Fotos del concierto de Dani Martín en el Navarra ArenaIñaki Porto
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El público se estaba empezando a impacientar, y eso que solo pasaban tres minutos de las nueve de la noche. El nerviosismo se transformó en cerrada ovación en cuanto se apagaron las luces, pero no empezó el concierto todavía; antes de que los músicos salieran a escena, por los altavoces del Navarra Arena sonaron los maravillosos ocho minutazos de Si te vas, de Extremoduro. Un sentido homenaje al gran Roberto Iniesta que los miles de personas que abarrotaban el pabellón corearon al unísono. Después, ya sí, comenzó la actuación del que fue vocalista de El Canto del Loco.
El inicio, de hecho, fueron dos de de los mayores hits de su antigua banda: Zapatillas y Volverá. Y continuó con el repertorio de su grupo, del que extrajo las primeras nueve canciones de la noche. No es de extrañar, pues la gira en la que se encuentra inmerso, que lleva por título 25 pts años, es una celebración de toda su carrera, incluyendo, por supuesto, su etapa inicial con El Canto.
Musicalmente, el madrileño siente predilección por los ritmos acelerados del punk pop. Le acompaña una banda de siete músicos que proporciona un sonido robusto a sus canciones, con baterías contundentes y muchas guitarras, aunque las melodías y la intención son eminentemente pop. Ajeno a estas u otras disquisiciones, su público, numeroso, heterogéneo y entregado, disfrutó de todas y cada una de las piezas. Y es que en el primer tramo del concierto sonaron algunas canciones que podríamos calificar como “generacionales”: Besos, A contracorriente, Son sueños… Varios cañones que escupían columnas de fuego aportaban espectacularidad a la escena, aunque no abusaron de este tipo de efectos, como si quisieran que la atención se centrara únicamente en las canciones.
Concierto de Dani Martín
Fecha: 18/04/2026
Lugar: Navarra Arena
Incidencias: Unas once mil personas.
Algo más de dos horas de actuación. Dani Martín (voz), Carlos Bueno (bajo), Jairo Ubiaño (batería), Cris Méndez (guitarra), Roberto Lavella (guitarra), Paco Salazar (guitarra), Iñaki García (piano y órgano hammond), Luli Martín (teclados).
Después de tres cuartos de horas dedicados en exclusiva a escarvar en la discografía de El Canto del Loco, llegó otro bloque centrado en sus trabajos en solitario. Este comenzó con un par de baladas: Cero y Emocional. Siguiendo la evolución cronológica (y vital), se podría buscar la lectura de que Martín ha ido encontrando, también, una madurez artística. El tono calmado se mantuvo con Qué bonita la vida, que contó con el apoyo de un quinteto de cuerda. Con No, no vuelve, siguió el tempo ralentizado, aunque recuperó la sonoridad eléctrica. Fue el preludio de la ración de dopamina que sirvieron a continuación: Me vuelves puto loco y Novedades los viernes, en la que se declaró seguidor de, entre otros, Linaje, Marea y Barricada, y que concluyó con unos versos de Extremoduro (“se abrió un claro entre las nubes / hemos vuelto a ver el sol / como dos presos comunes / en el tejado de una prisión”).
Finiquitado el segundo acto con Burning man, el concierto enfiló su último tercio. Desplegaron el globo de una mano gigantesca en la parte trasera, que simulaba ser la del cantante por el dibujo de la calavera que lleva tatuado, dedicando una peineta al respetable (el dedo de la palabrota, que dirían mis hijos). La madre de José y Volver a disfrutar fueron el inicio del desenlace y pusieron el Arena en estado de ebullición. La sorpresa llegó en forma de versión de En blanco y negro, de Barricada, con dedicatoria previa al grupo. El concierto regresó a su curso habitual con Ya nada volverá a ser como antes y Dieciocho, esta última, de nuevo, con quinteto de cuerda. A su término, la pequeña orquesta continuó tocando mientras Dani Martín abandonaba el escenario, para reaparecer en mitad de la pista, entre el gentío. Desde allí canto La suerte de mi vida y Peter Pan. El colofón llegó con la banda al completo sobre las tablas, al ritmo de Hoy es el último día de nuestras vidas y una muy celebrada Insoportable