María Bayo: "Si Gayarre viese el panorama actual de la música clásica se echaría las manos a la cabeza"

Después de tres largos años, la soprano vuelve a los escenarios navarros y lo hace a lo grande, con un homenaje a Julián Gayarre dentro del Clásica Plus

26.07.2021 | 16:29
La soprano María Bayo.

El Festival Clásica Plus arranca este miércoles, día 28, y qué mejor forma de hacerlo que con un concierto de la soprano navarra María Bayo que servirá, como matiza la cantante, para homenajear la figura de Julián Gayarre, además de para realizar un recorrido por toda su trayectoria sobre los escenarios. La cita será a las 20.00 horas en la Sala de Cámara de Baluarte y previamente, también enmarcado en el festival, el civivox Condestable acogerá la charla El caso Puccini, a cargo de Juan Lucas (18.00 horas). Sobre el concierto, su trayectoria y su visión sobre la música clásica en general ha charlado Bayo con DIARIO DE NOTICIAS.

Vuelve a los escenarios navarros después de bastante tiempo. ¿Qué sentimiento le produce?
–Siento mucha alegría por poder reencontrarme con el público de Pamplona. Me hace mucha ilusión volver a esta tierra y mostrar este tipo de música tan importante, que es la música de cámara. Es una pena que cada vez se haga menos y que se esté perdiendo, y por ello me da mucha alegría que este festival haya apostado por un recital de estas características. Pero bueno, no voy a negar que también vengo con ciertos nervios...

Después de 35 años de trayectoria profesional, ¿María Bayo sigue teniendo nervios a la hora de subirse a un escenario?
–Sí. En primer lugar porque aquí hay una carga emocional fuerte ya que esta es mi tierra. Lógicamente, llevo muchos años sobre los escenarios, pero siempre hay cierta emoción, cierto nerviosismo, porque nunca sabes realmente qué va a pasar. Esto es la magia del directo, que al mismo tiempo permite que el público lo viva y lo guste y lo deguste de otra manera. Pero sí, siempre, siempre hay un punto de nervios.

¿Qué le parece participar en un festival como lo es Clásica Plus?
–Estupendo. Sobre todo porque en esta época del año se hace menos música y la gente está con más ganas de salir a la calle y escuchar música. Además, la calidad siempre es importante y en este festival se ve que se ha apostado por ofrecer esa calidad. Espero que esto haga que el público quiera acudir a los eventos y los conciertos. Me parece muy importante que festivales como este, que apuesten por este tipo de música, tengan apoyos, y por eso estoy yo aquí, porque considero que hay que fomentar estos festivales de estos formatos.

¿Cómo va a ser el concierto que ofrece este miércoles?
–Recoge todo lo clásico que he hecho a lo largo de toda mi carrera. Hay una parte barroca, con cuatro ariestas al comienzo del concierto, y luego pasamos a la parte francesa, la cual he cultivado siempre en mis conciertos, en los que siempre ha habido una parte bien francesa, bien alemana. Y, por supuesto, habrá una parte española. Tengo muchas ganas de esto último porque ahí se realizará un homenaje a Antón García Abril, que se nos ha ido hace muy poco, y a otro amigo muy querido mío que siempre ha estado en mi carrera, acompañándome en mis discos, que es Antoni Parera Fons. A este le hago una composición de unas nanas, que ya hice hace tres años en Japón, pero esta vez con todo el ciclo de nanas. En definitiva, el concierto es un espejo de todo lo que realmente he ido haciendo durante mi carrera, es decir, barroco, parte francesa y parte española.

¿Y hay algo inédito, algo que el público que acuda a esta cita sea el primero en ver?
–Sí que hay novedades, porque hay cosas que no he cantado nunca. Por ejemplo el ciclo de Poulanc, donde hay cinco canciones que son novedades para este recital. O las canciones de mi amigo Antoni Parera Fons, entre las que también hay tres nanas que nunca he cantado. Sí, se podría decir que hay novedades y que son importantes, además, dentro de este concierto recital.

Como navarra que es, ¿qué siente hacia la figura de Gayarre como para querer dedicarle un homenaje con este concierto?
–Julián Gayarre ha sido una figura emblemática en esta tierra. No podemos olvidar que estamos hablando de un hombre que paseó el nombre de Navarra por todo el mundo. Y lo hizo, además, en tiempos muy complicados. Él y otras figuras emblemáticas tenían que coger barcos que tardaban un mes o mes y pico en llegar a su destino; no era como coger un avión y aterrizar en tu destino en unas pocas horas. Yo tampoco lo tuve fácil, porque estamos hablando de que cuando empecé, hace 35 años, tenía que coger un tren para atravesar todo Francia para estudiar en Alemania. Pasaba casi un día de trayecto. La memoria es corta, pero en realidad las cosas han cambiado muchísimo en estos últimos años. Y por eso siempre me gusta remarcar que figuras como Julián Gayarre o Pablo Sarasate, así como otros grandes músicos que tuvimos en nuestra tierra, no tuvieron el camino fácil, y aún así consiguieron llevar el nombre de Navarra por todo el mundo.

Además de los problemas de movilidad que ha mencionado, usted se marchó de Navarra siendo muy joven. ¿Cómo fueron aquellos inicios?
–Terminé la carrera y tuve una beca del Gobierno de Navarra que me costó muchísimo conseguir, aún teniendo las mejores notas del conservatorio. Me costó una barbaridad, y por esto también quiero reivindicar que a veces la política se mete dentro de las artes, cuando deberían dejarlo un poco más a parte. Como no me la daban, decidí marcharme por mis propios medios y, al final, cuando ya llevaba dos o tres meses allí en Alemania, me la concedieron. Luego sí me apoyaron con el Premio Príncipe de Viana, que fue para mí un espaldarazo enorme porque me lo dieron muy joven, viendo la trayectoria internacional que ya tenía. Luego he tenido muchos otros premios, como le Nacional de Música, la Medalla de Oro al Mérito de las artes por la divulgación de España a través de toda mi carrera... Y muchos más que me han hecho la vida muy agradable en estos momentos.

Lo cierto es que su trayectoria está llena de galardones, algo que habrá supuesto un gran sacrificio, así como renunciar a muchas cosas.
–Así es. Se pone de manifiesto en el espectáculo Divina Cleopatra con el cual, por cierto, volveré a Pamplona, al Teatro Gayarre. En él ya cuento qué ha sido mi vida profesional y las dificultades con las que me he ido encontrando a lo largo de estos años. Cuando te subes al escenario, notas cómo la gente piensa que eso que haces es muy bonito y muy fácil, pero no es nada fácil conseguir una carrera como la que yo he tenido. Tienes que renunciar a muchas cosas. Yo lo hice, por ejemplo, cuando renuncié a ser madre joven. Tuve la gran suerte de poder hacerlo aunque ya a unos años avanzados, pero en aquel momento, cuando era más joven, no podía permitirme tener una familia. La carrera implica muchos sacrificios y dejar muchas cosas de lado.

Acaba de asumir el más alto cargo en el Centre de Perfeccionament del Palau de les Arts de Valencia. ¿Puede compaginar esta labor con su carrera sobre los escenarios?
–Sí, lo voy a poder compaginar. La labor que vamos a llevar a cabo en el centro es muy importante porque vamos a estar con diez alumnos durante dos años y les vamos a hacer una especie de introducción en el mundo de la ópera. Pero sí, tengo conciertos míos programados y lo podré compaginar. Al final, no estoy sola en el centro.

¿Qué cree que diría Gayarre si viera cómo es hoy en día el mundo de la música clásica?
–Yo creo que se echaría las manos a la cabeza, porque hay que denunciar muchísimas cosas. Sobre todo, ese empoderamiento de lo que es la imagen en contra de lo que es la música. Vivimos en un mundo muy visual y olvidamos que la música clásica, sobre todo, está basada en el oído, la acústica y las buenas salas. La música clásica se escucha, y últimamente se está reivindicando demasiado lo que es la imagen olvidando la base principal, que es la música, el compositor... A veces, en los carteles no se anuncia el Cossì fan tutte de Mozzart, sino el Cossì fan tutte del señor que está haciendo la puesta en escena, y eso me parece aberrante. Es alucinante llegar a este punto. Creo que hay cosas positivas, por supuesto, pero también hay cosas muy negativas. Y Gayarre se tiraría las manos a la cabeza.

Y usted, ¿cómo ve este mundo? ¿Considera que sigue siendo machista, como han declarado diversas compositoras, directoras e intérpretes?
–Hombre, a lo que yo me dedico particularmente no puede ser machista porque mis personajes son mujeres. Pero lo que sí es machista es el mundo que dirige todo esto, es decir, los directores de teatro, de orquesta, etcétera. En Pamplona por lo menos hay una directora a cargo de la Orquesta Sinfónica de Navarra –Mª Antonia Rodríguez, también directora de la Fundación Baluarte–, pero no es lo habitual. Y a esto se suma que la gran mayoría de estos directores no han hecho una carrera musical. Ya va siendo hora de que nos dejen algo de espacio a nosotras.

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