Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys colocan al espectador en el lugar de la jueza. Con una cámara anclada allí donde lo real se hace insoportable, asistimos a un juicio por la custodia de una adolescente y su hermano pequeño. Sin ningún artificio en su puesta en escena, con pantalla (casi) cuadrada y primeros planos de aire escaso, como objetivos casi mecánicos como los que vigilan lo público y casi en tiempo real, Yo te creo invita a asistir a una vista judicial.
A la izquierda del espectador, vistos de espaldas, el padre y su abogada. A su lado, insoportablemente cerca, la madre y su letrada. En un lateral, el abogado de los niños. En frente, la jueza. En la cuarta pared, usted, nosotros. Así durante setenta y ocho minutos. A lo largo de poco más que una hora nos es concedido afrontar qué difícil resulta impartir justicia. Escuchar los testimonios, dilucidar dónde empieza la verdad y donde la intoxica, hasta matarla, la mentira.
Yo te creo ( On vous croit)
Dirección y guion: Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys.
Intérpretes: Myriem Akheddiou, Laurent Capelluto, Natali Broods y Ulysse Goffin.
País: Bélgica. 2025.
Duración: 78 minutos.
El trasfondo, el tema, los abusos contra la infancia. Los desgarros del final de la convivencia. El duelo entre los padres, la confirmación de que probablemente nada sea blanco ni negro, pero siempre hay victimarios y víctimas. Riguroso trabajo para una impagable propuesta. Con ella debutan como directores de largometrajes de ficción Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys. Para la primera, también coguionista, se trata de su primera experiencia. Para Arnaud Dufeys, la puesta de largo tras una serie de trabajos documentales y cortometrajes.
Filmada en apenas dos semanas, mezcla actores profesionales con verdaderos abogados que, en algún modo, se autointerpretan. Salvo un breve prólogo para mostrar la tensión de la madre y sus hijos; y un fugaz epílogo para introducir la rúbrica final, todo lo demás se corresponde a las intervenciones durante la vista. La palabra se hace sustantivo y los rostros califican, adjetivizan, lo que de impostura o verdad hay en ellas.
Como «Custodia compartida» (2017) de Xavier Legrand, Yo te creo (Te creemos / Os creemos) no duda en arrimarse a un problema acuciante y revelar una radiografía que incomoda. Sus jóvenes directores, con escasos medios y mucho talento, obtienen de sus actores, con Myriem Akheddiou (“Titane” de Julia Ducournau) al frente del reparto, una sensación de autenticidad que convierte un proceso judicial para dictaminar la custodia de dos menores, en una crónica feroz. Un alegato escalofriante sobre una sociedad enferma empeñada en abusar y maltratar incluso a aquellos de su propia sangre. Dura apenas 80 minutos, pero enciende un fuego que no se apaga.