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Jesús GarisoainExsubdirector y músico de La Pamplonesa

"La Pamplonesa lo ha sido todo para mí desde el punto de vista musical, pero sentía que tenía que cerrar una etapa"

El hasta ahora subdirector de La Pamplonesa comparte sus reflexiones sobre el final de este ciclo y confiesa estar "abrumado" por la cantidad de muestras de cariño que está recibiendo

"La Pamplonesa lo ha sido todo para mí desde el punto de vista musical, pero sentía que tenía que cerrar una etapa"Iñaki Porto

A las puertas de unas nuevas fiestas de San Fermín, La Pamplonesa vive un momento histórico de transición y relevo en su dirección. Jesús Garisoain se despide de la subdirección tras 30 años de absoluta entrega, incontables conciertos, ensayos y arreglos musicales y el cariño unánime de una ciudad que le abraza con el corazón en la mano. Un adiós que se escenificará este viernes, 26 de junio, en un concierto presanferminero en el que entregará la batuta a Carlos Garcés. Savia nueva para una banda que es parte importante del alma de la ciudad.

El clarinetista responde a este periódico el martes 23 de junio justo después de hacer el examen para la oposición convocada en el Conservatorio Profesional Pablo Sarasate, donde ejerce de profesor interino desde hace años.

He hablado con Carlos Garcés y me ha contado que está entusiasmado con el reto de la subdirección, y que le están ayudando y le han dado una bienvenida impecable. En su caso, ¿cómo vive este momento?

Aunque suene a cliché, uno siente que llega un momento de cerrar un ciclo. Ya han sido 30 años. Yo empecé en la banda de subdirector en el año 1991, ayudando al director de ese momento, Ricardo García Cerdá. Y comencé a coger más protagonismo a partir del año 1995, y luego continué todos estos años simultaneando la labor con J. Vicent Egea, que entró en 1996. Son muchos años dedicados por entero a la banda, porque lo ha sido todo para mí desde el punto de vista musical.

¿Y cómo lleva las emociones?

Tengo la sensación de haber cerrado un ciclo de muchísima dedicación. Estoy un poco triste por lo que supone dejar de ser el subdirector, pero muy contento por la labor que he desempeñado y por el reconocimiento que estoy recibiendo. No solo de los músicos de la banda —que son los que me han ayudado, animado, cuidado y aguantado, estando siempre a mi lado—, sino también del público de Pamplona y de Navarra. Estoy muy feliz por ese reconocimiento, incluso abrumado.

Ha recibido todo ese apoyo de los músicos y han estado a su lado, y en adelante se va a poner al lado de ellos porque sigue como músico.

Sí, así es. Dejo de dirigir. Dirigir en San Fermín es la cara amable, donde recibimos todo el cariño de Pamplona en todo momento. Sin embargo, luego está el día a día durante todo el año con los ensayos y los conciertos, y se me había acumulado el trabajo. Además, he realizado un montón de arreglos de obras para la banda. Son muchas horas de dedicación y se nota cierto agotamiento, por lo que tocaba cerrar una etapa.

Garisoain, durante sus últimas dianas en fiestas de 2025.

¿Le apetece disfrutar de La Pamplonesa pero desde otro lado y de otra manera?

Yo sigo con la banda. Aparte de que voy a seguir tocando, cuando me jubile definitivamente seguiré con ellos al 100%, a tope, a cualquier lado al que vaya. No se van a librar de mí tan fácilmente (ríe).

¿Cómo definiría lo que ha supuesto estar al frente de la banda, sobre todo en San Fermín? No tiene que ser fácil.

A todo el mundo le gustaría ser músico o director de la banda en San Fermín. Al principio, los primeros años sí son un poco más difíciles hasta que te vas adaptando. Desde luego, no soy el mismo director que cuando llegué; he ido evolucionando poco a poco durante todos estos años. Por ejemplo, en las dianas, lo primero que te pide la gente es que les dejes la batuta porque quiere dirigir. Yo siempre he intentado ser muy cercano y tener una sonrisa para todo el mundo, pero dejar la batuta es lo único que no he hecho nunca. Estar ahí delante no es para sacarse una foto, es algo más serio que eso. Podemos hablar de lo que quieras, reírnos y disfrutar juntos, pero cada uno en su papel.  

Hablando con Carlos, me decía que cree que la banda debería dar el paso a ser municipal profesional, lo cual considera una reivindicación histórica.

Sí, esa es una pelea que hemos llevado durante años. Lo que pasa es que el perfil de los músicos influye; venimos de generaciones de hace años en las que eso hubiese sido imposible. Sin embargo, el perfil del músico de la banda está cambiando radicalmente y cambiará más en los próximos años. Seguramente se tenderá hacia esa línea, pero pienso que todavía faltan unos años para llegar.  

"El hecho de que haya dos directores ha funcionado muy bien durante todos estos años y ha dado mucha estabilidad a la banda"

¿Qué significa La Pamplonesa para Jesús Garisoain?

Para mí lo es todo, le he dedicado toda mi vida. No son solamente las horas de ensayos y conciertos, sino la cantidad de tiempo que he pasado haciendo arreglos de obras para la banda. Desde el punto de vista musical, ha sido una gran satisfacción ser el subdirector. A nivel personal, recibir tanto cariño me deja abrumado, es una pasada. Desde el año pasado, cuando se hizo público, los Sanfermines fueron muy emotivos porque todo el mundo me paraba por la calle para darme las gracias por lo que he hecho y por lo que han disfrutado conmigo. Es un cariño que viene de personas de todas las edades: desde la gente joven que va a las Dianas hasta los que te ven en las mulillas o en los conciertos del año, pasando por la gente mayor que te muestra un aprecio increíble. Les tengo que agradecer a todos ese cariño.  

¿Y con qué ha disfrutado más? ¿Con los conciertos de calle y en fiestas, o con los conciertos más tranquilos y programados en el Teatro Gayarre?

Son dos planteamientos diferentes. Todo lo que es música de calle o el concierto Presanferminero supone la cercanía directa con el público y sus muestras de cariño. Un concierto en el Gayarre ya es otro planteamiento: son muchas horas de estudio, preparación y un concierto muy serio con un nivel de máxima exigencia musical en el que tienes que darlo todo. No son comparables; los dos tienen su lado de gratificación personal. Uno te da el reconocimiento popular y el otro la satisfacción de la exigencia musical.  

La banda también es muy peculiar en el sentido de que conviven dos directores realmente, aunque el cargo sea de subdirección.

El hecho de que haya dos directores ha funcionado muy bien durante todos estos años y ha dado mucha estabilidad a la banda. Vicente y yo nos conocemos tanto que con una mirada ya sabemos qué piensa el uno del otro sobre cualquier tema que surja. Creo que eso es positivo para la dinámica del grupo, porque evita desgastar a una figura en concreto que esté continuamente en el atril. Además, el músico agradece esos cambios porque son dos formas diferentes de ensayar y trabajar. Esa alternancia, sumada a la cantidad de directores invitados con los que hemos contado estos últimos años, hace que los ensayos sean distintos. No hay posibilidad de entrar en la rutina ni en el costumbrismo; cada día pasan cosas diferentes.  

Le va a entregar la batuta a Carlos este viernes, ¿le ha dado algún consejo para lo que le viene en las próximas semanas.

Desde el punto de vista musical, técnico o de dirección no tengo nada que aconsejarle. Mi único consejo es a nivel personal: la cercanía con el público. La gente lo que agradece es que seas natural, cercano, que hables con ellos y, sobre todo, que sonrías. A mí siempre me dicen qué sonrisa tan bonita tengo. Aunque ese día estés un poco cruzado —porque todos tenemos nuestras cosas—, cuando estás al frente de la banda tienes que cambiar el chip, aceptar ese rol y sonreír. La gente siempre te lo devuelve.  

Aunque haya algún empujón por aquí y por allá, con la gente tan cerca.

Hasta en esas cosas uno es consciente de que si alguien te empuja en una diana o en un paseíllo, no va directamente contra ti; es que a esa persona también la han empujado y se produce un efecto dominó. Hoy en día nadie hace nada en contra de un músico de la banda; al contrario, te piden perdón inmediatamente y te cuidan un montón.  

"Los pasados Sanfermines fueron muy emotivos porque todo el mundo me paraba por la calle para darme las gracias por lo que he hecho y por lo que han disfrutado conmigo"

Sí, porque la gente quiere mucho a La Pamplonesa y eso se nota.

Es que nos sentimos muy queridos. Presumimos de ello cuando vienen músicos de otras bandas a colaborar con nosotros. Sobre todo en San Fermín se quedan alucinados; el reconocimiento que tiene la banda aquí en Pamplona no lo tiene ninguna otra en ningún otro lugar.  

¿Cómo va a vivir estos Sanfermines?

Este año los viviré un poco desde la distancia. No voy a dirigir, pero tampoco voy a tocar; me lo voy a tomar como un tiempo de descanso. Más que de descanso, quiero dejar que Carlos tenga su espacio. Prefiero evitar estar por ahí para que la gente no esté pendiente de mirar mi reacción o cómo lo haría yo.  

Para no quitarle protagonismo.

Eso es, para no quitarle protagonismo. El protagonista ya no soy yo y no hace falta que me miren a mí. Habrá otra línea diferente que probablemente sea incluso mejor. Deseo no influir y poner esa distancia para no restar protagonismo.  

¿Pero va a estar en fiestas o va a aprovechar para irse? ¿Las disfrutará de otra manera?

Estaré y las disfrutaré desde otro lado.