas inamovibles e invariables a lo largo del espacio y del tiempo. Por poner un ejemplo, mientras en el pasado los máximos defensores del euskera eran las derechas (tradicionalistas, conservadores, euskaros y nacionalistas vascos), en la actualidad son las izquierdas y diversos movimientos sociales, de género, etc. los que desempeñan ese papel y, además, cabe señalar, que lo hacen con el mismo espíritu cruzadista del que se hacía gala antaño.

la obra

Editorial. La situación del euskera en Navarra (1860-1939).

Editorial. Lamiñarra.

Páginas. 304.

Precio. 20 euros.

"Lo que había era un repudio frontal a las actividades que se atribuían a muchos de los defensores del euskera"

"Incluso Campión llegó a echar de menos la energía y la decisión de la Ribera para defender el euskera"


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