Jon Plazaola actor de ‘allí abajo’

“Volveré a ser el yerno ideal en cuanto me vean de amo de casa y lidiando con dos niños”

‘Allí abajo’ comienza hoy su quinta temporada con un Iñaki que ha dejado la alta cocina para convertirse en amo de casa. Por su parte, Carmen está ocupada en llevar el dinero a casa

09.02.2020 | 01:07
Jon Plazaola

‘Allí abajo’ comienza hoy su quinta temporada con un Iñaki que ha dejado la alta cocina para ser amo de casa

Bilbao - El tímido e inexperto Iñaki se ha transformado en un responsable padre y amante marido. Jon Plazaola jura que en esta ocasión no habrá terceras ni cuartas personas que se interpongan en su relación con Carmen, personaje interpretado por María León. Su compañera de viaje en la historia que discurre entre Gipuzkoa y Sevilla también está de acuerdo en que en esta entrega va a haber una comunión total de la pareja. Hay nuevos personajes y cada capítulo se adaptará al tiempo que han marcado las plataformas digitales en sus serie, cincuenta minutos de duración.

¿Cómo está Iñaki esta temporada?

-Muy bien, estupendo, como siempre. Pero esta vez ejerce de amo de casa total, y está con Carmen, como debe ser. Muy a gusto, pero haciendo malabares con los dos niños, tapando goteras como puede.

Ese Iñaki virginal?

-¿Virginal? Ja, ja, ja? Me gusta la definición, sigue, sigue; a ver cómo sales de esta.

Quería decir que nada queda de aquel Iñaki que se aventuró a ir más abajo de Burgos pegado a las faldas de su madre.

-Creo que estamos ante otro Iñaki totalmente diferente. Él ha cogido las riendas de su vida. El personaje ha madurado, eso cree todo el mundo. Ahora le preocupan otro tipo de problemas. Ya no es aquel chico tímido del principio, incluso con la cuadrilla es el que tira del carro y toma las decisiones.

¿Y su relación con Carmen?

-Va a ser muy bonita, muy moderna?

¿Moderna? ¿Relación abierta? Ustedes tienen un historial de pareja bastante curiosa.

-Tan moderna no, no te pases. Ja, ja, ja? Me refiero a que Carmen es una madre que trabaja en la clínica y que está solucionando sus problemas laborales. Cuando digo relación moderna es porque es ella la que está fuera de casa y quien trae el dinero a casa. Iñaki es el amo de casa, quien se hace cargo de todo lo doméstico.

¿Y qué tal amo de casa es Iñaki? Tiene una pinta un poco chapucero.

-Tiene sus más y sus menos. Creo que va a ser una temporada muy sorprendente. Por fin, como pedía el público de Allí abajo vamos a ver a Carmen e Iñaki juntos.

¿Sin terceros y terceras por medio?

-No hay amenazas ni de terceras ni de cuartas personas por medio.

¡Qué aburridos!

-En ese sentido sí, en otros no. Ellos se quieren y lo van a demostrar en esta temporada.

Muy romántico, y van a acabar juntos, felices y comiendo perdices, ¿no?

-No lo sé. Hay que ver la serie. No hay líos amorosos ni cosas de esas.

Pues los líos amorosos son los que más animan. Dicen que ya no es el yerno ideal para las madres espectadoras de la serie.

-Sí, pero eso ocurrió en temporadas pasadas. Pero voy a recuperar todo lo perdido. Volveré a ser el yerno ideal en cuanto me vean lidiar con dos niños, ya verás que bien?

¿En la vida real es tan apañado?

-Bueno, bueno, no sé qué decir.

¿Plancha?

-Uf, no, de eso nada. Soy más bien de experimentar y colgar las camisas en el baño después de ducharte para que así se les vayan las arrugas.

No suele funcionar. ¿Se supone que esta es la última temporada de 'Allí abajo'?

-No tenemos ni idea. Va a depender de muchas cosas, de cómo vaya en emisión, de la audiencia, de si se mantienen nuestros fieles, de si se sube más gente al carro? Tenemos muy buenas sensaciones en rodaje.

¿Quedan muchas más tramas por cerrar?

-Con la quinta temporada teníamos la sensación de que estábamos acabando, pero de repente la historia ha dado un giro muy interesante. Creemos que estamos ante un nuevo comienzo más que ante una muerte anunciada.

Se han ampliado los escenarios geográficos.

-Se añade el pueblo ficticio de Castrofidel. En esta temporada hay muchos exteriores y eso le da mucha frescura al producto, respira más. La clínica va a seguir presente pero con una amenaza muy clara, un cambio de dueños, llegarán unos inversores chinos.

¿Cómo siguen las tramas en Donostia?

-Vamos a tener presente los pisos vacacionales, las zonas antiguas dan paso a zonas más modernas. Va a haber una especie de escisión en la cuadrilla. Koldo y Sabino estarán a favor de la centrificación y Antxon y Peio, en contra. No vais a tener tiempo de aburriros. Además, la serie va a tener cincuenta minutos, así que no os va dar tiempo a respirar.

Lleva mucho tiempo atado a esta serie?

-Desde noviembre de 2014, fue cuando empezamos a rodar.

¿No ha tenido ofertas de otras series?

-Sí, claro. Pero aunque llevamos mucho tiempo, la serie me ha permitido hacer otras cosas. El 26 de abril estrenamos La pequeña Suiza de Kepa Sojo. Tengo la oportunidad de hacer cine y también teatro, sigo haciendo la gira. Vivo en el tren, voy de un sitio a otro, soy como de poco asiento.

¿Dónde está su casa, Jon?

-Pues no lo sé. Creo que entre Urretxu, Madrid y Sevilla, en cualquier lado, me acomodo a lo que venga.

¿Echa de menos su tierra o se ha hecho a vivir en cualquier lado?

-Ja, ja, ja? Claro, cómo no voy a echar de menos mi casa, pero tengo la suerte de poder ir de vez en cuando. Últimamente he ido más que en otras ocasiones, fuimos a grabar la serie por diciembre, enlazamos con navidades, según como esté de caprichoso el calendario, voy más o menos.

¿No le da la sensación que se ha vuelto más sevillano que guipuzcoano?

-Jamás, eso nunca. Echo de menos la cercanía de los míos y, sobre todo, echo de menos a mi madre y a mi hermano.

¿Txakoli o rebujito?

-Sigo siendo de caña, txakoli y vino tinto. No vayas a comparar, por favor. El rebujito es como un invento extraño, es una mezcla de vino con refresco, y no. A mí me gustan las cosas que no necesitan ser mezcladas.

Con su éxito y su fama, supongo que se le ha olvidado hacer giras por los cafetos y bares.

-¿Éxito? ¿Fama? Ninguna de las dos cosas es disculpa para dejar de hacer monólogos, sigo haciéndolos en teatros y no descarto volver al formato pequeño, al teatro de bolsillo como se dice.

¿Y qué pasa con el dibujo y los cómics?

-Nada, eso sí que lo he dejado. Alguna vez, cuando me piden un autógrafo, hago una caricatura mía y poco más. La profesión no me deja tiempo para nada.

Ahora sí que se ha convertido en un hombre famoso, ¿cómo se lleva la fama?

-Muy bien, con mucha naturalidad. La verdad, no hay que darle más importancia que la que tiene. Soy actor y la gente me reconoce por la calle por un trabajo que he hecho.

En noviembre de 2014 reconocía que apenas conocía Sevilla, ahora puede dedicarse a ser guía turístico.

-Es una posibilidad si me falla lo de ser actor. Por favor, podría escribir libros sobre Sevilla. Me he hecho con esta ciudad y no hay rinconcito que se me escape. Suelo hacer guías cortas, vía WhatsSpp para la gente conocida que viene a Sevilla. Creo que la serie ha despertado el gusanillo por conocer una ciudad que es maravillosa.

Le van a dar la medalla al mérito turístico.

-Ja, ja, ja? Pero también recomiendo a los sevillanos que suban a Euskadi. Porque si hay que recomendar algo?

¿Qué recomienda, lo de allí arriba o lo de allí abajo?

-Allí arriba, principa lmente; pero también lo de allí abajo. Tengo que decir que Sevilla me ha dado muchas cosas y experiencia.