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Jesús CifuentesCantante de Celtas Cortos

“Contra todo pronóstico, logramos colarnos en el universo sonoro de varias generaciones”

Uno de los grupos más icónicos del rock español, Celtas Cortos, celebra su 40º aniversario con una gira de diez conciertos. Uno de ellos será en el Navarra Arena, este sábado 28 (21.00 horas).

“Contra todo pronóstico, logramos colarnos en el universo sonoro de varias generaciones”Javier Salas

PREGUNTA: Empecemos por el principio. La de los ochenta fue la época de la Movida, del heavy metal, de los nuevos románticos, del rock radical vasco… ¿Cómo fue que a unos chavales de Valladolid les diera por el folk?

RESPUESTA: Porque veníamos de ese momento de la Transición, de la emergencia, me refiero al verbo emerger, de todas las regionalidades. La cultura tradicional para nosotros era una cosa muy importante por la identidad del territorio y por todo lo que hay detrás de ese concepto de la tradición como bagaje y como esencia y como espíritu de una larga trayectoria, de un gran acervo colectivo de la cultura. Corría por nuestras venas esa inquietud, pero también, obviamente, todo lo que estaba sucediendo, pues yo he crecido con La Polla Records y con Kortatu, y bueno, ahí había ya un concepto de mestizaje iniciático y de una convergencia también de gente de muy distintos entornos que nos llevó hasta este lugar. Se formó ahí una amalgama de muchas músicas: lo tradicional, la música atlántica, el rock and roll, el jazz, y con ese concepto tiramos para adelante sin que nadie nos esperase y como una rara avis, también con tintes sociopolíticos en los textos. Ahí empezamos a caminar y, contra todo pronóstico, logramos colarnos en el universo sonoro de varias generaciones.

“En los comienzos nuestra querencia, desde luego, era primero la amistad y después la música; vivíamos el ir a ensayar como ir a una peña”

P: Dice contra todo pronóstico, y es cierto. Para Celtas Cortos fue vital la figura de Paco Martín, un caza talentos a la antigua usanza que llegó a hipotecar su casa para grabar un disco de Los Hombres G. En su caso, no sé si llegó a tanto, pero realmente no parecían un grupo destinado al éxito que finalmente alcanzó, ¿no?

R: Totalmente. Ya te digo que fue contra todo pronóstico. Nadie nos esperaba y conseguimos hacernos un hueco para sorpresa de todo el mundo, porque además éramos un grupo gestado en un barrio sin ninguna estética concreta y mucho menos con ninguna pose y con una conciencia muy clara de los pies en la tierra. Pero yo creo que igual también fue esa la clave, ofrecer algo que era un espejo en el que se podía mirar mucha gente. Nos identificamos mucho con el concepto del término popular.

P: Queda claro que fue contra todo pronóstico, pero el éxito llegó y lo hizo de una manera descomunal. Eran muy jóvenes. ¿Les costó asimilarlo?

R: Nuestra querencia, desde luego, era primero la amistad y después la música. Ensayábamos en un garaje en la calle Granada del barrio de las Delicias de Valladolid. Vivíamos el ir a ensayar como quien va a una peña. Era nuestro momento, éramos muy jóvenes y eso era lo máximo. Soñábamos con ello, con estar en el local, con hacer música. Poder hacer de eso nuestra vida era un sueño, porque no es oro todo lo que reluce. Dentro del panorama de los artistas, actores, músicos y demás, solo el 5% puede vivir de la música a día de hoy. Esto es, de alguna manera, un sueño en el que hemos invertido muchísimo esfuerzo. Pero bueno, hemos tenido siempre los pies en la tierra, nunca nos hemos subido a la parra. También esa década de los noventa en los que hemos trabajado como animales, pues tienes 20 años y cuando tienes 20 años eres inmortal. Y es a todo que sí, o sea que... Seguimos siendo, de alguna manera, los mismos, o cultivando esa esencia; con otros parámetros, porque ya está el toro un poco más domesticado, pero no hemos cambiado tanto.

“Con Navarra tenemos querencia desde hace mucho tiempo, tenemos una buena banda de amigos ahí, nos sentimos como en casa”

P: Dice que con 20 años uno se siente inmortal. Su generación tuvo el ejemplo de la anterior, que padeció el gran drama de la heroína. Ustedes se divirtieron, hubo desfase, pero tenían ese aprendizaje en cabeza ajena que ayudó a que muchos grupos pudierais sobrevivir más tiempo, ¿no?

R: Pues sí, por suerte... El rock and roll y la nocturnidad tienen el aderezo de las sustancias, eso es así. Creo que no me equivocaría al decir que los demonios de lo tóxico son un desierto que muchos hemos tenido que atravesar; por fortuna, nosotros hemos sobrevivido a ello. Aunque eso ya, por suerte, creo que pasó. El tiempo coloca las cosas en su sitio y la vida sana es absolutamente imprescindible.

P: En España se habla mucho de lo que supuso la Movida, pero, realmente, la época dorada en cuanto a venta de discos, números de conciertos, cachés y demás, llegó después de la Movida, a finales de los ochenta y principios de los noventa, que es cuanto ustedes estaban más fuertes. ¿Cómo era estar en Celtas Cortos en aquellos años?

R: Mirándolo retrospectivamente, ahora me parece inexplicable. Pero bueno, como te he dicho, está también esa situación en la que con 20 años eres inmortal y tienes todos los ingredientes en la mano para tener gasolina para lo que haga falta. Para tener un nivel creativo, también, porque en el 89 publicamos un disco, en el 90 otro, en el 91 otro… Esa década fue muy fructífera, no parábamos de trabajar, de recorrer Europa. Somos de los primeros grupos, junto a Héroes del Silencio, que decidieron liarse la manta a la cabeza y salir con la furgoneta a ver qué pasaba más allá de nuestras fronteras. Desde la Bretaña francesa empezamos a extender el divertimiento de nuestra música y ampliamos fronteras, fue un momento increíble. Ahora lo ves y dices: “Madre del amor, si hacíamos ciento treinta conciertos en un año, grabando discos y sin parar”. Ahora mismo es impensable, no creo que nadie se pueda plantear eso y seguir vivo. Desde luego éramos muy atletas, a mí me gusta decir que hemos sido siempre corredores de fondo y que lo interesante de esta trayectoria es el camino, el día a día, lo que te encuentras, el paisaje, el paisanaje, los amigos, los sitios increíbles que te puede permitir conocer este modo de vida, que también es muy duro porque dejas muchas cosas atrás y con el tiempo empiezas a tener familia y a tener otros vínculos y tiene también su zona de sombras. Pero bueno, a estas alturas ya lo tenemos conciliado y ya manejamos nuestros tiempos.

“El rock and roll y la nocturnidad tienen el aderezo de las sustancias; por fortuna nosotros hemos sobrevivido a los demonios de lo tóxico”

P: Ahora celebran el cuadragésimo aniversario del grupo y han anunciado diez conciertos. La pregunta es: ¿por qué solo diez? Porque esta gira podría extenderse muchísimo más.

R: Bueno, estos diez conciertos serán un poco esta celebración de encender las velas de esa tarta de manera clamorosa, porque nosotros somos carne de carretera y en verano seguiremos girando, pero sí que queríamos hacer de esto algo especial y hemos juntado una súper banda que suena como un puto tiro. También hemos buscado colaboraciones en cada lugar a donde vamos. Por fortuna, hemos ido cosechando muy buenas amistades en todo este tiempo y queríamos que estos conciertos fuesen un momento especial. Luego seguiremos girando y seguiremos publicando nuevo material; tenemos ya balas en la recámara para seguir disparando.

P: En Navarra siempre han tenido mucho público, han tocado en innumerables ocasiones por estas tierras. Uno de esos diez conciertos tenía que ser aquí…

R: Para nosotros, y por eso estamos ahí, es un territorio con el que tenemos querencia desde hace mucho tiempo, donde tenemos una buena banda de amigos y donde hemos juntado la noche con el día en varias ocasiones. Nos sentimos realmente como en casa, muy arropados, la verdad.