La aldea global

Georgina

02.04.2022 | 00:15

La aparición de plataformas televisivas como HBO o Netflix revolucionó el negocio de la tele de pago, haciendo de la calidad marchamo y sello importante, produciendo una cadena de series y películas de excelente calidad y merecido prestigio que se abrió paso en el mercado de la tele por cable. La calidad se convirtió en sello de excelencia y presencia en el mercado tanto en el contenido de los guiones como en el manejo de la fotografía, luminotecnia y otros parámetros de producción visual. Así, las producciones de estas plataformas superaron la calidad media de las teles convencionales, que se vieron superadas por las nuevas producciones auténticas creaciones de luz y sonido como es el caso de Georgina, producción de Netflix sobre la vida cotidiana de una famosa, como es el caso de la mujer de Cristiano Ronaldo y su familia en un ejercicio lujoso, atractivo y punto escandaloso de este ídolo de masas, atrapado por la fama, el aplauso popular y el reconocimiento de su quehacer profesional. En una mansión de lujo, rodeada de jardines, piscina y estancias suntuosas, la vida de la familia de Cristiano se desenvuelve en un ambiente de riqueza, comodidades y caprichos desde coches de lujo a jet privado para alcanzar cualquier punto del mundo. Es el premio de la fama, la riqueza en todo su esplendor, lo más exquisito en el vestir, comer, y otras comodidades del existir. Es una producción de escándalo en la que los personajes se desenvuelven con descaro, lujo y prosperidad. Georgina y los suyos viven en el olimpo de los elegidos por el dinero, el éxito y el triunfo social, que resultan agresivos para la condición socioeconómica de la mayoría de los humanos que viven con dificultad para llegar a fin de mes, y envidian ilusionados las vivencias de estos ídolos que llenan los estadios y gozan una vida llena de momentos de éxtasis y triunfo deportivo. Son mundos enfrentados y necesarios en esta sociedad de consumo y despilfarro.

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