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El laureado pianista Boris Giltburg cerrará el 5 de junio la temporada de Euskadiko Orkestra en Baluarte

El moscovita abordará el 'Concierto para piano nº3' de Prokofiev, en un concierto dirigido por Michal Nesterowicz que finalizará con la popular ‘Quinta’ de Tchaikovsky.

El laureado pianista Boris Giltburg cerrará el 5 de junio la temporada de Euskadiko Orkestra en BaluarteSasha Gusov

Euskadiko Orkestra presentará su último programa de la temporada que lleva a cabo en Baluarte este próximo viernes, 5 de junio, a las 19.30 horas. Se trata de programa titulado Prokofiev / Tchaikovsky.

El laureado pianista moscovita Boris Giltburg abordará el Concierto para piano nº3, de Prokofiev, en un concierto dirigido por Michal Nesterowicz que se cerrará con la popular Quinta de Tchaikovsky. 

El director y el solista

Michal Nesterowicz figura entre los más notables directores que ha dado Polonia en las últimas décadas, aclamado por su dominio del repertorio ruso y, en especial, por su afinidad con la música de Tchaikovsky. Será precisamente este universo sonoro el eje de su reencuentro con Euskadiko Orkestra.

Michal Nesterowicz dirigirá el concierto.

Le acompañará el pianista moscovita Boris Giltburg, laureado en el Concurso Reina Elizabeth de Bélgica, para abordar el Concierto para piano nº3 de Sergey Prokofiev, el más lírico de los cinco que escribió este compositor-pianista que supo abrazar también la dimensión percutiva del instrumento. Este concierto se gestó a partir de esbozos de 1913 a 1918, pero fue completado en 1921 durante su estancia en Bretaña.

La obra sintetiza la energía modernista y rítmica de su juventud con una mayor claridad formal y un lirismo más definido, sin perder su exigencia virtuosa. Estrenado en Chicago en 1921 con el propio Prokofiev al piano, tuvo una recepción desigual, aunque con el tiempo se ha consolidado como su concierto para piano más interpretado y una pieza clave de transición hacia su madurez estilística.

Arquitectura sinfónica con folclore y ballet

Cerrará la temporada una obra atravesada por la noción de destino: la Sinfonía nº5 de Piotr Ilich Tchaikovsky. Compuesta durante el verano de 1888, su gestación fue un proceso arduo, ya que el autor quiso aunar en ella la arquitectura sinfónica con un programa oculto, el folclore eslavo y el lenguaje del ballet, dando lugar a una de las sinfonías más singulares del siglo XIX.

La sinfonía gira en torno a la idea del destino, que se manifiesta en un motivo recurrente y en una tensión constante entre la forma sinfónica clásica y la expresión emocional. La obra combina gran riqueza orquestal y dramatismo y se ha convertido en una de las sinfonías más emblemáticas del repertorio romántico.