Sara Baras / Bailaora y coreógrafa

Sara Baras: "Está todo tan feo, raro y con tanto sufrimiento que realmente hay necesidad de sentir algo bonito"

16.03.2022 | 00:38
Escena del estreno de 'Alma' en 2021 en Sevilla.Foto: Eduardo Briones

La bailaora y coreógrafa gaditana volverá a subir al escenario en Baluarte con su espectáculo 'Alma', una fusión melódica de flamenco y bolero que rinde tributo a su padre

PAMPLONA Alma, una fusión de flamenco y boleros dedicada a su padre, es el último espectáculo de la bailaora y coreógrafa gaditana, que llega a Pamplona los días 19 y 20 de marzo. Con más de 30 años de trayectoria sobre los escenarios y 16 espectáculos presentados junto a su compañía, esta última entrega se caracteriza por mezclar el baile enérgico del flamenco con la suavidad de un típico baile bolero.

¿Qué puede contar sobre Alma, próximamente en Pamplona, para quienes no lo hayan visto?

–Es un espectáculo que fusiona los boleros con el flamenco, una fusión un poco más profunda en el sentido de meter melodías de siempre dentro de palos del flamenco. Y no solo en la parte musical, sino en la coreográfica, en la iluminación, en la escenografía, en el vestuario también. Es un espectáculo con una energía preciosa, que dedicamos a mi padre, que era un enamorado de los boleros y preguntaba siempre por la riqueza y la dificultad de los palos del flamenco, tanto rítmicos como de melodías y todo lo que envuelve el flamenco, que es un arte con mucha riqueza. En este caso, la fusión es algo muy bonito y está hecha con mucha alma; estamos todos entregando el cien por cien de nuestra alma.

¿Por qué ese nombre, a qué hace referencia?

–Se siente precisamente así: al ser melodías de siempre y tener esa tradición de los palos del flamenco. Somos fieles a lo que sentimos hoy, pero respetando todo lo que traen aquellas melodías del flamenco tan de siempre. Somos de corazón flamenco con alma de bolero, como si tuviera esa esencia de algo más al poder añadirle el alma de bolero. Y por otro lado, parece que las circunstancias y las cosas que pasan en la vida lo convierten todavía en algo más especial, porque esto era dedicado a mi padre, que falleció hace dos meses, y parece que su alma está con nosotros, y la nuestra con él.

¿En qué se diferencia de sus anteriores espectáculos, qué novedades trae?

–Hay artistas invitados con versiones de distintos boleros (Juana la del Pipa, Alonso Rancapino Chico, Israel Fernández), que tienen mucha alma, pureza y verdad. Ellos entregan mucho aparte de su técnica y le dan a Alma todavía más sentido si cabe. Sí es diferente el montaje en sí, el idioma de boleros, la escenografía, el vestuario, la coreografía y todo está fusionado con otro registro musical tan especial. Cuando escribía el guion sobre esta obra, parecía que fuese un disco en vez de una obra dramática de baile, porque es como si fueran diez boleros metidos en diez palos del flamenco. Eso le da una sensación muy distinta a otros espectáculos. El flamenco es un baile con mucha energía y potencia, y el típico baile de boleros lo contrario, muy dulce, muy suave. Eso hace que fusione muy bien en el baile y haya mucha diferencia.

El espectáculo rinde tributo a su padre, pero también su madre tuvo influencia en su formación artística. ¿En qué medida le ayudaron ellos a llegar a ser quien es ahora?

–A ellos les debo todo. Mi madre era una enamorada del flamenco y mi padre de los boleros, por eso aquí hay esa fusión tan bonita. Ella me enseñó a amar el flamenco y él a amar los boleros. El poder hacer las dos cosas es algo que está lleno de gratitud y de cosas bonitas. Y creo que eso es muy importante, hoy día más. La nuestra es una compañía privada que se mantiene del público y gracias a ellos seguimos ahí. Ya hemos pasado los 25 años y tenemos muchas sensaciones vividas dentro de la compañía, y todo es de agradecer. Y poder hacer un espectáculo cuya base ya viene cargada de energías bonitas es un regalo. La música está a cargo de Keko Baldomero, el director musical de la compañía, y ha hecho una cosa preciosa al fusionar el flamenco con los boleros manteniendo la cuadratura, el ritmo y la melodía del palo del flamenco. Es un trabajazo que ha hecho del que me siento muy orgullosa.

¿Cómo han sido estos años de pandemia para Sara Baras y la compañía, cómo les ha afectado a la hora de trabajar y crear?

–Han sido momentos muy difíciles. El separarnos y no poder estar juntos ha sido un aprendizaje. De esa manera se le da valor a otro tipo de cosas: ahora nadie desprecia ni un segundo de la entrega. Ha sido muy duro para los que no han podido mantener su trabajo, y hay mucha gente que ha sufrido mucho. Pero sacando la parte positiva, el estar acostumbrados a viajar tanto y a estar tanto tiempo fuera de casa, he podido disfrutar de mi hijo, de mi pareja y de mi casa. Ha sido un aprendizaje muy grande, hemos tenido que reinventarnos para poder seguir adelante. Ensayar con una pantalla en medio parecía impensable pero nos hemos adaptado para seguir adelante. Y después, el valor del trabajo en equipo, de los músicos, los bailarines, los técnicos... ha sido difícil que todo encajara, y todavía hay momentos muy distintos de lo que vivíamos antes. Pero intentamos adaptarnos y dar las gracias por poder seguir ahí.

Ha estado en Pamplona antes, recibiendo recientemente la Medalla de Oro de las Bellas Artes y actuando también en el festival Flamenco On Fire, pero después de recorrer los mejores escenarios del mundo, ¿qué supone para Sara Baras actuar en Pamplona, una ciudad tan vinculada al flamenco?

–Me siento muy querida en Pamplona. Bailar aquí me ha acercado mucho al público y se ha convertido en una relación preciosa de la que me siento muy orgullosa y me hace mucha ilusión. Y hace dos semanas en Baluarte, al que también tengo mucho cariño, al recoger la Medalla de Bellas Artes fue la primera vez que entraba en el teatro por la puerta principal. Se me hacía raro, siempre he entrado por la puerta de artistas. Y en breve tengo la ilusión de volver con Alma. Lo pienso aprovechar, voy a dejarme el alma, el corazón y lo que haga falta, me apetece muchísimo y doy las gracias a ese público que siempre nos trata con un cariño precioso.

¿Cómo valora la situación actual del flamenco en España? ¿Qué diagnóstico podría hacer desde su perspectiva de artista de largo recorrido?

–Una de las riquezas que tiene el flamenco es el abanico de posibilidades, de palos, de estilos: es un arte muy amplio. Ahora hay artistas para todo y un nivel muy bonito y comprometido. También hay muchas ganas de agradecer a nuestros maestros todo lo que nos enseñaron y por haber puesto el flamenco en el sitio que se merece. Ese respeto tiene que estar muy presente. Por otro lado, da un poco de pena pensar que necesitamos más ayuda para que la gente joven pueda tener espacios donde crecer y desarrollarse para dedicarse al flamenco de una manera seria. Pero encuentro que el flamenco está en un momento muy bueno. Y tengo que señalar que gracias a todos los artistas como Paco de Lucía, Camarón, Manolo Sanlucar, Enrique Morente, se nos abrieron las puertas del mundo. El flamenco nos representa y es un arte grande.

¿Como representante del flamenco, qué quiere mostrarle al mundo, cuál es su aportación personal?

–Pensar que después de tantos años hay un sello propio da mucho que pensar. Este arte tiene muchos estilos y hay muchos artistas maravillosos a los que admiro profundamente. Pero lo que es importante es el poder demostrar el respeto y el amor a nuestro arte. La seriedad, la responsabilidad de estar en el sitio con el respeto que se merece. Eso es lo que te hace después crear tu propia identidad, que yo espero que sirva a mucha gente joven como ejemplo. Trabajar en equipo, el esfuerzo, luchar por lo que te gusta, entregar el cien por cien de lo que eres para defender lo que quieres ser en tu vida, son valores que me encantaría que mi hijo aprendiera. Hay que ser agradecida, y escuchar los consejos no solo de tus maestros, sino de las personas que te ayudan. Ese cúmulo de cosas es lo que pienso que puedo dejar en un arte al que quiero tanto.

Como artista, a la hora de aprender y crear ha bebido de otros y se ha inspirado en otros que estaban antes. Y ahora que las generaciones futuras van a tomarle como ejemplo, ¿qué le gustaría que aprendieran y heredaran de Sara Baras, qué legado le gustaría transmitir?

–Me encantaría que sintieran que los sueños se cumplen, si luchas por lo que quieres y trabajas. El ser fiel a lo que sientas, pero siempre trabajando y luchando por mejorar. Tener los ojos abiertos y aprender de los artistas. La técnica es súper importante, para que te dé un nivel en el que puedas olvidarte y dejarte llevar por lo que sientes. Y el respeto a todas las profesiones alrededor de la tuya: bailarines, músicos, técnicos de escenografía, iluminación, producción; el teatro, la taquilla, el regidor, el sastre. Tiene un mundo entero. El trabajo en equipo, si está bien hecho, te hace crecer muchísimo más.. Me encantaría transmitir eso y que pudieran, dentro del respeto y de que sea un arte serio, entregar el cien por cien del alma para poder dejarse llevar por el corazón y que la técnica dé más libertad para poder expresarlo.

¿Cree que la mujer tiene el lugar que merece en el flamenco o todavía queda camino por recorrer?

–Nuestra generación valora independientemente de si es mujer u hombre, y se nota la cantidad de mujeres que hay ahora en el flamenco a diferencia de antes. Por supuesto, antes las había y eran maravillosas, pero viajaban y salían más los hombres. Eso hoy día no lo tenemos y hay, en el flamenco, mujeres maravillosas igual que hombres maravillosos. Estamos muy igualados.

Bailar en tiempos de guerra tiene que ser difícil, pero necesario al mismo tiempo. ¿Qué puede aportar la cultura y la música al mundo en estos momentos tan complicados que atraviesa la sociedad?

–Está todo tan feo, raro y con tanto sufrimiento que realmente hay necesidad de poder sentir algo bonito. El arte en sí ya tiene un mensaje, y en este caso se disfruta mucho pudiendo vivir el directo y pudiendo sentir la entrega de artistas que van a dejarse el alma para que podamos vivir un rato bonito a través de la música, la danza, la escenografía, el esfuerzo, los recuerdos y la belleza. Para después salir del teatro y volver a la realidad con ese respiro de arte, para llevarlo lo mejor que podamos. La cultura es el reflejo de grandes valores, y es necesario recordar y sentir eso.

Mirando hacia delante, ¿qué planes tiene a partir de ahora?

–Este año soy imagen de Andalucía y acabamos de rodar el anuncio, que va a salir dentro de poco. Aparte de toda la gira de Alma, que es preciosa. Tenemos un par de años de Alma sin parar, y compaginado con los otros proyectos que tenemos, por ejemplo el del síndrome de Rett, ya que soy madrina de la Asociación Mi Princesa Rett y tengo la suerte de colaborar en muchos proyectos de divulgación, ayuda y recaudación. Entre una cosa y otra, casi no queda tiempo y lo demás es disfrutar de mi hijo y de mi familia.

"Me encantaría que sintieran que los sueños se pueden cumplir, si luchas por lo que quieresy trabajas"

"En el flamenco hay mujeres mavarillosas igual que hombres maravillosos, estamos muy igualados "

"Poder hacer un espectáculo cuya base ya viene cargada de energías bonitas es un regalo"

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