Me reconozco un «Sangsooalcoholic». Sus primeros títulos, allá por los 90 me parecieron buenos. Estos, los de los últimos 5 años, los encuentro, incluso, mejores. No busco salir de su influjo, no necesito escapar de su embrujo; esta adición no me destruye, aunque, como el filme que ahora nos ocupa, termine por dejar una desasosegante sensación de patético fracaso. El del ser humano; el de las convenciones sociales, el de ese enfrentamiento dialéctico entre lo viejo y lo nuevo, entre padres e hijos; entre amantes por estrenar y matrimonios gastados.

«¿Qué te dice esa naturaleza?» resulta deslumbrante en su sencillez, compleja en su simplicidad, demoledora en su diagnóstico. No es preciso repetir todo lo que se ha dicho de Sang-soo hasta llegar a su trigésimo título. Treinta obras singulares, coherentes, convergentes con un estilo, con una manera de respirar el cine, con un cine que no carece de referentes pero que se comporta como algo único.

¿Qué te dice esa naturaleza? (What Does That Nature Say to You)

Dirección y guion: Hong Sang-soo Intérpretes: Ha Seong-guk, Kwon Hae-hyo, Cho Yun-hee, Park Mi-so y Kang So-yi País: Corea del Sur. 2025 Duración: 108 minutos

No hay que repetir la importancia de la comida y la bebida, de la sensibilidad y los sentimientos, de las palabras y de los silencios en sus obras. De todo eso está lleno este filme que gira en torno a la primera visita de un novio treintañero a la casa de los padres de su novia. Un encuentro improvisado, un deseo (in)oportuno. La acción se desarrolla en apenas 24 horas, pero nos muestra vida de muchos años. Se nos hace saber de una abuela muerta, de los padres ¿vivos?, de unos jóvenes que ya han dejado de serlo. Un ritual aleccionador, un «Adivina quién viene esta noche» (1967) en la Corea del Sur de hoy.

El duelo está servido. La atracción de una casa, casa en la que ha nacido la mujer a la que se ama, es el detonante. Su jardín serpenteante, sus recovecos orgánicos, la puesta del sol, la salida de la luna... y el alcohol. La trampa del bebercio; la prueba de fuego. Articulada en 8 capítulos, Sang-soo planifica su cacería con extremo cuidado. ¿Quién caza a quién?

Todo parece sencillo porque todo ha sido diseñado con enfermizo cuidado. Probablemente desde Hitchcock no hallaremos un cineasta que planifique tan pormenorizadamente como lo hace este coreano que se hace mayor, ha cumplido los 65, y cada día se hace más riguroso. Todo parece real porque todo ha sido concienzudamente moldeado. No hay detalle sin intención ni copa sin propósito. Rueda con cuatro gatos y en tres semanas. Pero para llegar hasta esa esencialidad, derrocha una sabiduría demoledora sobre la condición humana y su resquebrajamiento. Aquí, incluso rueda con desenfoques, borrosa como la mirada de su joven poeta, la del Sang-soo que una vez fue o la del que quizá se ha convertido.