Ya había colaborado en varias ocasiones con Alos Quartet. ¿Por qué deciden ahora hacer esta gira?
Entre gira y gira, siempre me gusta afrontar proyectos que normalmente no puedo hacer. En 2019 ya hice una pequeña gira con Kaabestri, un quinteto de cuerda con músicos de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. O sea, que este es un formato que me inspira mucho. Me ayuda a encontrar recovecos que normalmente no encuentro con la voz.Me invita también a improvisar, a hacer cosas diferentes. Ya había colaborado muchas veces con Alos Quartet, pero nunca habíamos diseñado un proyecto de este calibre, como una gira completa. Se lo propuse y les cuadraba, así que fuimos para adelante.
Van a ser unos pocos conciertos, pero tengo entendido que llevan mucho tiempo preparándolos…
Sí. Llevamos como año y medio, ha sido un proyecto que ha requeridobastante trabajo de encontrar el repertorio que mejor se adecuaba al cuarteto. Ha sido bastante enriquecedor todo el proceso.
¿Quién se ha encargado de los arreglos de las canciones?
Fernando Velázquez, que ya es un habitual en muchos de mis proyectos. El propio Xabier Zeberio, que es el violinista de Alos Quartet, también es un arreglista de primer nivel. Y también ha realizado algunos arreglos Carlos Monfort, que es violinista de Sìlvia Pérez Cruz. Ángel Unzu, también, ha hecho un arreglo para Hariak. Y Juan Carlos Pérez, de Itoiz, que ha venido a un par de ensayos y nos ha dado su opinión.
¿Han tenido que trabajar mucho para encontrar los arreglos adecuados para cada canción?
Sí,totalmente.Es un trabajo muy exigente y muy delicado al mismo tiempo. Los de Alos Quartet están en su mejor momento y tienen un abanico de intensidades que emociona. Son capaces de hacer cosas muy muy sutiles, a muy baja intensidad, y luego hay canciones a las que le dan una caña que ya me gustaría a mí con mi banda. Tienenmucha energía tocando,mucha precisión. Cantar con ellos, por una parte, me crea una sensación de que en cualquier momento me puedo caer, porque a veces el acompañamiento que me hacen es como muy sutil, pero hay momentos que es como si estuviera surfeando encima de una ola y es súper potente y ellos me llevan, es una sensación muy poderosa. Me gusta encontrar esos matices. Las canciones, aunque ya tienen sus años, me llevan a sitios diferentes. Es un formato de cuerda y madera, muy orgánico, sin artificios. Te crea una conexión de verdad. A mí, desde luego, me conecta con algo, no sé, como muy esencial dentro de mí.Y eso también le llega a la gente. Estamos viendo en los conciertos que la gente se emociona, no creíamos que iba a tener tan buena aceptación, es muy gratificante.
El público se emociona, y me imagino que el propio autor también se emocionará al escuchar esas canciones que ha creado con una guitarra en su casa vestidas con semejantes arreglos…
Sí. Ya en los ensayos me he emocionado mucho.Hay algunas canciones que están muy logradas, parecen composiciones nuevas, y la verdad es que sí, es muy emocionante también para mí. Además, es una gira relativamente corta, porque teníamos claro que iba a empezar en enero e iba a terminar en marzo, en recintos elegidospor casi todos los sitios de Euskal Herria. Eso ayuda también a vivir cada concierto de una manera especial. Como va a ser corto, vamos a vivirlo con toda la intensidad posible. Está pasando todo muy deprisa y, sin darnos cuenta, hemos llegado al final, en Iruña y encima con todas las entradas vendidas. Estamos muy emocionados.
¿Cómo han elegido el repertorio? ¿Los temas más conocidos? ¿Las canciones que mejor se adaptaban a este formato?
Prueba error. Una vez que ya habíamos elegido los temas, empezamos a tocar y tocar y tocar hasta que nos quedase bien. Coger las partituras, trabajarlas cada uno primero en casa, juntarnos, tocarlas, grabarlas, escucharlas, dar nuestra opinión, dejar un tiempo, volver a tocarlas…En muchos casos, aunque te da mucha pena, veías que alguna no terminaba de quedar del todo redonda.En algunas canciones hemos cambiado los tonos, los arreglos… Ha habido canciones que se han quedado en el camino. Da pena, después de dedicarles bastante trabajo, sobre todo cuando es una canción que igual te gusta cantarla. Hemos intentado ser objetivos, porque este ha sido un trabajo en grupo. Ese ha sido el reto.
Decía antes que este formato le conecta con algo muy de verdad, y, realmente, en tiempos de inteligencia artificial, ustedes se están yendo a la música más esencial: madera, cuerdas y voz…
Sí, y yo creo que no es casualidad, quizás por estos tiempos tan locos que vivimos. Ya desde los ensayos notaba quehabía algo que me reconectaba con la música, con la esencia de la música. Otro de los retos ha sido ese, llevar al escenario y a los recintos esa cercanía en cuanto al sonido que conseguíamos en el local. De hecho, los espacios también los hemos ido eligiendo en base a eso, a cómo lo podíamos amplificar de la menor forma posible para intentar que sea lo más orgánico y lo más directo posible. Ahí han hecho un gran trabajo los técnicos; cuanto más grande es el sitio, más amplificado tiene que estar. Las pruebas de sonido han sido muy exigentes para que nos sintamos totalmente a gusto. Los técnicos están haciendo un trabajo excepcional. La escenografía también está muy cuidada por Javi Ulla,que está haciendo un trabajo espectacular. Estamos muy contentos con el sonido que estamos teniendo en directo. Solemos comentar que nos estamos acercando mucho a la idea que teníamos al principio, que suele ser como una idea bastante idealizada y normalmente no te sueles acercar tanto, pero en este caso estamos bastante satisfechos.
Quería que esta gira fuese corta, supongo que porque ya tendrá planes de grabar un nuevo disco. ¿Es así?
Sí, estoy en ello. Estoy grabando nuevas canciones y estoy trabajando con músicos de lujo. Me están produciendo el disco Bryce Dessner, que es el guitarrista del grupo The National, y David Chalmin, que es un músico y productor francés. Está siendo espectacular. También están Ben Lanz, que también músico de The National y deBeirut, y Raphaël Séguinier, un baterista de París. Está siendo también un proceso creativo muy intenso, porque yo llevo mis ideas con voz y guitarra, y ellos se lo estudian, quedamos y tocamos todos juntos el tema y vamos encontrando la dirección más interesante. Todavía no está terminado, estamos en ello, pero está siendo un proceso muy gratificante. O sea, que este año, en ese sentido, me la estoy gozando, tanto con Ahots Kordak como con las nuevas canciones. Estoy muy enchufado con lo creativo, no me puedo quejar.